martes, 18 de agosto de 2026

COMÈDIA FESTERA, 1996


 

COMÈDIA FESTERA, 1996:

FALTA MES I MIG PER AL DÍA DE L´AVÍS...

Como vimos en el artículo anterior, el encargo realizado por Gonzalo Cortés a Roberto Gisbert, se materializó el 7 de septiembre de 1996, con la puesta en escena, en el salón de actos del Colegio Salesiano de Ibi, de la obra Falta mes i mig per al día de l´Avís, i encara no tenim capità.

La representación, a cargo del grupo de teatro Ni pa hui ni pa demà, se efectuó en la segunda parte de la Exaltación Festera, sustituyendo al tradicional concierto. El motivo se debió, quizá, a una mezcla del deseo de querer revitalizarlo, y un cierto temor a que el sainete por si solo, en un solo acto para él creado, no contase con gran acogida por parte del público.

El resultado de esta innovada Exaltación fue sorprendente e inesperado. El gran éxito de la representación, y la excelente acogida por parte del público, hizo que todo el equipo nos comprometiésemos a poner en escena otra obra para las fiestas del siguiente año. Pero, visto el resultado de esta, la Comisión la planteó como un acto propio y diferenciado.

Esta primera comedia festera puede ser que fuese, de las cuatro, aquella en la que en el momento del estreno estuvo más de actualidad. En los ambientes festeros era comentario obligado la falta de Capitán Moro a medio año de las fiestas. En realidad el problema se planteó en la Vuelta al Castillo de 1995, pues el cargo de ambos capitanes había quedado vacante para el año siguiente.

En la fecha en la que se escribió esta obra, el problema del Capitán Cristiano se había solucionado, pero no así el del Capitán Moro. Faltaba mes y medio para el día de l´Avís y todavía no había capitán. Todos nos preguntábamos qué pasaría, como se solucionaría y quién se haría cargo.

Esta obra recrea una situación un tanto exagerada, pero que podría haber ocurrido. En el primer acto, tres amigos festeros se burlan, delante de sus mujeres, del problema de la falta de capitán. Ellas los animan para que se presenten al cargo, pero ellos ponen mis excusas. A pesar de ello, en el segundo acto cambiarán las cosas y veremos al Presidente de la Comisión de Fiestas desbordado por los acontecimientos.

La anécdota de la representación de este sainete fue la caída del decorado a mitad del segundo acto. Los actores salvaron la situación con naturalidad y todo quedó en un pequeño sobresalto.

REPARTO:

DOLORS Mari Carmen Seco.

CARME Rosa Satoca.

AURORA Esperanza Brotons.

PEP Antonio Bernabeu.

MIQUEL Toni Serrano.

VICENT Enrique Satoca.

PASQUAL Claudio Vicedo.

PRESIDENT José Juan Bernabeu.

Autorizada por el Ayuntamiento de Ibi. Grabación realizada por Tele Ibi C.B. en el año 1996.

Autor de la obra: Salvador Pastor Castelló.

Compañía de teatro amateur: Ni pa hui ni pa demá.

Director de la compañía: Claudio Vicedo Giner.

Director del proyecto: Roberto Verdú Gisbert.

NOTA DEL AUTOR: Esta obra está registrada. Cualquier uso que se haga de ella (representación, adaptación, nueva versión, segunda parte...) deberá estar legal y expresamente autorizado, para no contravenir la Ley de Derechos de Autor y la de Propiedad Intelectual. No vaya a ser que, a alguna taimada y mediocre juntaletras (muy pagada de si misma, eso sí), ante su carencia de luces creativas, le de por plagiar este sainete.



sábado, 15 de agosto de 2026

QUATRE MOTIUS PER RIURE

 

En los días previos a las Fiestas de los Moros y Cristianos de Ibi, la Comisión de Fiestas organiza la representación de una comedia festera, o sainete, para ir creando ambiente festero.

Pero, a pesar de que en las últimas décadas estas representaciones se han hecho más habituales, las noticias sobre la celebración de funciones teatrales, de comedias más concretamente, en los días previos a las fiestas, son de mucha antigüedad. Como vimos en una artículo anterior en este mismo blog, ya en el año 1806 el Consell acordó:

(…) En este estado se presentaron los Doctores Don Ventura Gisbert, Don Theodoro Botella, Don Agustín Rico y Don Francisco Servent, quienes por sí, y a nombre de otros animados del mismo celo, para animar y estimular, y al propio tiempo obsequiar a Nuestra Patrona la Virgen de los Desamparados, tienen resuelto hacer y echar dos funciones de comedia en las próximas fiestas, en días y horas que mejor se proporcionen de conformidad con este Ayuntamiento en la Casa Panera, sitio acomodado y decente al efecto, con el supuesto de que el producto o sobrante de las entradas, deducidos gastos, desde ahora lo ceden a disposición de este Ayuntamiento para darle aquel destino pío que más acomode, a cuyo propósito suplican corra de cargo del mismo, o personas de su satisfacción que se encargasen de la cobranza de entradas por tarjetas, o aquel método que se estime, y el nombramiento de depositario que dé la correspondiente cuenta y razón.

Ya en años mucho más recientes, recordamos las representaciones de algunos sainetes festeros organizados por comparsas, siendo sus miembros los actores de los mismos, o por la propia Comisión de Fiestas, como los que puso en escena en nuestra población la Compañía de Teatro de la Asociación de San Jordi de Alcoy, con sus inolvidables obras Els Renyons del Masero o Les Xiques del Boato, que tanto éxito tuvieron en sus representaciones.

En el año 1995 se hace cargo de la Comisión de Fiestas el recordado Gonzalo Cortés Pérez, inquieto alcoyano afincado en Ibi, el cual introdujo, o consolidó y potenció, en el guion de las fiestas, actos como la Diana, les Entraetes, o la solemne frase con la que arrancan las Entradas: Per Ibi i per la Mare de Déu, avant l´entrada,

Pero Gonzalo, además, conocedor de primera mano de la gran tradición que había en Alcoy de representar Sainetes Festeros, de mucho éxito y predicamento entre el publico de la vecina ciudad, se propuso introducir en Ibi dicha actividad, como un acto más del guion de nuestras fiestas.

Par ello creó, en su organigrama de la nueva Comisión de Fiestas, el cargo de Vocal de Teatro y Conciertos, designando para ocupar el mismo, con gran acierto, a Roberto Verdú Gisbert. El encargo de Gonzalo al recién designado Vocal fue ambicioso pero ilusionante: debía de organizar, para las fiestas de 1996, la puesta en escena de un sainete ambientado en nuestros Moros y Cristianos, con una obra que fuese original, creada para la ocasión, y representada por un grupo de actores aficionados de Ibi.

Roberto, compartiendo el entusiasmo de su presidente por el nuevo proyecto, se puso en contacto con Claudio Vicedo Giner, director por aquel entonces del grupo local de teatro amateur Ni pa hui ni pa demá. Le transmitió la idea de Gonzalo, encontrando a Claudio muy receptivo con ella, la cual comunicó al grupo que él dirigía, los cuales aceptaron el reto que para ellos suponía, por la diferente temática de lo representado por ellos hasta ese momento.

Faltaba encontrar la obra que pondrían en escena, pues debía de ser original y ambientada en nuestras fiestas, siendo Claudio la persona que propuso al que esto escribe como posible autor de la misma, propuesta que acepté gustoso, a pesar del enorme reto que ello suponía.

Formado pues aquel equipo para desarrollar el ilusionante proyecto, nos pusimos manos a la obra, estrenando en las fiestas de 1996, dentro de la Exaltación Festera, el sainete Falta mes i mig… Sería, aunque todavía no lo sabíamos, el primero de una serie de cuatro, escritos y representados por el mismo equipo, siempre de la mano de Gonzalo, Roberto y Claudio.

Como colofón a aquellos años, la Comisión de Fiestas de Ibi, realizó una edición de los mismos (en la imagen), entregándola junto a la Revista de Fiestas de 1999. En este mismo blog los iremos visualizando en los próximos días.

Aquella semilla de los sainetes festeros plantada por aquel equipo inicial, hizo que en años posteriores (aunque con algún pequeño intervalo), con autores y actores diferentes, la Comisión de Fiestas organizase un Concurso de Sainetes, recurriendo en alguna ocasión a sainetes propios de comparsas, siendo todos ellos de mayor o menor éxito, pero, eso sí, originales.

La nota discordante la puso el representado recientemente, una burda pretendida segunda parte de un sainete anterior, desautorizada por el autor al usurpar su propiedad, de la que quisieron, sin conseguirlo, beneficiarse del éxito alcanzado por la original (¿que hubiera costado, si tan fantástica y buena era la nueva obra, ponerle un título propio, diferente y diferenciador?).

El resultado fue, según testigos, un sainete pueril, chapucero y chabacano, sin calidad literaria, originalidad ni creatividad, siendo un continuo plagio de personajes, situaciones y desenlace de la obra original, convirtiéndose en el peor sainete representado en Ibi en los últimos 30 años. Remontar aquello será muy fácil.


jueves, 30 de julio de 2026

PAYÁ HERMANOS, AÑOS 50 Y 60 (y III)

 

Salimos de la juguetería y vemos un arco que une las naves y almacenes de juguetes y cuchillerí. Había una gran grúa, de gran tonelaje, para la descarga de maquinaria y cajas de acero forradas de chapa, para el material de los cuchillos, navajas, etc.

Encima de esta grúa había un pasillo para pasar de una nave a la otra. Muy cerca de aquí estaba la central eléctrica de la fábrica, custodiada por Alberty Kook.

Pasamos al almacén de materias primas, muy bien dirigido por Juan de Dios Payá, y cuyo encargado general era Valeriano Gisbert padre.

Hay que hacer constar que, cuando nosotros narramos estos acontecimientos, en Ibi no existía ningún almacén particular de materias primas, ni existían fábricas de suministro, como cajas de cartón, chapa, plástico, etc. Es decir, dentro de la fábrica Payá tenían que tener todo el material para hacer la matricería y fabricar todo lo que ellos querían.

Valeriano Gisbert, hijo, estaba encargado de todo tipo de herramientas, aceros y el corte de los mismos para la creación de moldes y matrices. Dentro del almacén de Valeriano había cualquier material que se te pueda quedar en la imaginación. Había de todo, por lo que si hacía falta algo, con el respectivo vale que te hacía el encargado de tu sección, ibas al almacén y Valeriano, o el Tío Ramón Makila, te lo daba gustosamente.

Ahora pasamos a la sección brigada de choque, de la cual era responsable el Tío Masogo, con sus almacenes de todo tipo de ácidos, como salfumán, y grasas para engrasar maquinarias. Era también responsable de las chatarras, recuperaciones y de la báscula para pesar camiones.

Hay que decir que, en esa época, se trabajaba de lunes a sábado por la tarde, por lo que, al lado de la serrería, había una sección de duchas para mujeres y hombres, las cuales tenían agua caliente y fria. El encargado de calentar el agua era el Roch, campanero de la iglesia,. Muchos en nuestar casa no teníamos agua potable, y menos caliente,por lo que íbamos a ducharnos allí.

Debido al personal que venía a trabajar de Tibi o Castalla, que venían con el autobús La Paloma, con bici o con motocicleta, enfrente de la fábrica se construyó un comedor con agua y fuego para calentar las comidas. También aseos, mesas, sillas, etc. Al lado del comedor se construyó un economato laboral para que las mercancías salieran más baratas para el trabajador, siendo los responsables Matías Guilló y Rosalía Gisbert.

Payá montó una fábrica en Alicante para el juguete de chica, cuyo director era Ismael Payá, el Chino, dicho así por el rasgo de sus ojos. Allí se fabricaron todo tipo de cocinas, y cacharros para las mismas, lavadoras, neveras, hornos, el Palomitón Payá, etc.

Tengo que decir que los hijos de los fundadores, Pascual, Vicente, Emilio y herederos de ellos, supieron llevar con gran sapiencia las fábricas para su triunfo, mientras ellos estuvieron al mando. Daba gusto ver salir del trabajo, por la Calle Santa Rita, a los seiscientos trabajadores.

Ahora una reseña de Nicolás Payá Jover, verdadero artífice de la Escuela de Aprendices de Payá Hermanos, la cual montó para fabricarse sus propio empleados y fresadores, cepilladores, matriceros, ajustadores, copiadores, delineantes, etc. Él nos enseñó un oficio totalmente gratis.

Este señor, ingeniero industrial, hecho en la Universidad de Madrid, tenía otros compañeros, también ingenieros como él, en la fábrica Marconi de Madrid y en la Comercial Marítimo Terrestre de Barcelona, y les preguntaba a ellos de como se proveían de trabajadores especializados. Ellos le dijeron que creando una Escuela de Formación profesional.

Así que, ni corto ni perezoso, y discutiendo con sus hermanos y primos que pusieron obstáculos, empezó su andadura montando la escuela con cuatro cursos de día de aprendizaje, y cuatro cursos de noche de preaprendizaje. Ir a estudiar era totalmente gratis, de libros, libretas, lápices, plumas, compases, regla y todos los materiales.

Además, por ir a su clase, cobrábamos. Es decir, en primero, 0,25 pesetas al día; en segundo, 0,50 pesetas; en tercero, 0,75 pesetas; y en cuarto, 1 peseta al día, es decir, 7 pesetas a la semana, las cuales cobrábamos todos los sábados. Esto era cuando estábamos en el taller de pinches y cobrábamos 70 pesetas a la semana.



Llegó un momento en el cual dijimos: “¿Por que no dejábamos esas 7 pesetas en depósito, ya que pasado el tiempo podíamos hacer un viaje?” Y así lo hicimos. Fuimos una vez a Madrid en 1962 y otra a Barcelona en 1963, visitando fábricas en las cuales estaban sus compañeros los ingenieros. La fábrica pagaba lo que faltaba de los viajes.

Nosotros, los alumnos y exalumnos, tendríamos agradecimiento siempre a D. Nicolás Payá y, el día 6 de diciembre de cada año, día de su santo, íbamos a felicitarle a su casa después de la jornada, y le regalábamos el libro de los Premios Nobel de ese año. Él, todos los años, en aquella época de la posguerra, nos preparaba un ágape. Aquellos nos sabía a gloria, pues habían todo tipo de dulces y manjares de Jijona.

Gracias a que nos enseñó un oficio totalmente gratis, nosotros pudimos montar nuestra propia fábrica, por ejemplo las mía, Juguetes Mira, que fundamos J.A. Mira y Francisco Mira.

Reseñar que, en aquella época, el noventa por ciento de las empresas que se crearon en Ibi, estaban iniciadas por por mecánicos y delineantes creados en esta Escuela de Aprendices de Payá Hermanos.

Y, por último, a Nicolás Payá necesita que se le haga un monumento por la creación de la Escuela y enseñarnos a todos un oficio gratis y cobrando nosotros. Fue una persona adelantada a su tiempo. Lo que nosotros estudiábamos en la Escuela, era como el bachillerato.

Yo estoy de acuerdo que la juguetería cerrara por competencia o por cualquier otro motivo, pero la cuchillería, como yo le decía a Artemio Payá, hijo, no se como ha podido cerrar, y él me contestó: “Ni yo tampoco”. Cuando en Albacete solo hacían el tipo de navaja Albaceteña, tipo andaluz, en Ibi se fabricaban cortaplumas, multiusos, y de todo tipo inimaginable de navajas, ¿por qué cerró la cuchillería?

Artemio Payá, padre, fue el verdadero creador y maestro en cuchillería.

Esto que he escrito de la Fábrica Payá, es de los años en los que yo trabajaba allí, es decir, desde 1958 a 1968, y que yo me salí de la fábrica y me puse a trabajar por cuenta propia.

En la Escuela de Aprendices de Payá Hermanos S.A., los profesores eran los siguientes: por el día, D. José Carbonell; por la noche, D. Francisco Rico y D. José Monllor; y los maestros de prácticas de taller, Alejandro Moltó, el Tío Inflaglobos, y Fernando Navarro, el Tío Colasero.

He hecho este pequeño resumen y no he podido poner el nombre de los 600 trabajadores que estábamos allí y, por supuesto, me he dejado muchas cosas en el tintero, pero os pido me perdonéis, pues esto es un pequeño recordatorio de lo que fue la empresa Payá Hermanos S. A., a la cual yo no puedo olvidar mientras viva, pues fue la que me inculcó lo poco que yo he aprendido. Muchas gracias, Payá.

Francisco José Mira Brotons.



FUENTES

Archivo Municipal de Ibi.