Desde
tiempos muy antiguos, el patronazgo de los animales, especialmente de
domésticos y ganados, además de las gentes que trabajan en el
campo, ha estado a cargo de San Antonio Abad, santo que vivió en
Egipto en el siglo III. Esta figura religiosa gozó de gran
predicamento en tiempos pasados en nuestra población, aunque en la
actualidad no quede altar, capilla o ermita a él dedicada.
En Ibi, además del altar de San Antonio Abad y
San Antonio de Padua en la ermita de San Vicente, o el de San Antonio
en la ermita de Santa Lucía, como ya vimos, también hubo una ermita
dedicada a este santo, llamado popularmente Sant Antoni del
porquet.
La
ausencia de restos de esta ermita en la actualidad, ha creado
confusión respecto de su ubicación. Autores la han identificado con
la de Santa Lucía o la de San Vicente, por haber habido en ellas
capillas o altares a él dedicadas pero, como veremos, no corresponde
a ninguna de ellas. También ha creado confusión el hecho de que,
por aquellos años, se edificara otra en la partida de Biscoi,
dedicada a San Antonio de Padua y San Juan Bautista. Veamos el origen
de la que nos ocupa.
El
17 de enero de 1657 el Consell designa a cuatro vecinos de Ibi
para que se encarguen de la obra de dita ermita
per a que recaben per a fer aquella en la costera de la bassa,
allà on millor los pareixerà a dits quatre proms se fassa y estiga
bé aquella y que donen conte en carres y descarres de lo que
recabaran y hestaran en dita hobra de dita ermita fins tant ab tot
effecte estiga feta y aperfisionada aquella. Es decir, se habrían
de encargar estos cuatro hombres de dirigir todo el proceso, desde la
elección del lugar más idóneo para hacer la edificación, hasta la
recepción de la obra terminada.
El
día 21 del mismo mes, el Consell solicita licencia para la
edificación de la ermita a las autoridades eclesiásticas. Estas
responden el día 31 de enero con el siguiente escrito (en la
imagen):
(…)
damos licencia al Síndico de Ibi para que pueda fabricar y
fabrique una Ermita en el término de dicha Villa de Ibi, lo escribo
a favor de San Antonio Abad y San Antonio de Padua (es habitual
que ambas advocaciones compartan altar), con tal que en
estando fabricada vengan a dar razón y pedir licencia para que se
despache comisión a alguno de los Rectores de nuestro Arzobispado
para que examine y mire si está con todo servicio y ornato
que fuere necesario. Dado en el Palacio Arzobispal de Valencia en
treinta y uno de enero del año de Nuestro Señor Jesucristo mil
seiscientos cincuenta y siete. Firmado por el Vicario
General Atanasio Marhuenda.
El
3 de abril de ese año quedo determinado, por los cuatro vecinos a
los que se les encomendó la construcción de la ermita, el lugar
donde se iba a edificar: en lo alt de la costera de la bassa.
La
fecha de la edificación de esta ermita, 1657, descarta por completo
que todo
lo visto hasta ahora haga
referencia
a la de Santa Lucía o a la de San Vicente
como a veces se ha supuesto,
pues
estaban
ambas ya edificadas en 1578. Además,
el hecho de que aparezca
ubicado el lugar de su construcción,
nos
la sitúa con bastante exactitud, aunque esto también ha
desorientado a algún autor al situar de manera errónea dicho lugar,
en
lo que hoy sería el camino de la subida al lavadero o en el que zigzaguea hasta Cuatro Vientos.
La
Costera de la Bassa es el nombre que recibe, corroborado por
Cavanilles y diversas cartografías, la loma existente entre el
Barranc del Molins y el Barranc dels Cirers. Por ella
sube el llamado Azagador Real, una vía pecuaria que, viniendo desde
Jijona, circunvalaba por el este el casco urbano de Ibi, aunque en la
actualidad este tramo este integrado en algunas calles. Hacia la
altura de Santa María, desciende hasta el Barranc dels Molins,
lugar donde abrevarían y descansarían los animales, siguiendo hasta
el Planet de València, bifurcándose allí hacia el oeste y
hacia el norte.
La
ubicación pues allí de la ermita, del santo protector de ganados,
estaría más que justificada, por ser lugar de paso habitual de
estos animales. De hecho, en poblaciones de nuestro entorno como
Alcoy, Muro, Jijona… las ermitas dedicadas a San Antonio Abad se
sitúan junto a cañadas, azagadores y cruces de caminos frecuentados
por ganados locales y trashumantes.
FUENTES
Archivo
Histórico Municipal de Ibi.
Archivo
Histórico Parroquial de Ibi.
IBI,
DE LLOC A VILA REIAL. Antonio Castelló.