jueves, 30 de julio de 2026

PAYÁ HERMANOS, AÑOS 50 Y 60 (y III)

 

Salimos de la juguetería y vemos un arco que une las naves y almacenes de juguetes y cuchillerí. Había una gran grúa, de gran tonelaje, para la descarga de maquinaria y cajas de acero forradas de chapa, para el material de los cuchillos, navajas, etc.

Encima de esta grúa había un pasillo para pasar de una nave a la otra. Muy cerca de aquí estaba la central eléctrica de la fábrica, custodiada por Alberty Kook.

Pasamos al almacén de materias primas, muy bien dirigido por Juan de Dios Payá, y cuyo encargado general era Valeriano Gisbert padre.

Hay que hacer constar que, cuando nosotros narramos estos acontecimientos, en Ibi no existía ningún almacén particular de materias primas, ni existían fábricas de suministro, como cajas de cartón, chapa, plástico, etc. Es decir, dentro de la fábrica Payá tenían que tener todo el material para hacer la matricería y fabricar todo lo que ellos querían.

Valeriano Gisbert, hijo, estaba encargado de todo tipo de herramientas, aceros y el corte de los mismos para la creación de moldes y matrices. Dentro del almacén de Valeriano había cualquier material que se te pueda quedar en la imaginación. Había de todo, por lo que si hacía falta algo, con el respectivo vale que te hacía el encargado de tu sección, ibas al almacén y Valeriano, o el Tío Ramón Makila, te lo daba gustosamente.

Ahora pasamos a la sección brigada de choque, de la cual era responsable el Tío Masogo, con sus almacenes de todo tipo de ácidos, como salfumán, y grasas para engrasar maquinarias. Era también responsable de las chatarras, recuperaciones y de la báscula para pesar camiones.

Hay que decir que, en esa época, se trabajaba de lunes a sábado por la tarde, por lo que, al lado de la serrería, había una sección de duchas para mujeres y hombres, las cuales tenían agua caliente y fria. El encargado de calentar el agua era el Roch, campanero de la iglesia,. Muchos en nuestar casa no teníamos agua potable, y menos caliente,por lo que íbamos a ducharnos allí.

Debido al personal que venía a trabajar de Tibi o Castalla, que venían con el autobús La Paloma, con bici o con motocicleta, enfrente de la fábrica se construyó un comedor con agua y fuego para calentar las comidas. También aseos, mesas, sillas, etc. Al lado del comedor se construyó un economato laboral para que las mercancías salieran más baratas para el trabajador, siendo los responsables Matías Guilló y Rosalía Gisbert.

Payá montó una fábrica en Alicante para el juguete de chica, cuyo director era Ismael Payá, el Chino, dicho así por el rasgo de sus ojos. Allí se fabricaron todo tipo de cocinas, y cacharros para las mismas, lavadoras, neveras, hornos, el Palomitón Payá, etc.

Tengo que decir que los hijos de los fundadores, Pascual, Vicente, Emilio y herederos de ellos, supieron llevar con gran sapiencia las fábricas para su triunfo, mientras ellos estuvieron al mando. Daba gusto ver salir del trabajo, por la Calle Santa Rita, a los seiscientos trabajadores.

Ahora una reseña de Nicolás Payá Jover, verdadero artífice de la Escuela de Aprendices de Payá Hermanos, la cual montó para fabricarse sus propio empleados y fresadores, cepilladores, matriceros, ajustadores, copiadores, delineantes, etc. Él nos enseñó un oficio totalmente gratis.

Este señor, ingeniero industrial, hecho en la Universidad de Madrid, tenía otros compañeros, también ingenieros como él, en la fábrica Marconi de Madrid y en la Comercial Marítimo Terrestre de Barcelona, y les preguntaba a ellos de como se proveían de trabajadores especializados. Ellos le dijeron que creando una Escuela de Formación profesional.

Así que, ni corto ni perezoso, y discutiendo con sus hermanos y primos que pusieron obstáculos, empezó su andadura montando la escuela con cuatro cursos de día de aprendizaje, y cuatro cursos de noche de preaprendizaje. Ir a estudiar era totalmente gratis, de libros, libretas, lápices, plumas, compases, regla y todos los materiales.

Además, por ir a su clase, cobrábamos. Es decir, en primero, 0,25 pesetas al día; en segundo, 0,50 pesetas; en tercero, 0,75 pesetas; y en cuarto, 1 peseta al día, es decir, 7 pesetas a la semana, las cuales cobrábamos todos los sábados. Esto era cuando estábamos en el taller de pinches y cobrábamos 70 pesetas a la semana.



Llegó un momento en el cual dijimos: “¿Por que no dejábamos esas 7 pesetas en depósito, ya que pasado el tiempo podíamos hacer un viaje?” Y así lo hicimos. Fuimos una vez a Madrid en 1962 y otra a Barcelona en 1963, visitando fábricas en las cuales estaban sus compañeros los ingenieros. La fábrica pagaba lo que faltaba de los viajes.

Nosotros, los alumnos y exalumnos, tendríamos agradecimiento siempre a D. Nicolás Payá y, el día 6 de diciembre de cada año, día de su santo, íbamos a felicitarle a su casa después de la jornada, y le regalábamos el libro de los Premios Nobel de ese año. Él, todos los años, en aquella época de la posguerra, nos preparaba un ágape. Aquellos nos sabía a gloria, pues habían todo tipo de dulces y manjares de Jijona.

Gracias a que nos enseñó un oficio totalmente gratis, nosotros pudimos montar nuestra propia fábrica, por ejemplo las mía, Juguetes Mira, que fundamos J.A. Mira y Francisco Mira.

Reseñar que, en aquella época, el noventa por ciento de las empresas que se crearon en Ibi, estaban iniciadas por por mecánicos y delineantes creados en esta Escuela de Aprendices de Payá Hermanos.

Y, por último, a Nicolás Payá necesita que se le haga un monumento por la creación de la Escuela y enseñarnos a todos un oficio gratis y cobrando nosotros. Fue una persona adelantada a su tiempo. Lo que nosotros estudiábamos en la Escuela, era como el bachillerato.

Yo estoy de acuerdo que la juguetería cerrara por competencia o por cualquier otro motivo, pero la cuchillería, como yo le decía a Artemio Payá, hijo, no se como ha podido cerrar, y él me contestó: “Ni yo tampoco”. Cuando en Albacete solo hacían el tipo de navaja Albaceteña, tipo andaluz, en Ibi se fabricaban cortaplumas, multiusos, y de todo tipo inimaginable de navajas, ¿por qué cerró la cuchillería?

Artemio Payá, padre, fue el verdadero creador y maestro en cuchillería.

Esto que he escrito de la Fábrica Payá, es de los años en los que yo trabajaba allí, es decir, desde 1958 a 1968, y que yo me salí de la fábrica y me puse a trabajar por cuenta propia.

En la Escuela de Aprendices de Payá Hermanos S.A., los profesores eran los siguientes: por el día, D. José Carbonell; por la noche, D. Francisco Rico y D. José Monllor; y los maestros de prácticas de taller, Alejandro Moltó, el Tío Inflaglobos, y Fernando Navarro, el Tío Colasero.

He hecho este pequeño resumen y no he podido poner el nombre de los 600 trabajadores que estábamos allí y, por supuesto, me he dejado muchas cosas en el tintero, pero os pido me perdonéis, pues esto es un pequeño recordatorio de lo que fue la empresa Payá Hermanos S. A., a la cual yo no puedo olvidar mientras viva, pues fue la que me inculcó lo poco que yo he aprendido. Muchas gracias, Payá.

Francisco José Mira Brotons.



FUENTES

Archivo Municipal de Ibi.


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