El edificio del que ya hablamos en un artículo anterior, situado en la esquina de la plaza de la Villa con la calle Mayor, vuelve a ser protagonista en el que nos ocupa, aunque esta vez por motivos más agradables y menos conflictivos que los que conocimos, pero también por motivos de singulares reformas urbanísticas y ornamentales.
Como en la anterior ocasión, vamos a reproducir las actas de las reuniones del consistorio ibense para conocer mejor lo acontecido, en este caso celebradas en el año 1888, siento también en esta ocasión Rita Pérez, propietaria del edificio, la que se dirigió a las autoridades municipales con su pretensión:
En la Villa de Ibi a trece de Agosto de mil ochocientos ochenta y ocho. Reunidos los Señores del Ayuntamiento que al margen se expresan, bajo la presidencia del primer teniente Alcalde Don José Gisbert Valls (…).
Puesta sobre la mesa la solicitud de Rita Pérez Valero de este vecindario, para rectificar las fachadas de su casa, Calle Mayor número dos, y a la que se acompaña plano, se acordó pase a la Comisión de policía, la que después de oír al maestro de obras Don José Briet, de Alcoy, emita dictamen sobre la pretensión de la recurrente.
Días después, reunido de nuevo el consistorio, también en sesión ordinaria, presentó la resolución acordada por la anteriormente mencionada comisión:
Dadas cuentas del dictamen de la Comisión de policía dado a la solicitud de Rita Pérez Valero presentando que después de oído al maestro de obras Don José Briet y con vista del plano que se acompaña a la instancia suscrito por Don Agustín Muñoz, la edificación que intenta la recurrente no perjudica al ornato de la Calle Mayor y Plaza de la Villa, a cuyos dos puntos salen ambas fachadas del edificio, por unanimidad y sin discusión, se acordó otorgar a Rita Pérez Valero la autorización que ha solicitado para la reedificación de las dos fachadas de su casa de la Calle Mayor número dos.
Hasta aquí las noticias, sobre esta remodelación de las fachadas de la mencionada casa, en las actas del ayuntamiento. Pero la información que nos aportan va mucho más allá que la de la solicitud del permiso para realizar una simple obra de ornato urbanístico.
La identidad de la vecina solicitante Rita Pérez Valero, a falta de un mayor estudio, nos es desconocida pero, por ser propietaria de un edificio tan grande, céntrico, y que ya en años anteriores había modificado, como vimos en un artículo anterior, nos da a entender que se trataba de alguien con buena capacidad económica para emprender tales reformas de índole ornamental.
El contexto urbanístico de aquella época, nos sitúa en unos años en los que se produjeron, en aquel mismo entorno de la población, reedificaciones completas de edificios e, incluso, modificaciones de la trama urbana; además de remodelaciones integrales de fachadas, como la efectuada en la de la propia iglesia parroquial (1885).
El hecho de que Rita Pérez, en la renovación de su fachada, optase por un estilo diferente y original para la época, denota que se trataba de una mujer con un gusto innovador, apartado de normas clásicas. Quizás por ello presentó al ayuntamiento, acompañando a la solicitud de obra, los planos del proyecto a realizar, para asegurarse que no sería de nuevo protagonista de pleitos con el mismo, al provocar rechazo su propuesta ornamental un tanto diferente.
Pero, en contra de sus temores, el proyecto presentado a las autoridades fue del total agrado de estas, al determinar que la edificación que intenta la recurrente no perjudica al ornato de la Calle Mayor y Plaza de la Villa, a cuyos dos puntos salen ambas fachadas del edificio, por unanimidad y sin discusión.
Desconocemos el motivo por el que Rita Pérez optó por un nuevo estilo para su fachada, si fue motu proprio al conocer obras similares en otros lugares, o si se dejó aconsejar por el gusto y las sugerencias de los hacedores de este singular proyecto que, aún a día de hoy, podemos ver, a pesar de su evidente y progresivo deterioro.
Como hemos visto en las actas del consistorio, el maestro de obras encargado de presentar y defender el novedoso proyecto ante la comisión de policía, fue D. José Briet, ayudado por los planos de la misma, realizados por D. Agustín Muñoz, ambos de Alcoy.
José Briet Moltó era hijo y nieto de constructores, descendientes de albañiles franceses llegados a Cocentaina en el siglo XVII, que ahora desarrollaba su actividad en Alcoy, lugar en el que residía. Allí ejercía principalmente su oficio, atendiendo encargos diversos de empresarios y propietarios, así como también en obras para la ciudad, como el Hospital Civil de Oliver.
Era padre de Timoteo Briet Montaud, famoso arquitecto que desarrollaría el estilo modernista, principalmente en la ciudad vecina, a finales del XIX y principios del XX, levantando notables edificios como la Casa Laporta, el Círculo Industrial o la Iglesia de San Jorge, entre muchos otros.
En 1883, Timoteo había terminado sus estudios en la Escuela Oficial de Bellas Artes de Barcelona, estando cursando en 1888, año en el que recordemos presentó su padre el proyecto para la nueva fachada de Rita Pérez, el ultimo curso de la carrera de arquitecto en la Escuela de Arquitectura de Barcelona. Por esto, parece más que probable que, el futuro prolífico e innovador constructor, asesorase y aconsejase a su progenitor, dejando su impronta creativa en los proyectos que este desarrollaba, y más concretamente en el que nos ocupa, tan próximo a la finalización de sus estudios.
Pero la firma de los planos que presentó José Briet a las autoridades, corrió a cargo de Agustín Muñoz, arquitecto municipal de Alcoy en aquel año, el cual desarrolló, también en la vecina ciudad, innovadoras corrientes arquitectónicas, tales como el eclecticismo y el historicismo. Obras suyas sobresalientes son el panteón de José Monllor, de 1896, singular construcción en la que fusionó ambas corrientes artísticas, el panteón de Salvador Doménech Giner y los talleres y viviendas de La Maquinista Alcoyana, entre otras.
Así pues, podemos afirmar que en Ibi tenemos una fachada diseñada por el arquitecto Agustín Muñoz, construida por José Briet y con más que probables aportaciones de Timoteo Briet. En ella todavía apreciamos, aunque muy deteriorados, singulares detalles, tales como el empleo de hormigón armado en cornisas y suelos de balcones.
Panteones de José Monllor y Salvador Doménech Giner, respectivamente.
FUENTES
Archivo Municipal de Ibi.





