martes, 18 de agosto de 2026

COMÈDIA FESTERA, 1996


 

COMÈDIA FESTERA, 1996:

FALTA MES I MIG PER AL DÍA DE L´AVÍS...

Como vimos en el artículo anterior, el encargo realizado por Gonzalo Cortés a Roberto Gisbert, se materializó el 7 de septiembre de 1996, con la puesta en escena, en el salón de actos del Colegio Salesiano de Ibi, de la obra Falta mes i mig per al día de l´Avís, i encara no tenim capità.

La representación, a cargo del grupo de teatro Ni pa hui ni pa demà, se efectuó en la segunda parte de la Exaltación Festera, sustituyendo al tradicional concierto. El motivo se debió, quizá, a una mezcla del deseo de querer revitalizarlo, y un cierto temor a que el sainete por si solo, en un solo acto para él creado, no contase con gran acogida por parte del público.

El resultado de esta innovada Exaltación fue sorprendente e inesperado. El gran éxito de la representación, y la excelente acogida por parte del público, hizo que todo el equipo nos comprometiésemos a poner en escena otra obra para las fiestas del siguiente año. Pero, visto el resultado de esta, la Comisión la planteó como un acto propio y diferenciado.

Esta primera comedia festera puede ser que fuese, de las cuatro, aquella en la que en el momento del estreno estuvo más de actualidad. En los ambientes festeros era comentario obligado la falta de Capitán Moro a medio año de las fiestas. En realidad el problema se planteó en la Vuelta al Castillo de 1995, pues el cargo de ambos capitanes había quedado vacante para el año siguiente.

En la fecha en la que se escribió esta obra, el problema del Capitán Cristiano se había solucionado, pero no así el del Capitán Moro. Faltaba mes y medio para el día de l´Avís y todavía no había capitán. Todos nos preguntábamos qué pasaría, como se solucionaría y quién se haría cargo.

Esta obra recrea una situación un tanto exagerada, pero que podría haber ocurrido. En el primer acto, tres amigos festeros se burlan, delante de sus mujeres, del problema de la falta de capitán. Ellas los animan para que se presenten al cargo, pero ellos ponen mis excusas. A pesar de ello, en el segundo acto cambiarán las cosas y veremos al Presidente de la Comisión de Fiestas desbordado por los acontecimientos.

La anécdota de la representación de este sainete fue la caída del decorado a mitad del segundo acto. Los actores salvaron la situación con naturalidad y todo quedó en un pequeño sobresalto.

REPARTO:

DOLORS Mari Carmen Seco.

CARME Rosa Satoca.

AURORA Esperanza Brotons.

PEP Antonio Bernabeu.

MIQUEL Toni Serrano.

VICENT Enrique Satoca.

PASQUAL Claudio Vicedo.

PRESIDENT José Juan Bernabeu.

Autorizada por el Ayuntamiento de Ibi. Grabación realizada por Tele Ibi C.B. en el año 1996.

Autor de la obra: Salvador Pastor Castelló.

Compañía de teatro amateur: Ni pa hui ni pa demá.

Director de la compañía: Claudio Vicedo Giner.

Director del proyecto: Roberto Verdú Gisbert.

NOTA DEL AUTOR: Esta obra está registrada. Cualquier uso que se haga de ella (representación, adaptación, nueva versión, segunda parte...) deberá estar legal y expresamente autorizado, para no contravenir la Ley de Derechos de Autor y la de Propiedad Intelectual. No vaya a ser que, a alguna taimada y mediocre juntaletras (muy pagada de si misma, eso sí), ante su carencia de luces creativas, le de por plagiar este sainete.



sábado, 15 de agosto de 2026

QUATRE MOTIUS PER RIURE

 

En los días previos a las Fiestas de los Moros y Cristianos de Ibi, la Comisión de Fiestas organiza la representación de una comedia festera, o sainete, para ir creando ambiente festero.

Pero, a pesar de que en las últimas décadas estas representaciones se han hecho más habituales, las noticias sobre la celebración de funciones teatrales, de comedias más concretamente, en los días previos a las fiestas, son de mucha antigüedad. Como vimos en una artículo anterior en este mismo blog, ya en el año 1806 el Consell acordó:

(…) En este estado se presentaron los Doctores Don Ventura Gisbert, Don Theodoro Botella, Don Agustín Rico y Don Francisco Servent, quienes por sí, y a nombre de otros animados del mismo celo, para animar y estimular, y al propio tiempo obsequiar a Nuestra Patrona la Virgen de los Desamparados, tienen resuelto hacer y echar dos funciones de comedia en las próximas fiestas, en días y horas que mejor se proporcionen de conformidad con este Ayuntamiento en la Casa Panera, sitio acomodado y decente al efecto, con el supuesto de que el producto o sobrante de las entradas, deducidos gastos, desde ahora lo ceden a disposición de este Ayuntamiento para darle aquel destino pío que más acomode, a cuyo propósito suplican corra de cargo del mismo, o personas de su satisfacción que se encargasen de la cobranza de entradas por tarjetas, o aquel método que se estime, y el nombramiento de depositario que dé la correspondiente cuenta y razón.

Ya en años mucho más recientes, recordamos las representaciones de algunos sainetes festeros organizados por comparsas, siendo sus miembros los actores de los mismos, o por la propia Comisión de Fiestas, como los que puso en escena en nuestra población la Compañía de Teatro de la Asociación de San Jordi de Alcoy, con sus inolvidables obras Els Renyons del Masero o Les Xiques del Boato, que tanto éxito tuvieron en sus representaciones.

En el año 1995 se hace cargo de la Comisión de Fiestas el recordado Gonzalo Cortés Pérez, inquieto alcoyano afincado en Ibi, el cual introdujo, o consolidó y potenció, en el guion de las fiestas, actos como la Diana, les Entraetes, o la solemne frase con la que arrancan las Entradas: Per Ibi i per la Mare de Déu, avant l´entrada,

Pero Gonzalo, además, conocedor de primera mano de la gran tradición que había en Alcoy de representar Sainetes Festeros, de mucho éxito y predicamento entre el publico de la vecina ciudad, se propuso introducir en Ibi dicha actividad, como un acto más del guion de nuestras fiestas.

Par ello creó, en su organigrama de la nueva Comisión de Fiestas, el cargo de Vocal de Teatro y Conciertos, designando para ocupar el mismo, con gran acierto, a Roberto Verdú Gisbert. El encargo de Gonzalo al recién designado Vocal fue ambicioso pero ilusionante: debía de organizar, para las fiestas de 1996, la puesta en escena de un sainete ambientado en nuestros Moros y Cristianos, con una obra que fuese original, creada para la ocasión, y representada por un grupo de actores aficionados de Ibi.

Roberto, compartiendo el entusiasmo de su presidente por el nuevo proyecto, se puso en contacto con Claudio Vicedo Giner, director por aquel entonces del grupo local de teatro amateur Ni pa hui ni pa demá. Le transmitió la idea de Gonzalo, encontrando a Claudio muy receptivo con ella, la cual comunicó al grupo que él dirigía, los cuales aceptaron el reto que para ellos suponía, por la diferente temática de lo representado por ellos hasta ese momento.

Faltaba encontrar la obra que pondrían en escena, pues debía de ser original y ambientada en nuestras fiestas, siendo Claudio la persona que propuso al que esto escribe como posible autor de la misma, propuesta que acepté gustoso, a pesar del enorme reto que ello suponía.

Formado pues aquel equipo para desarrollar el ilusionante proyecto, nos pusimos manos a la obra, estrenando en las fiestas de 1996, dentro de la Exaltación Festera, el sainete Falta mes i mig… Sería, aunque todavía no lo sabíamos, el primero de una serie de cuatro, escritos y representados por el mismo equipo, siempre de la mano de Gonzalo, Roberto y Claudio.

Como colofón a aquellos años, la Comisión de Fiestas de Ibi, realizó una edición de los mismos (en la imagen), entregándola junto a la Revista de Fiestas de 1999. En este mismo blog los iremos visualizando en los próximos días.

Aquella semilla de los sainetes festeros plantada por aquel equipo inicial, hizo que en años posteriores (aunque con algún pequeño intervalo), con autores y actores diferentes, la Comisión de Fiestas organizase un Concurso de Sainetes, recurriendo en alguna ocasión a sainetes propios de comparsas, siendo todos ellos de mayor o menor éxito, pero, eso sí, originales.

La nota discordante la puso el representado recientemente, una burda pretendida segunda parte de un sainete anterior, desautorizada por el autor al usurpar su propiedad, de la que quisieron, sin conseguirlo, beneficiarse del éxito alcanzado por la original (¿que hubiera costado, si tan fantástica y buena era la nueva obra, ponerle un título propio, diferente y diferenciador?).

El resultado fue, según testigos, un sainete pueril, chapucero y chabacano, sin calidad literaria, originalidad ni creatividad, siendo un continuo plagio de personajes, situaciones y desenlace de la obra original, convirtiéndose en el peor sainete representado en Ibi en los últimos 30 años. Remontar aquello será muy fácil.


jueves, 30 de julio de 2026

PAYÁ HERMANOS, AÑOS 50 Y 60 (y III)

 

Salimos de la juguetería y vemos un arco que une las naves y almacenes de juguetes y cuchillerí. Había una gran grúa, de gran tonelaje, para la descarga de maquinaria y cajas de acero forradas de chapa, para el material de los cuchillos, navajas, etc.

Encima de esta grúa había un pasillo para pasar de una nave a la otra. Muy cerca de aquí estaba la central eléctrica de la fábrica, custodiada por Alberty Kook.

Pasamos al almacén de materias primas, muy bien dirigido por Juan de Dios Payá, y cuyo encargado general era Valeriano Gisbert padre.

Hay que hacer constar que, cuando nosotros narramos estos acontecimientos, en Ibi no existía ningún almacén particular de materias primas, ni existían fábricas de suministro, como cajas de cartón, chapa, plástico, etc. Es decir, dentro de la fábrica Payá tenían que tener todo el material para hacer la matricería y fabricar todo lo que ellos querían.

Valeriano Gisbert, hijo, estaba encargado de todo tipo de herramientas, aceros y el corte de los mismos para la creación de moldes y matrices. Dentro del almacén de Valeriano había cualquier material que se te pueda quedar en la imaginación. Había de todo, por lo que si hacía falta algo, con el respectivo vale que te hacía el encargado de tu sección, ibas al almacén y Valeriano, o el Tío Ramón Makila, te lo daba gustosamente.

Ahora pasamos a la sección brigada de choque, de la cual era responsable el Tío Masogo, con sus almacenes de todo tipo de ácidos, como salfumán, y grasas para engrasar maquinarias. Era también responsable de las chatarras, recuperaciones y de la báscula para pesar camiones.

Hay que decir que, en esa época, se trabajaba de lunes a sábado por la tarde, por lo que, al lado de la serrería, había una sección de duchas para mujeres y hombres, las cuales tenían agua caliente y fria. El encargado de calentar el agua era el Roch, campanero de la iglesia,. Muchos en nuestar casa no teníamos agua potable, y menos caliente,por lo que íbamos a ducharnos allí.

Debido al personal que venía a trabajar de Tibi o Castalla, que venían con el autobús La Paloma, con bici o con motocicleta, enfrente de la fábrica se construyó un comedor con agua y fuego para calentar las comidas. También aseos, mesas, sillas, etc. Al lado del comedor se construyó un economato laboral para que las mercancías salieran más baratas para el trabajador, siendo los responsables Matías Guilló y Rosalía Gisbert.

Payá montó una fábrica en Alicante para el juguete de chica, cuyo director era Ismael Payá, el Chino, dicho así por el rasgo de sus ojos. Allí se fabricaron todo tipo de cocinas, y cacharros para las mismas, lavadoras, neveras, hornos, el Palomitón Payá, etc.

Tengo que decir que los hijos de los fundadores, Pascual, Vicente, Emilio y herederos de ellos, supieron llevar con gran sapiencia las fábricas para su triunfo, mientras ellos estuvieron al mando. Daba gusto ver salir del trabajo, por la Calle Santa Rita, a los seiscientos trabajadores.

Ahora una reseña de Nicolás Payá Jover, verdadero artífice de la Escuela de Aprendices de Payá Hermanos, la cual montó para fabricarse sus propio empleados y fresadores, cepilladores, matriceros, ajustadores, copiadores, delineantes, etc. Él nos enseñó un oficio totalmente gratis.

Este señor, ingeniero industrial, hecho en la Universidad de Madrid, tenía otros compañeros, también ingenieros como él, en la fábrica Marconi de Madrid y en la Comercial Marítimo Terrestre de Barcelona, y les preguntaba a ellos de como se proveían de trabajadores especializados. Ellos le dijeron que creando una Escuela de Formación profesional.

Así que, ni corto ni perezoso, y discutiendo con sus hermanos y primos que pusieron obstáculos, empezó su andadura montando la escuela con cuatro cursos de día de aprendizaje, y cuatro cursos de noche de preaprendizaje. Ir a estudiar era totalmente gratis, de libros, libretas, lápices, plumas, compases, regla y todos los materiales.

Además, por ir a su clase, cobrábamos. Es decir, en primero, 0,25 pesetas al día; en segundo, 0,50 pesetas; en tercero, 0,75 pesetas; y en cuarto, 1 peseta al día, es decir, 7 pesetas a la semana, las cuales cobrábamos todos los sábados. Esto era cuando estábamos en el taller de pinches y cobrábamos 70 pesetas a la semana.



Llegó un momento en el cual dijimos: “¿Por que no dejábamos esas 7 pesetas en depósito, ya que pasado el tiempo podíamos hacer un viaje?” Y así lo hicimos. Fuimos una vez a Madrid en 1962 y otra a Barcelona en 1963, visitando fábricas en las cuales estaban sus compañeros los ingenieros. La fábrica pagaba lo que faltaba de los viajes.

Nosotros, los alumnos y exalumnos, tendríamos agradecimiento siempre a D. Nicolás Payá y, el día 6 de diciembre de cada año, día de su santo, íbamos a felicitarle a su casa después de la jornada, y le regalábamos el libro de los Premios Nobel de ese año. Él, todos los años, en aquella época de la posguerra, nos preparaba un ágape. Aquellos nos sabía a gloria, pues habían todo tipo de dulces y manjares de Jijona.

Gracias a que nos enseñó un oficio totalmente gratis, nosotros pudimos montar nuestra propia fábrica, por ejemplo las mía, Juguetes Mira, que fundamos J.A. Mira y Francisco Mira.

Reseñar que, en aquella época, el noventa por ciento de las empresas que se crearon en Ibi, estaban iniciadas por por mecánicos y delineantes creados en esta Escuela de Aprendices de Payá Hermanos.

Y, por último, a Nicolás Payá necesita que se le haga un monumento por la creación de la Escuela y enseñarnos a todos un oficio gratis y cobrando nosotros. Fue una persona adelantada a su tiempo. Lo que nosotros estudiábamos en la Escuela, era como el bachillerato.

Yo estoy de acuerdo que la juguetería cerrara por competencia o por cualquier otro motivo, pero la cuchillería, como yo le decía a Artemio Payá, hijo, no se como ha podido cerrar, y él me contestó: “Ni yo tampoco”. Cuando en Albacete solo hacían el tipo de navaja Albaceteña, tipo andaluz, en Ibi se fabricaban cortaplumas, multiusos, y de todo tipo inimaginable de navajas, ¿por qué cerró la cuchillería?

Artemio Payá, padre, fue el verdadero creador y maestro en cuchillería.

Esto que he escrito de la Fábrica Payá, es de los años en los que yo trabajaba allí, es decir, desde 1958 a 1968, y que yo me salí de la fábrica y me puse a trabajar por cuenta propia.

En la Escuela de Aprendices de Payá Hermanos S.A., los profesores eran los siguientes: por el día, D. José Carbonell; por la noche, D. Francisco Rico y D. José Monllor; y los maestros de prácticas de taller, Alejandro Moltó, el Tío Inflaglobos, y Fernando Navarro, el Tío Colasero.

He hecho este pequeño resumen y no he podido poner el nombre de los 600 trabajadores que estábamos allí y, por supuesto, me he dejado muchas cosas en el tintero, pero os pido me perdonéis, pues esto es un pequeño recordatorio de lo que fue la empresa Payá Hermanos S. A., a la cual yo no puedo olvidar mientras viva, pues fue la que me inculcó lo poco que yo he aprendido. Muchas gracias, Payá.

Francisco José Mira Brotons.



FUENTES

Archivo Municipal de Ibi.


miércoles, 29 de julio de 2026

LA VILLA, PATRONA DE LA IGLESIA


 

En el año 1811, hubo un pleito entre el cura párroco de la iglesia de Ibi, y las autoridades del Consell, por un tema menor, como ahora veremos. Este conflicto resulta muy demostrativo para conocer quien seguía siendo el propietario del edificio y patrono de la parroquia, situación que se prolongó, como parece ser, hasta no hace demasiados años. También nos sirve este artículo, para ver como eran las relaciones entre ambas entidades en aquellos años.

Para conocer mejor los detalles de este pequeño pleito, y su resolución, veremos la transcripción, con la ortografía original, del acta de la sesión celebrada en el mes de abril de ese año por el Consell, para tratar el tema y adoptar los acuerdos pertinentes para revertir el motivo del conflicto. Veámosla:

Por el señor Decano se hizo presente que en el día de hoy se le había noticiado; que el Señor Mosén Francisco Reig, Presbítero, estava haciendo hacer en el Altar maior de la Parroquial augeros para colocar velas en lo alto del Altar, cuia operación no devía concentir el Ayuntamiento.

Haviendose encontrado con el dicho Beneficiado en casa del Reverendo Cura a presencia de diferentes sujetos, su representación le dixo: que cierto sujeto le havía dicho que la villa no devía permitir lo que se hacía en el altar, a lo que respondió dicho Reig que el no lo havía oido, y el Decano le respondió para decirle que mentía.

Y haviéndose travado de razones, en vista del poco caso que hacía dicho Beneficiado de las evidencias que le decía, respondió que la villa no tenía nada que hacer dentro de la iglesia, y que solo el clero podía hacer y deshacer en ella, a lo que le respondió: que el clero es quien no tenía que hacer en dicha iglesia; que la Villa era Patrona indubitable de ella, y como tal podía disponer, a cuias reflexiones hizo desprecio.

Y entonces le dixo, dirigiéndose al dicho Beneficiado: Como Usted hace lo que quiere dexándose la Iglesia el tiempo que le da la gana, sin permiso de la Villa como a Patrona del Beneficio que posehía dicho Beneficiado que es el del organo, y respondió que lo mismo hacía como siempre con otros pasajes, que ocurrieron que no tiene presente.

Enterado el Ayuntamiento, unánimes y conformes resolvieron se pase un oficio al Muy Reverendo Clero a fin de que prevenga al dicho Señor Mosén Francisco Reig que sin consentimiento del Ilustre Ayuntamiento como a Patrono de la Iglesia indubitable, no inove cosa alguna en el Altar Mayor, ni fuera de el, y que a sus costas se componga el daño que huviese hecho en el Altar maior, a satisfacción del Reverendo Clero, y Síndicos de esta Villa.

Y que en lo sucesivo se abstenga de dexar abandonada la Iglesia según lo acostumbra sin el expreso consentimiento el Reverendo Clero y de la Villa como a Patrona de dicho Beneficio del organo, cumpliendo en todo como los antecesores, y no practicándolo ací, acudirá el Ayuntamiento a la Superioridad donde corresponda.

Y respecto al agravio hecho al Sr. Decano en presencia del Reverendo Cura y demás Señores que allí concurrieron, se le recerva su derecho para que use como le convenga.

Y dicho Sr. Decano dixo: que atendiendo al carácter sacerdotal que profesa el dicho Mosén Francisco Reig, se da por satisfecho de cualquier ofensa, asegurado de que en sus dichos nadie ha puesto duda en ellos, como es notorio en el Pueblo.

Y dichos Señores Capitulares mandaron que el presente (…) en la forma devida para el Reverendo Cura el oficio con mi (…) de la exposición del Sr. Decano y resolución (…), a fin le hago saber al Reverendo Clero asegurandole el que siempre (…) en todo conforme este Ayuntamiento con el mismo Reverendo Clero.

Con lo que feneció este cabildo que firmaron los Señores que supieron.



FUENTES

Archivo Municipal de Ibi.

martes, 21 de julio de 2026

PAYÁ HERMANOS, AÑOS 50 Y 60 (II)

 

Ahora entramos en el cuarto de fresadoras. Primero, a la izquierda, Manolo Guillem, Galayo, con su fresadora copiadora, Toni Cala, Bernardino Bernabeu, el Alemá, por estar trabajando en una copiadora de Federik Deckel-München, la cual también llevaron Francisco Valero, Pasito, y Baseta padre. A continuación Rafael Sanjuan, Lladoro, que tuvo el honor de hacer el molde de la carrocería del Tiburón Citroen Payá, y yo, Paco Cagamistos, como su ayudante y haciendo un molde de accesorios de dicho Citroen.

Detrás, Santiago Bernabeu con un pantógrafo, y Paco Moheta, padre de Moises, con otro. Al lado José Vilaplana, Camilo, con su fresadora, Vicente Navarro, el Colasero, y Ramón Ortiz, Catalano, también con sus fresadoras. También los hermanos Carlos y Fidel Bernabeu, los Pocholos, y en el fondo estaban las máquinas de afilar tipo Deckel.

Salimos del cuarto de las fresadoras y nos encontramos con José Sanchís, hijo del Tío Sanchís el Alpargatero. Su especialidad, el arreglo de maquinaria, junto con su compañero Pepe Almarra. Seguimos, y ahora el Tío Fernando Navarro, el Colasero, con su hijo Pascual, y ya pasamos a la sección de tornos, con Emilio Verdú, Toño, Serralta, Panblanco, Pepet el Fus, José Pérez Cortés, y José Luis Pastor, Pernales.

Las cepilladoras, con Sebastian Fustel, José Vicedo, Pilet, Ricardo el Dolset, de Castalla, Laurí el Heladero, Juan Antonio y, en el centro del taller, el Tío Pep el Fus, padre de Pepet, el cual se dedicaba a la confección de todo tipo de máquinas y, en este caso, a la fabricación de máquinas de vaciado de hojas de cuchillos, sobre cuerpos de hierro colado. También estaba José María Jareño.

Al lado del Tío Pep estaba el chiringuito de Paco Rico, el encargado, y el listero José Monllor, padre, y la oficina de dirección de Nicolás Payá, después pasaría a manos de Fidel Payá, y Urbano de listero. Encima del taller se encuentra el almacén donde se preparan los pedidos y encima de la fábrica de juguetería se encuentra el almacén de productos acabados para su venta, y en ella veo a Camilo Vilaplana, Nando Secundina y José Luis Maera.

Ahora bajamos y, a continuación del taller, vemos la puerta de acceso a la juguetería. Entramos y vemos al Tío Pompilio y a Carmen la Rumbea, cortando cajitas para cuchillería de contoncillo en una máquina de rodillos. A la derecha toda una hilera de máquinas grabadoras para el copiado y estampado de piezas y, en el centro de la nave, dos hileras de timbres o prensas de corte. A la izquierda otra hilera de prensas de corte y una prensa para embutir chapa.

En el centro de la nave a un lado se encuentra la mesa del encargado Ezequiel, con su escribiente Pascualet y su secretaria Paquita, mujer de Paco Ortega. También estaban los que cambiaban las matrices de corte y las copiadoras de las prensas, Pequis y Pepito Cuerno. El Bexò, Pascual y Benjamín, sacaban el recorte de las prensas y las chatarras.

En la otra parte de la nave se encontraban los troqueles de golpe, media vuelta, revachols, etc. También un timbre, o prensa automática, para la fabricación de todo tipo de ruedas de chapa. La prensa trabajaba automáticamente, tipo revolver.




Al final de la nave se encontraba la sección de laminado, para rebajar el grosor del latón y el cobre, para hacer los contactos eléctricos de los juguetes. El encargado era Vicente, el Burrero. En medio de la nave, y frente al encargado, se encontraba una puerta para pasar a la nave de montaje.

Ahora vamos a dar una vuelta a esta nave. En primer lugar se encontraba el Tío Roch, con su trefiladora para enderezar todo tipo de alambres y hacer los ejes de los juguetes. Después se encontraban los tornos automáticos para hacer todo tipo de bulones, tornillos, remaches, etc. Allí estaban Olegario Bernabeu, padre, y los hermanos Gisbert Novella. A continuación la mesa del encargado general, Bernardo Coloma, padre, el escribiente Evangelino y el jefe Eduardo Payá, el Señoret, siempre muy perfumado.

En la sección de fabricado de trenes, cuyo encargado era el Tío Recaredo Pérez, y en la sección de cine, cuyo encargado era el Tío Llegúm, trabajaban la Galinda y su hermana.

Seguimos con la sección de pintura, dirigida por Carlos Valero, Almeja. Después la sección de níquel, dirigida por Laurí Cabreta, en la cual trabajaba la Tía Senteta Reig, madre de todos los Pernales. También trabajaba Aspasilla.

En el almacén de despiece para el montaje de juguetes, el encargado era Emilio, el de Castalla, antes Toni Xerra y la Tía Magdalena, madre de todos los Malenas. Desde la altura donde estaba el encargado, por el centro el engafe o montaje. Se llamaba engafe porque las chicas que trabajaban allí, lo hacían con alicates para doblar las gafetas de chapa para el montaje y embalaje de los juguetes.

Les seguían las cosedoras de cajas de cartoncillo, que hacían con unas máquinas de pedal, que llevaban un rollo de alambre y se quedaban cosidas tipo grapadora.

A continuación, les alsadores, o guardadoras de juguetes para su posterior subida del producto al almacén y su venta, cuya encargada era Julia. También estaban Carmen, la Arnala, y Angelita, esposa de Pedro Moltó.

Hay que decir que en toda la fábrica había varios montajes para subir la mercancía a los almacenes.

Atravesamos la nave de maquinaria y, en la zona de grabadoras, había una puerta que comunicaba a una nave recién hecha, a la cual se había trasladado la maquinaria del plástico. Entramos y vemos a Abel y Custodio, ambos de Tibi, y a varios más, como Emilio, el encargado, de Castalla.

Seguimos a la sección de inyectado de zamak, con Pascual, suegro de Rascayud, de Castalla, y varios más trabajando en las máquinas.

Pasamos al metalizado, cuyo encargado era el padre de Dorita, donde, colgando piezas, estaba Amparito, la Balda. La parte de arriba de esta nave era para almacén de juguetes.





FUENTES

Archivo Municipal de Ibi.

miércoles, 15 de julio de 2026

FRAY IGNACIO BARRACHINA


 

Este ibense, con cuyo nombre se denominó un Instituto de Educación Secundaria en la Villa de Ibi, en el año 1978, nació el 4 de septiembre de 1911, en una familia modesta de la población. A los 7 años, Ignacio queda huérfano de padre, siendo recogido por su abuela paterna.

Cursa sus primeras letras en el Colegio Nacional y, por poco tiempo, en los Jesuitas de Gandía. Entra de pinche en una fábrica de juguetes de Ibi, y compagina los estudios con el trabajo. Al ver que por este procedimiento no le queda el tiempo deseado para los estudios, intenta su ingreso en la Compañía den Jesús, pero no tiene la edad, y lo hace en la Orden Carmelita. En septiembre del año 1935 es ordenado sacerdote.

Durante la Guerra Civil, 1936 - 1939, compagina estudios en la Universidad de Zaragoza con su misión de capellán en el Hospital Militar de Infecciosos.

Terminada la contienda, regenta varios cargos dentro de los conventos y colegios de la Orden y, en Ibiza, compagina su labor sacerdotal con las clases que imparte en el instituto.

Pasa luego a Austria y Alemania, con el propósito de perfeccionar su alemán y griego, para poder así interpretar en su origen a los filósofos griegos y a los teólogos alemanes.

En los cursos 1947 y 1948, obtiene la licenciatura en Sagrada Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca.

Pasa a Roma para seguir sus estudios y, en el año 1954, obtiene el grado de Doctor en Teología y, por su tesis doctoral, se le concede la Primera Medalla de Oro de la Universidad Gregoriana de Roma.

En septiembre del año 1952, al propio tiempo que coloca dicha Medalla de Oro en el manto de la Virgen de los Desamparados de Ibi, el Ayuntamiento de la Villa, en sesión del 15 de septiembre de ese año, le nombra Hijo Predilecto, en mérito a su gran labor cultural.

En el año 1953, la Orden del Carmen lo destina a Estados Unidos para que perfeccione su inglés, y en San Antonio, Texas y Dallas, compagina estudios con programas de radio y televisión, a la vez que imparte clases en distintos colegios.

Regresa a España, y el rector de la Universidad de Valencia requiere sus servicios para que forme parte de ella como profesor. Sus superiores en la Orden Carmelita se oponen, lo que provoca que solicite a la Santa Sede un permiso por 10 años de exclaustración, permiso que le fue concedido.

Contratado por Roma, va a formar parte del Claustro de Profesores de la Universidad Católica de Puerto Rico, en Ponce, en donde imparte clases, al igual que en la Escuela Nacional de Hostelería, instalada en Barranquilla, también en Puerto Rico. Fue también colaborador de periódicos y revistas, teniendo, además, publicados varios libros sobre temática religiosa.

Con motivo de la recuperación de cerebros, fue contratado para la Universidad Autónoma de Madrid, pero al propio tiempo había sido propuesto para formar parte de la Conferencia Episcopal de Puerto Rico, y si Roma no lo designaba para tal cargo, se vendría a la Universidad Autónoma. Pero la Santa Sede, con fecha 23 de enero del año 1968, lo designa Vocal de la Comisión Doctrinal de la Conferencia Episcopal de Puerto Rico.

Fallece en Barranquitas, Puerto Rico, a los 57 años de edad, el 20 de octubre del año 1968.

El periódico El Día, de Ponce, al dar la noticia de su fallecimiento dice, entre otras cosas, lo siguiente: El Padre Ignacio Barrachina era Doctor en Teología y, además, organista y maestro de coro eclesiástico, profesor de literatura española, griego clásico, teología, música, dibujo, inglés y filosofía del derecho.

Su amor por Ibi le hacía soñar con una aula de cultura, por lo que en su memoria, y la de Ponce, ciudad en la que reposan sus restos, la instituyó su hermano Luis, en la Calle Conill, 46, con el título de Aula de Cultura Ponce, según quedó escriturado, con fecha 28 de febrero de 1977, con la entonces Caja de Ahorros Provincial de Alicante.


FUENTES

Archivo Municipal de Ibi.

fotosantiguasdeibi@blogspot.com

martes, 14 de julio de 2026

PAYÁ HERMANOS, AÑOS 50 Y 60 (I)

 

La empresa ibense, fabricante de juguetes y cuchillería, Payá Hermanos S. A., tuvo una proyección e importancia internacional por la variedad y calidad de sus productos. Pero además de ser la empresa pionera en la fabricación de juguetes, clave en el desarrollo de la población, dio trabajo, durante muchas décadas, a cientos de trabajadores de Ibi y de pueblos de la comarca.

Vamos a conocer, a través del testimonio de uno de sus trabajadores, Francisco José Mira Brotons, más conocido por todos con el sobrenombre de Paco Cagamistos, como era aquella empresa en las décadas de los 50 y los 60.

Y lo haremos recordando, no solo sus orígenes, productos, instalaciones y maquinarias, sino también, y más importante, a las personas que en ella trabajaban. Algunas son recordadas más por su apodo que por su nombre o apellido, pero todas conocidas en el pueblo de Ibi, tanto por desempeñar su trabajo durante años en la plantilla de Payá, como por, algunas de ellas, ser posteriormente fundadores de otras empresas ibenses.

Veamos pues este interesantísimo testimonio personal, depositado en nuestro Archivo Municipal, fechado en el mes septiembre del año 2015:

Hoy yo, Francisco José Mira Brotons, Paco Cagamistos, he decidido hacer un pequeño resumen de lo que fue, y yo viví, de la Fábrica Payá Hermanos S.A., durante la época que yo trabajé allí. Ingresé en la fábrica en el mes de julio de 1958, después de las vacaciones de una semana que tenían los trabajadores.

La empresa empezó su andadura a finales del siglo XIX y principios del XX. Los hermanos Pascual, Vicente y Emilio, tenían una fontanería hojalatería y se dedicaban, además de las reparaciones de canalones, ollas, peroles, etc, a la fabricación de candiles, aceiteras, paellas, etc. Un día se les ocurrió la idea de hacer utensilios de cocina en miniatura y venderlos en los pueblos colindantes. Fue tal el éxito que tuvieron que desde entonces se dedicaron a la fabricación de juguetes, todos de hojalata, como por ejemplo la tartana.

Pasaron los años y los tres hermanos Payá incorporaron a sus hijos a la fábrica, quedando de la siguiente manera: Ramón Payá, gerente, ayudado por sus primos Vicente y Pascual Payá; Raimundo Payá, jefe de la oficina técnica; Nicolás Payá, jefe de taller; Artemio Payá, jefe de la cuchillería; Juan de Dios Payá, jefe de almacén de las materias primas; Eduardo Payá, jefe de la juguetería y de la brigada de choque, quedándose Jose Antonio Payá, mucho más joven y que se incorporó a la fábrica en la juguetería, ya en la época de decadencia.

Vamos a hacer un pequeño resumen de la que era la fábrica cuando tenía unos 600 trabajadores. Entrada puerta principal, a la derecha la garita y oficina del guarda Bordera. A la derecha la sección de inyección, recuperación y extracción de plásticos. Encima de la misma, la oficina técnica, con Raimundo Payá como director de modelaje, para la creación de patronaje, planos y cartapacios, en la cual trabajaban el tío Jesús, Enrique Abad, Pepe Coloma, Francisco Pérez Cortés, José Sanjuán, Serralta, Silvio Mira y Olegario Bernabeu.

A continuación, la sección de motores para la fabricación de luz, con cuatro grandes motores, de los cuales cuidaba el tío Miguel Blaya, y colaboraban los electricistas el Nabo y Betty (Albert y Kook), porque entonces estaba Hidroeléctrica San José, y la luz fallaba mucho.

Seguidamente estaba la cuchillería, de la cual era encargado general Julio Torró, dirigida por Artemio Payá. A la entrada estaba la sección de grabadoras, después las máquinas de vaciado de hojas de cuchillos, y el grabado de la marca sobre las hojas de las navajas y cuchillos. De esta sección el encargado era Isidro el blanet.

Seguidamente el horno de temple, dirigido por Victoriano Rabosa, después el horno de celuloide y baquelita para las cachas de los cuchillos y navajas, que lo llevaba Pepe Vilaplana, y a continuación el martinete, para la estampación de cuchillos, tenedores y cucharas. El Tio Pa Torrat suministraba la leña para la alimentación de estos hornos.

Pasamos a la otra sección de esmeril y montaje, donde se pulían las navajas con esmeril de varios tipos de abrasivo para su acabado, después de haber pasado por el montaje de la misma sección norte. Las pulidoras de esmeril se fabricaban allí.



Hay que hacer constar que en la cuchillería se han hecho todo tipo de navajas y cuchillos, como la navaja de injertar, la miliciana, la del áncora, el falso para vendimiar, el trío, inyectado de zamack, de cuchara, cuchillo y tenedor para la mili, etc.

También se han hecho los sacacorchos para todos los fabricantes de vinos, como Osborne, Veterano, González Byas, etc. De estas piezas se han hecho millones de ellos, y en España no había un camarero sin un sacacorchos de Payá.

Después pasamos a la sección de serrería, la cual era dirigida por el Tío Miñarra. Allí, en el patio y a la intemperie, se colgaba la madera de almendro durante cinco años, para que no sufriera deformación. Una vez pasado este tiempo, se cortaba en trozos de varias medidas para la fabricación de los mangos de los cuchillos y navajas, los cuales se mecanizaban en unas máquinas llamadas Tupis, cuyos operarios eran Triqui, Masogo y el Tío Movil. Se hacían mangos de madera, baquelita, celuloide, nácar, cuerno de ciervo, etc.

En dicha serrería se cortaba también madera de pino para hacer los cajones de embalaje que se montaban en la carpintería.

Ahora pasamos arriba a la sección de pulidoras de brillo, donde se daba brillo a los cuchillos y navajas para su posterior paso al almacén de cuchillería. En estos pulidores trabajaban Cipriano Mira, el Tío Cagamistos, José Rico, el Dotoret, Luis Domenech, Borlera, el castellá de la careta, Eugenio Garrafó, Miguel Mariota, Eleuterio, Petroski, etc. El encargado era Eusebio Pardalet.

Después el almacén, del cual era encargado Antonio Pina, Toni Malena, y donde trabajaban las guardadoras, como Aurora la Caravina, Rosa, Antonia Verdú, etc, grabando las navajas, cortaplumas, multiusos, tipo victorino, etc.

Ahora vamos a la parte izquierda. En primer lugar la recepción con Ester Brotons, arriba la oficina de dirección, con Ramón Payá, Vicente Payá y Pascual Payá, Pompeyo, Jerez, Paco Martinez, Ramón Ivañez y Roberto Torró, el cual se encargaba de dar de alta y baja a todos los trabajadores, de pagar los sueldos y a todos los que venían a cobrar de fuera de la fábrica.

A continuación la carpintería de Leandro, en la cual se montaban cajas de todos los tamaños, para el envío de mercancías.

Después, y antes de entrar en el taller, se encontraba el cuarto del temple de las piezas de matricería, moldes y soldadura de autógena y eléctrica, todo ello dirigido por Isidro Messeguera.

Entramos ya en el taller y, al abrir la puerta, nos encontramos con Picó, Pep Silvia, Jorge Verdú, todos ellos mecánicos de cuchillería, junto con José Antonio Pirulo. Después Pedro Moltó y su padre Alejandro Moltó, verdadero artesano en el corte y copiado de piezas de hojalata. Continuamos y vemos a José Monllor, hijo, y José Antonio Mira, Ricardo Monllor, Cayo, Mellat, padre e hijo, Vicente, Alfredo Martínez, y su padre Pascual Martínez, que era delegado sindical.

Después Virgilio Berbegal, que era padre de Virgiliet, el cual se dedicaba a fabricar las máquinas de inyección de zamak sobre vigas de hierro, y también a confeccionar los moldes para la inyección de zamak, como enganches, cuerpos de locomotoras, etc.

Y seguimos ahora con Fernando Navarro, haciendo un molde para una lavadora eléctrica de Farina y su ayudante Eliodoro Gras Vizconde, el Negre, el cual mallaba para el estiramiento de piezas incandescentes.

Seguidamente José Vicedo, Guisao, con su rectificadora, el Tío Cachirri, con sus hijos Pepe y Paquito, Francisco Guillem, Paco, Carlos Vicedo, el Bessó, Ramón Valero, el Tío Jaime Pixaportes, José Antonio García, Pirulo, y Jesús el Negre, el cual se dedicaba a la elaboración de cuerpos para la matricería.



FUENTES

Archivo Municipal de Ibi.


jueves, 2 de julio de 2026

DANSÀ FADRINS, 1764


 

Las danzas de bailes llamados tradicionales, típicos o folclóricos, tiene en la actualidad en Ibi una manifestación anual en las fiestas llamadas d´hivern, o de invierno, celebradas alrededor de la festividades de Santa Lucía y de los Santos Inocentes, ambas en diciembre. También, hasta hace unas décadas, estos bailes se celebraban en los días previos a las fiestas de septiembre, más concretamente en las tardes de los días de novenario.

Estos bailes, organizados en dansaes de fadrins i de casats, son de reconocida antigüedad y tradición, pues parecen ser que son de esas cosas que, aún sin conocer su antigüedad ni origen, se consideran que se realizan en Ibi de toda la vida.

Pero, aunque no podemos determinar antigüedad y origen, si que podemos, a través del documento inédito que vamos a conocer, fijar, al menos, la fecha más antigua conocida en la que ya se celebraban estos bailes.

Se trata del acta de una sesión del Consell de finales del jueves 13 de septiembre del año 1764, en la que, entre otros temas, las autoridades reunidas manifiestan:

(...) dijeron y acordaron, que la bandera que llevan los Mozos durante las fiestas y bayles públicos, la están rompiendo por los extremos, y modo de llevarla haziéndola bailar, y llevándola por calles, y lugares indecorosos, acordaron, que dicha bandera se recoja, y se deposite en el Archivo de esta Villa en la Arca de tres llaves que su mayor custodia, y guardia de ella, y que no se saque de dicho Archivo para función alguna sin licencia, y expreso consentimiento de dichos Señores, y sin deliberación Capitular.

El acta en cuestión nos aporta datos de mucho interés. La fecha de la misma, nos confirma que ya en aquellos años se celebraba en Ibi la festividad del Dulce Nombre de María (12 de septiembre), es decir, fiestas dedicadas a la Virgen de los Desamparados, las cuales contaban, además de soldadesca ya anteriormente documentada, con bayles públicos, de parecido modo al que se ha estado haciendo hasta hace unas décadas.

También nos indica que los Mozos tenían un papel destacado en estas fiestas y bayles, pues lo hacían agrupados, de forma semejante a lo que sería una Dansà actual, y llevando con ellos una bandera que los identificaba y acompañaba en estos festejos. Todavía hoy, en algunas agrupaciones folclóricas, encontramos grupos que llevan una bandera, la cual hacen moverse y bailar a la vez que danzan, aunque no sabemos si esa era su función en el caso de Ibi.

No obstante esto, advertían las autoridades, que el uso que hacían los Mozos de dicha bandera, más allá de los actos oficiales o protocolarios en los que la debían de llevar (y quizá bailar), excedía de los de su función, pues el modo de llevarla haziéndola bailar, y llevándola por calles, y lugares indecorosos, ocasionaba, además de su deterioro y rotura, un menoscabo de la función protocolaria, y quizás solemne, que el uso de ella llevaba aparejado.

Aún sin poder conocer, lamentablemente, cual era el motivo que en esta bandera estaba representado, es de suponer que sería algún elemento propio de la Villa, de las fiestas o, incluso, una imagen religiosa, de calidad, alta estima y motivo de respeto, lo que justificaría la protesta de las autoridades por el uso que los Mozos hacían de la bandera fuera de los actos festivos, entendiéndose que se dictaminase que, terminada su función en dichos festejos, se guardase en el Archivo de esta Villa en el Arca de tres llaves que su mayor custodia, y guardia de ella.

Como curiosidad comentar que, a día de hoy, la espada que lleva el virrey en las danzas, se guarda durante el año en el Archivo Municipal.



FUENTES

Archivo Municipal de Ibi.