sábado, 30 de mayo de 2026

QUINTO CENTENARIO


 

En la noche de ayer, 29 de mayo del presente 2026, asistimos, en el salón de actos del Centro Social Polivalente de Ibi, a una titulada Conferencia Conmemorativa, la cual superó las previsiones más optimistas de los organizadores. Primeramente por la gran asistencia de público, más de 150 personas, lo que demostró el interés que hay por la historia local y este tipo de conferencia. Menos mal que a última hora se decidió, con gran acierto, cambiar la ubicación inicial del acto, prevista en el Archivo Municipal, con capacidad para apenas 50 asistentes.

La velada en cuestión se inició con la presentación, por parte del presidente Carlos Vilaplana, de la asociación cultural Història Nostra CEI, organizadora del acto. Hizo un relato del génesis de la misma, de los motivos e ilusiones que la habían generado, de las personas que la componían, y de los ambiciosos, pero realizables proyectos, que se pretendían llevar a cabo.

Hizo un repaso de la historia antigua de Ibi, llegando hasta la efeméride que estábamos celebrando, 25 de mayo de 1526, nada menos que el 500 aniversario del pueblo de Ibi, si bien no de forma efectiva, sí como la manifestación del deseo formal de ser una comunidad con identidad propia. Y enlazando con esta fecha histórica se había decidido, por parte de la nueva asociación, unir su celebración con la presentación de la misma en aquel acto. No había mejor forma de hacerlo.

Concluyó su intervención de presentación afirmando que el denominador común de todos nosotros es el amor y el orgullo que tenemos por las tradiciones de Ibi y la búsqueda incansable de todo lo ibense, en todas sus facetas y allá donde se encuentre por muy lejos y escondido que esté, para evitar que el olvido, el implacable, se lo lleve poco a poco todo.


A continuación. cedió la palabra a Clara Toledo, la cual, por ausencia del Cronista Oficial de la Villa de Ibi y vicepresidente de la asociación, Carlos Cremades, leyó el discurso que este nos había hecho llegar. En él, tras recordar el motivo histórico que estábamos celebrando con este acto, se remontó a los dos centros culturales que con anterioridad habían existido en Ibi, el Centro Cultural Ibense, fundado en 1930, y el Centro de Estudios Ibenses, creado en 1981, ambos de efímera existencia. De ambas asociaciones recordó a sus principales promotores y miembros, terminando su alocución con el deseo de que la nueva asociación Història Nostra mantenga una actividad fecunda y duradera.


Seguidamente, Carlos Vilaplana presentó al ponente Bernardo Garrigós, Cronista Oficial de la Ciudad de Jijona. Este, en su bien documentada disertación, nos situó en el contexto histórico de la Guerra de las Germanías, sus motivos, desarrollo y conclusión, esta de la peor manera posible para los agermanados.

El conocimiento de estos antecedentes bélicos, resulta imprescindible para entender el motivo por el que aquellos jijonencos decidieron instalarse en Ibi, un carrer de Xixona. De aquel exilio forzoso, nacería la voluntad de independencia de una comunidad respecto de su matriz, deseo de autonomía que se empezó a manifestar ante notario en aquel 25 de mayo.


Concluida esta intervención, el presidente dio paso al ponente Antonio Castelló, referente ineludible para cualquier amante de la historia local. A su extenso curriculum de investigador, se añade su amor por Ibi, al que el denomina con gran cariño el meu segon poble.

En su sentida alocución, hizo un repaso de sus experiencias investigadoras en diferentes archivos, entre ellos el de Jijona y el de Ibi, donde pasó infinidad de horas investigando en viejos papeles y documentos, lo que le llevó, ante tanto material recopilado, a la publicación de dos libros dedicados a nuestra pasada historia, de imprescindible lectura.

Recordó también la fecha del 11 de junio de 1526, aquella en la que los primeros ibenses designaron a San Salvador como patrón de la primigenia iglesia, bajo el que quisieron poner la protección de sus almas, el bautismo de sus hijos y el descanso eterno de sus difuntos.


A continuación fue el turno de María José Martínez, Archivera de la Villa de Ibi, la cual se centró en su intervención en relatarnos como fueron las vicisitudes de aquellos primeros ibenses y la evolución de nuestro pueblo hasta conseguir la independencia de Jijona, primero como Universidad en 1578, y después como Villa Real, en 1629.

Relató la relación de dependencia que, a pesar de la separación formal, en muchos otros aspectos, notariales, judiciales y de registro, ha mantenido Ibi respecto de Jijona hasta no hace muchos años.

Y también nos habló María José de las cosas que todavía nos unen, a pesar de los muchos años transcurridos, con la ciudad de Jijona. Desde apellidos y linajes, hasta cosas tan simples como la tradición heladera y turronera, o comidas tan de siempre como la borreta, el guisao o el giraboix.

Terminaron así las intervenciones de los ponentes, y de nuevo se habían superado las previsiones iniciales. Las disertaciones de los ponentes que habíamos conseguido reunir en una misma mesa, habían puesto de manifiesto el alto nivel de los mismos, manteniendo el interés del público durante todas ellas, como así nos lo manifestaron muchos de los presentes al finalizar el acto.


Llegábamos así al tercer tramo de esta titulada Conferencia Conmemorativa. A la parte de la presentación de la asociación Història Nostra CEI, había seguido la parte conmemorativa y divulgativa de la celebración histórica. Ahora llegábamos a la parte más emotiva de la noche, en la queríamos mostrar nuestro reconocimiento y gratitud a uno de los ponentes en especial.

Tal y como queda queda registrado en sus estatutos, Història Nostra CEI tiene la facultad de otorgar el título de Socio de Honor a algún personaje o entidad, en reconocimiento a la destacada promoción de la cultura e historia ibense. Con estas premisas, se le otorgó dicho título en la noche de ayer a D. Antonio Castelló Candela, acreditado en forma de artístico pergamino, del cual le hizo entrega el secretario de Història Nostra CEI, Vicente Bernabeu.


Antonio Castelló, emocionado y muy agradecido por tan inesperado, pero justo reconocimiento, correspondió con la entrega al presidente de la asociación, de una reproducción del primer escudo de Ibi, el cual aparece en un documento de mediados del siglo XVII, custodiado en nuestro archivo Municipal. Este escudo, dedicado de su puño y letra por Antonio Castelló a Història Nostra CEI, ocupará un lugar destacado en nuestra futura sede. Otro gesto más que culminó la velada y superó nuestras previsiones, las de unos modestos estudiosos, divulgadores y amantes de la historia de Ibi.





viernes, 29 de mayo de 2026

HISTÒRIA NOSTRA CEI


 

En el pasado mes de febrero del presente año, un pequeño grupo de estudiosos aficionados, divulgadores y amantes de nuestra historia, entramos en contacto con la idea de formar una asociación cultural local, con la intención de unir nuestras desperdigadas investigaciones para hacer más extensivo su conocimiento.

La idea inicial no solo era la descrita, también se quería promover y organizar actos y acciones culturales alrededor de la historia e historias de Ibi. Esa pretensión, ambiciosa pero ilusionante, se puso de manifiesto en la primera toma de contacto que tuvimos el 10 de marzo. En ella embastamos lo que deseábamos que fuese la asociación, sus objetivos, cargos y denominación.

Queríamos que ésta transmitiese los objetivos principales, como eran los de investigar y divulgar nuestra historia, por lo que la denominación quedó clara: Història Nostra, a la que añadimos el acrónimo CEI (Centre d´Estudis Ibense), como deseo de querer retomar lo que un día pudo ser y no fue, aunque con planteamientos legales, administrativos y organizativos muy diferentes.

Poco a poco, en reuniones sucesivas, se fue configurando la asociación, con la aportación de los miembros iniciales, ocupándose cada uno de nosotros del tema o área en la que más o menos mejor podíamos aportar (administrativa, diseño, comunicación…), hasta dejarla definida en gran medida.

Nos propusimos presentarla al pueblo de Ibi de una manera oficial, para dar a conocer nuestras pretensiones y objetivos, pues en definitiva él era el destinatario de las acciones y divulgaciones que queríamos planificar.

El 25 de mayo de 2026, se cumplían justo 500 años desde que aquellos jijonencos habitantes del lugar de Ibi, decidieron que querían ser un pueblo libre e independiente, manifestando ante notario su pretensión. Esa fecha, tan simbólica e ignorada, iba a pasar desapercibida para la gran mayoría de la población, incluidas las autoridades municipales, por lo que decidimos que sería una manera apropiada de presentarnos en dicha efeméride. Además serviría para conmemorar tan olvidado hecho, rescatado por D. José Hernández Quilis, en sus investigaciones de 1980, y por D. Antonio Castelló Candela, en su libro de 2001.

En la fecha tan señalada, procedimos al registro de Història Nostra CEI en las asociaciones culturales de la Generalitat Valenciana, y para el día de hoy, nos dispusimos a organizar un acto conferencia en el que unir ambas ideas, la de la celebración centenaria de nuestra toma de conciencia como pueblo, y la de la presentación en sociedad de nuestra asociación.

Contactamos con los investigadores que más sabían del tema, con la intención de presentar un acto digno, interesante y atractivo para los amantes de nuestra historia. Todos los solicitados aceptaron su participación, prestándose a ilustrarnos en la conferencia que esta tarde se celebrará en el Centro Social Polivalente, donde finalmente se ha trasladado desde su ubicación inicial, el Archivo Municipal con poco aforo, al detectar interés sobre la misma en la población, y preverse gran presencia de público asistente.

En próximos días publicaremos parte de las intervenciones de los ponentes, así como material gráfico del acto, tratando de trasladar a los que no puedan asistir, una selección de las divulgaciones históricas que, a buen seguro, resultarán de gran interés.





miércoles, 27 de mayo de 2026

LAS MATRÍCULAS DE IBI

 

Hubo unos años en los que algunos vehículos, por otro lado los más numerosos entre la población, estaban obligados a llevar matrícula municipal o provincial. Tal era el caso de las bicicletas, motocicletas y carros agrícolas.

Esta pequeñas matrículas, de chapa troquelada, se empezaron a usar en la década de los 40 del siglo pasado, siendo las de los vehículos más habituales en aquellos años, tales como carros agrícolas, bicicletas y ciclomotores. Había que renovarlas anualmente, cambiando de color para mejor identificación, y con su presencia en el vehículo, se atestiguaba que se había pagado la correspondiente tasa a la administración correspondiente que en ellas aparecía, motivo y finalidad de las mismas.

Sus emisores, y por tanto los cobradores del impuesto, eran los ayuntamientos y las diputaciones provinciales según el tipo de vehículo, llevando los carros las de los ayuntamientos, los ciclomotores las de la diputación, y las bicicletas, en algún periodo, ambas. En este último caso, la emitida por la diputación, con su correspondiente reflectante, se colocaba en la parte trasera, mientras que la del ayuntamiento se colocaba en la tija, mirando al frente.

En el caso del Ayuntamiento de Ibi, tuvo un modelo de matrícula para los carros inalterado a lo largo de las décadas de vigencia de la misma, mientras que el usado para las bicicletas se modificó a lo largo de los años su forma y diseño, siendo en los primeros sin pintar, aunque ya en los últimos se cambiaba la fecha y el color.



lunes, 25 de mayo de 2026

500 ANYS FENT POBLE


 

En el día de hoy, 25 de mayo de 2026, se cumplen quinientos años de un hecho singular e histórico que marcó el desarrollo y evolución de la población de Ibi. Celebramos el quinto centenario de la primera manifestación formal, de la firme voluntad de aquellos primeros ibenses, de ser un pueblo independiente, libre y con entidad propia. Conozcamos la evolución cronológica de los hechos.

El 30 de enero del año 1524, terminada la Guerra del las Germanías (1519 - 1522), Germana de Foix, virreina del Reino de Valencia, concedió un indulto a los agermanados menos destacados en la rebelión, con el objetivo de recuperar las recaudaciones de los mismos, ante su huida general.

En Jijona les concedió este perdón a 31 vecinos, pero todos ellos ya no habitaban allí, pues temiendo represalias había huido y estaban viviendo en Ibi, terme, carrer e jurisdicció de Xixona, casi por completo deshabitada hasta la llegada de estos jijonencos, con pocas casas molt rohíns, que una persona amb la mà podia aplegar als terrats de dites cases, tan baixes i rohín eren.

Además se señalaba que Ibi era un lugar casi inaccesible desde Jijona, de molt mal camí e terra molt fragosa, molt perillosa per anar a cavall per rahó de no poder anar les cavalcadures sino ab gran perill en moltes parts del dit camí. Tales condiciones de este camino, a través del llamado Barranc de la Llibrería, persisten en la actualidad.

Así pues, lo loch de Ibi, resultaba ser ideal para el destierro voluntario de estos agermanados, cerca de su pueblo natal pero, a la vez, en un lugar más discreto y apartado. Pero estos auto exiliados iniciales, a los que se unieron otros en los dos años siguientes, pronto quisieron crear una comunidad propia, decidir por si mismos su futuro y dejar de ser un carrer de Xixona.

Para ello, los cabezas de cincuenta familias, habitadors de Ibi, se desplazan hasta Jijona para reunirse con su notario, Francisco Juan Bernabeu, el martes 25 de mayo de 1526, redactando este el siguiente protocolo que reproducimos parcialmente (omitiendo partes burocráticas y farragosas) pues, además de las condiciones de la pretendida independencia, aporta el interés de conocer las identidades de aquellos vecinos, entre los que encontraremos muchos de los apellidos ibenses más habituales en la actualidad:

Los honorables en Johan Spi, pere Brotons, Guerau Bernabeu, Berthomeu Soriano, Domingo de Blanes, Johan Blanes, Ginés Verdú, Ambrós Verdú, Miquel Colomina, Johan García, fill de Anthoni, Melchor Ahuir, Ausiàs Brotons, Gracià Morant, Damià Pérez (*), Johan Verdú, Francés Blanes, major, Salvador García, Berthomeu García, Martín Alcaraz, Ausiàs Verdú, Francés Jover (*), Andreu Bernabeu, Johan Guillem, menor, Johan Arques, Johan Miralles, Nicolau Verdú, March Arques, Johan Garrigós (*), Johan Cortés (*), Francés Pérez (*), Andreu García, Johanot Miralles, Guillem Sirvent, Berthomeu Blanes, Johan García, fill de Joan, Gaspar Verdú, Tomás Bernabeu, Antoni Guillem, Melchior Guillem, Anthoni García, Melchior García, Lloréns Piquó, Berthomeu Jover, Joanot Ribelles, Andreu Arques, Sebastià Bernabeu, Francés García, fill de Anthoni, Johan Brotons (*), fill de Anthoni, Hieroni Blanes, e Jhoan Climent, llauradors, veíns de la Vila de Sexona e hits en lo lloch de Ibi (...), en sos noms propis feren procurador (…) al venerable mossén Gaspar Bernabeu, prevere, e al honorable en Ginés Corbí (*), llaurador, vehíns de la dita Vila e habitadors en lo dit lloch presents (…), donat-los poder per a que en nom de ells e per ells (…), puixen prometer e obligar-se al reverent don Hierònim de Ribelles, rector de la Vila de Castalla e als succesors de aquell en la dita rectoría, que pagarán tots anys al capellà qui ara, e per temps sdevenidor, celebrarà missa en lo dit lloch de Ibi, tanta quantitat quanta los dits procuradors voldran e ben vist lo serà, la qual promessa e obligatió fasen tots sots condició que lo dit rector done licència (…) facultad de poder tenir pila en la dita sglésia per a batejar los que naxeran en lo dit lloch, e per semblant, ciminteris o fosar per a soterrar los que morran, i que lo dit capellà puixa lliurar tots los sagraments als de dit lloch si e segons lo vicari de Castalla acostumarà a donar als seus parroquians de la dita vila de Castalla (…).

Testimonis foren presents a les dites coses, Galcerà Verdú e Cristòfol Corbí, llauradors, vehíns de la dita vila de Sexona.

Es decir, en este acto, aquellos jijonencos de origen, ahora vecinos del lugar de Ibi, nombran procurador suyo a mossen Gapar Bernabeu, prevere, e al honorable en Ginés Corbi, llaurador, ambos también habitantes de nuestro pueblo, dándoles poderes ante Hierònim de Ribelles, rector de la Villa de Castalla, para solicitarle el derecho de poder celebrar misas, tener pila para bautizar a los que allí nacieran, cementerio, comunión, extrema unción, viático…


También vemos en este protocolo, que los cincuenta habitantes de Ibi, cuyos nombres constaban en el que podríamos considerar primer documento fundacional de aquella comunidad, quedan definidos como veïns de la Vila de Sexona e hits en lo loch de Ibi. Es decir, administrativamente eran vecinos de Jijona, pero habitaban en el lugar de Ibi, como vimos, terme, carrer e jurisdicció de Xixona,

Unos días más tarde, el viernes 11 de junio de 1526, todos los habitantes de Ibi se reúnen con el mencionado Hierònim de Ribelles y con el señor de Castalla, Ramón Ladró, también patrono de la rectoría, para confirmar a Ginés Corbí como procurador de la recién constituida comunidad y concretar las peticiones y deseos de atenciones eclesiásticas acordados el anterior 26 de mayo.

Ese encuentro tiene lugar en el edificio comunal usado para asambleas de los vecinos y que, en ese mismo acto deciden que también sirva como recinto religioso, para celebrar en él los sacramentos solicitados, denominándolo como iglesia de San Salvador, advocación titular que ha pervivido durante 500 años. Era una construcción de reducidas dimensiones, y estaba ubicada en lo que ahora es la iglesia, desempeñando su función hasta el año 1554, en que fue ampliado formando un recinto algo mayor, dotándolo incluso del primer modesto campanario.

Así pues, se puede afirmar, que aquellos jijonencos llegados a Ibi en esos años, fueron los fundadores de Ibi, como así los denomina Joaquín Cortés en sus copias de los quinque libri, y que aquel 25 de mayo de 1526, fecha del primer documento de aquellos habitantes constituidos en comunidad, en el que manifestaban su deseo de independencia de Jijona, se puede considerar el inicio del Ibi actual.

También, la fecha del 11 de junio de 1526, día en el que se establece el lugar que ha de servir de iglesia y el titular de la misma, San Salvador, bajo el que ponen la protección espiritual de la nueva comunidad, puede considerarse como la del inicio formal de un sentimiento religioso colectivo como pueblo.

Ese sentimiento, y voluntad de formación de una nueva comunidad, persistirá y se acentuará a lo largo de los años, logrando con gran dificultad la ansiada independencia de Jijona en 1578 como Universidad, y en 1629 como Villa Real.

No obstante esa independencia lograda con esfuerzo, son muchas las cosas que heredamos de nuestra pertenencia y origen del pueblo de Jijona, y que, algunas de ellas, todavía nos unen a él. Desde los aspectos culturales, costumbristas o gastronómicos, hasta cuestiones de pertenencia administrativa, tales como, hasta no hace muchos años, el Partido Judicial o el Registro de la Propiedad.



(*) Antepasado directo de quien esto escribe.



FUENTES

Archivo Municipal de Ibi.

JOSÉ HERNÁNDEZ QUILIS, Historia eclesiástica de Ibi. 1980.

ANTONIO CASTELLÓ CANDELA, Ibi, de lloc a vila real. 2001.