La
empresa ibense, fabricante de juguetes y cuchillería, Payá Hermanos
S. A., tuvo una proyección e importancia internacional por la
variedad y calidad de sus productos. Pero además de ser la empresa
pionera en la fabricación de juguetes, clave en el desarrollo de la
población, dio trabajo, durante muchas décadas, a cientos de
trabajadores de Ibi y de pueblos de la comarca.
Vamos
a conocer, a través del testimonio de uno de sus trabajadores,
Francisco José Mira Brotons, más conocido por todos con el
sobrenombre de Paco Cagamistos, como era aquella empresa en
las décadas de los 50 y los 60.
Y
lo haremos recordando, no solo sus orígenes, productos,
instalaciones y maquinarias, sino también, y más importante, a las
personas que en ella trabajaban. Algunas son recordadas más por su apodo
que por su nombre o apellido, pero todas conocidas en el pueblo de
Ibi, tanto por desempeñar su trabajo durante años en la plantilla
de Payá, como por, algunas de ellas, ser posteriormente fundadores
de otras empresas ibenses.
Veamos
pues este interesantísimo testimonio personal, depositado en nuestro
Archivo Municipal, fechado en el mes septiembre del año 2015:
Hoy
yo, Francisco José Mira Brotons, Paco Cagamistos, he decidido hacer
un pequeño resumen de lo que fue, y yo viví, de la Fábrica Payá
Hermanos S.A., durante la época que yo trabajé allí. Ingresé en
la fábrica en el mes de julio de 1958, después de las vacaciones de
una semana que tenían los trabajadores.
La
empresa empezó su andadura a finales del siglo XIX y principios del
XX. Los hermanos Pascual, Vicente y Emilio, tenían una fontanería
hojalatería y se dedicaban, además de las reparaciones de
canalones, ollas, peroles, etc, a la fabricación de candiles,
aceiteras, paellas, etc. Un día se les ocurrió la idea de hacer
utensilios de cocina en miniatura y venderlos en los pueblos
colindantes. Fue tal el éxito que tuvieron que desde entonces se
dedicaron a la fabricación de juguetes, todos de hojalata, como por
ejemplo la tartana.
Pasaron
los años y los tres hermanos Payá incorporaron a sus hijos a la
fábrica, quedando de la siguiente manera: Ramón Payá, gerente,
ayudado por sus primos Vicente y Pascual Payá; Raimundo Payá, jefe
de la oficina técnica; Nicolás Payá, jefe de taller; Artemio Payá,
jefe de la cuchillería; Juan de Dios Payá, jefe de almacén de las
materias primas; Eduardo Payá, jefe de la juguetería y de la
brigada de choque, quedándose Jose Antonio Payá, mucho más joven y
que se incorporó a la fábrica en la juguetería, ya en la época de
decadencia.
Vamos
a hacer un pequeño resumen de la que era la fábrica cuando tenía
unos 600 trabajadores. Entrada puerta principal, a la derecha la
garita y oficina del guarda Bordera. A la derecha la sección de
inyección, recuperación y extracción de plásticos. Encima de la
misma, la oficina técnica, con Raimundo Payá como director de
modelaje, para la creación de patronaje, planos y cartapacios, en la
cual trabajaban el tío Jesús, Enrique Abad, Pepe Coloma, Francisco
Pérez Cortés, José Sanjuán, Serralta, Silvio Mira y Olegario
Bernabeu.
A
continuación, la sección de motores para la fabricación de luz,
con cuatro grandes motores, de los cuales cuidaba el tío Miguel
Blaya, y colaboraban los electricistas el Nabo y Betty (Albert y
Kook), porque entonces estaba Hidroeléctrica San José, y la luz
fallaba mucho.
Seguidamente
estaba la cuchillería, de la cual era encargado general Julio Torró,
dirigida por Artemio Payá. A la entrada estaba la sección de
grabadoras, después las máquinas de vaciado de hojas de cuchillos,
y el grabado de la marca sobre las hojas de las navajas y cuchillos.
De esta sección el encargado era Isidro el blanet.
Seguidamente
el horno de temple, dirigido por Victoriano Rabosa, después el horno
de celuloide y baquelita para las cachas de los cuchillos y navajas,
que lo llevaba Pepe Vilaplana, y a continuación el martinete, para la
estampación de cuchillos, tenedores y cucharas. El Tio Pa Torrat
suministraba la leña para la alimentación de estos hornos.
Pasamos
a la otra sección de esmeril y montaje, donde se pulían las navajas
con esmeril de varios tipos de abrasivo para su acabado, después de
haber pasado por el montaje de la misma sección norte. Las pulidoras
de esmeril se fabricaban allí.
Hay
que hacer constar que en la cuchillería se han hecho todo tipo de
navajas y cuchillos, como la navaja de injertar, la miliciana, la del
áncora, el falso para vendimiar, el trío, inyectado de zamack, de
cuchara, cuchillo y tenedor para la mili, etc.
También
se han hecho los sacacorchos para todos los fabricantes de vinos,
como Osborne, Veterano, González Byas, etc. De estas piezas se han
hecho millones de ellos, y en España no había un camarero sin un
sacacorchos de Payá.
Después
pasamos a la sección de serrería, la cual era dirigida por el Tío
Miñarra. Allí, en el patio y a la intemperie, se colgaba la madera
de almendro durante cinco años, para que no sufriera deformación.
Una vez pasado este tiempo, se cortaba en trozos de varias medidas
para la fabricación de los mangos de los cuchillos y navajas, los
cuales se mecanizaban en unas máquinas llamadas Tupis, cuyos
operarios eran Triqui, Masogo y el Tío Movil. Se hacían mangos de
madera, baquelita, celuloide, nácar, cuerno de ciervo, etc.
En
dicha serrería se cortaba también madera de pino para hacer los
cajones de embalaje que se montaban en la carpintería.
Ahora
pasamos arriba a la sección de pulidoras de brillo, donde se daba
brillo a los cuchillos y navajas para su posterior paso al almacén
de cuchillería. En estos pulidores trabajaban Cipriano Mira, el Tío
Cagamistos, José Rico, el Dotoret, Luis Domenech, Borlera, el
castellá de la careta, Eugenio Garrafó, Miguel Mariota, Eleuterio,
Petroski, etc. El encargado era Eusebio Pardalet.
Después
el almacén, del cual era encargado Antonio Pina, Toni Malena, y
donde trabajaban las guardadoras, como Aurora la Caravina, Rosa,
Antonia Verdú, etc, grabando las navajas, cortaplumas, multiusos,
tipo victorino, etc.
Ahora
vamos a la parte izquierda. En primer lugar la recepción con Ester
Brotons, arriba la oficina de dirección, con Ramón Payá, Vicente
Payá y Pascual Payá, Pompeyo, Jerez, Paco Martinez, Ramón Ivañez
y Roberto Torró, el cual se encargaba de dar de alta y baja a todos
los trabajadores, de pagar los sueldos y a todos los que venían a
cobrar de fuera de la fábrica.
A
continuación la carpintería de Leandro, en la cual se montaban
cajas de todos los tamaños, para el envío de mercancías.
Después,
y antes de entrar en el taller, se encontraba el cuarto del temple de
las piezas de matricería, moldes y soldadura de autógena y
eléctrica, todo ello dirigido por Isidro Messeguera.
Entramos
ya en el taller y, al abrir la puerta, nos encontramos con Picó, Pep
Silvia, Jorge Verdú, todos ellos mecánicos de cuchillería, junto
con José Antonio Pirulo. Después Pedro Moltó y su padre Alejandro
Moltó, verdadero artesano en el corte y copiado de piezas de
hojalata. Continuamos y vemos a José Monllor, hijo, y José Antonio
Mira, Ricardo Monllor, Cayo, Mellat, padre e hijo, Vicente, Alfredo
Martínez, y su padre Pascual Martínez, que era delegado sindical.
Después
Virgilio Berbegal, que era padre de Virgiliet, el cual se dedicaba a
fabricar las máquinas de inyección de zamak sobre vigas de hierro,
y también a confeccionar los moldes para la inyección de zamak,
como enganches, cuerpos de locomotoras, etc.
Y
seguimos ahora con Fernando Navarro, haciendo un molde para una
lavadora eléctrica de Farina y su ayudante Eliodoro Gras Vizconde,
el Negre, el cual mallaba para el estiramiento de piezas
incandescentes.
Seguidamente
José Vicedo, Guisao, con su rectificadora, el Tío Cachirri, con sus
hijos Pepe y Paquito, Francisco Guillem, Paco, Carlos Vicedo, el
Bessó, Ramón Valero, el Tío Jaime Pixaportes, José Antonio
García, Pirulo, y Jesús el Negre, el cual se dedicaba a la
elaboración de cuerpos para la matricería.
FUENTES
Archivo
Municipal de Ibi.