A principios del siglo XIX existían en Ibi, y muy probablemente desde los primeros años de la llegada de la imagen en 1731, los cargos de Lumbreros de Nuestra Señora de los Desamparados. Estos puestos, dentro de la cofradía de la Patrona, eran proclamados desde el púlpito de la iglesia, no sabemos cada cuantos años, y eran ocupados por ocho mozos de la Villa con unas funciones bien definidas.
Las más significativas eran las de encargarse de la gestión, provisión y mantenimiento de la cera, que solía ser una de las partidas presupuestarias más altas de la cofradía, ocupándose de la iluminación de la imagen en su altar, especialmente durante los cultos y funciones religiosas. Para ello guardaban y administraban las velas, cirios y hachas de cera que la cofradía utilizaba, además de ser los responsables de repartir la cera entre los cofrades antes de la procesión, y asegurar que la imagen estuvieran correctamente iluminada durante todo el recorrido.
Eran dos las procesiones anuales que se realizaban con la imagen de la Mare de Déu, la del segundo domingo de mayo, día en que se celebraba ya por entonces su festividad, y la del último día de las fiestas septembrinas. En ambas, los Lumbreros, además de ocuparse de la iluminación de la imagen, eran los encargados de llevar sus andas durante todo el recorrido de la misma.
Como vimos en un artículo anterior, en estas procesiones se colocaban unas mesas, llamadas Paradas, convenientemente adornadas, destinadas a que los porteadores descansasen en ellas las andas y se aprovechase para venerar la imagen. Se situaban delante de las casas de prohombres de la población, cinco en este caso, encargados de su preparación y ornamentación, para lo cual recibían el correspondiente aviso de las autoridades para que las preparasen.
Estos vecinos notables, responsables de las mismas eran, por orden de recorrido: Don Miguel Pérez, cuya casa, ya desaparecida, estaba situada en la Plaza de la Corte; Don Francisco Castelló, cuya vivienda todavía se conserva en la calle Mayor; Don Carlos Guillem, situándose su casa, ya desaparecida, junto al árbol central de la Plaza de la Paja; Don Francisco Pascual Rico, domiciliado en la Calle Empedrada, en una casa también desaparecida, situada a la parte derecha de su inicio, según se sube; y Don Pascual Pérez, en la Plaza de la Iglesia, cuya vivienda vemos en la segunda imagen.
Pero ostentar el cargo de Lumbreros, también les obligaba a llevar a la Plaza de la Paja los tablones y maderas destinados al montaje de barreras y gradas, pues se reconvertía en un coso para celebrar en ella festejos taurinos, cuyos beneficios se destinaban a sufragar gastos religiosos de las fiestas que se dedicaban a la Patrona.
Este hecho motivó un tenso conflicto entre los mozos Lumbreros, designados para el año 1806, y las autoridades municipales, pues los primeros consideraban que, a pesar de que era algo que realizaron sus antecesores, como algo inherente al cargo, no estaban obligados a ello por ninguna orden o ley, por lo que decidieron, en vísperas de las fiestas, no realizarlo en ese año.
Parece ser, como veremos, que las autoridades reaccionaron a este plante buscando a otros vecinos para que realizasen las que ellos consideraban obligaciones de los Lumbreros, tanto llevar las maderas para la plaza de toros, como portar las andas en la procesión de fiestas, saltándose las designaciones de la cofradía.
Esto motivo que los Lumbreros remitieran una carta al Ayuntamiento exponiendo sus quejas y motivos para no ser relevados de portar las andas de la Patrona, algo que consideraban irrenunciable e inseparable de su cargo. Vamos a verla en su integridad pues, por su curiosidad e interés histórico, nos va a hacer entender mejor, de mano de sus protagonistas, la situación creada.
Pelegrín Pina por mi, a nombre y como encargado de los restantes siete mozos Lumbreros de Nuestra Señora la Virgen de los Desamparados en este año nombrados según costumbre, y publicados tales en el Púlpito de la Parroquial Iglesia en el día que es de estilo, ante V.S. con el debido respeto, digo: Que de inmemorial los mozos que se han hallado en igual caso que Yo y mis compañeros, han llevado en Andas a la Virgen en las dos Procesiones que se acostumbran, en el día de su propia invocación de Desamparados, y en el último de las fiestas de Septiembre, contribuyendo cada uno en el tanto que es práctica para Cera, Sermón y demás gastos que en ambas festividades se ofrecen en obsequio a Nuestra Señora.
No obstante que lo referido es público y consta a los Señores del Ilustre Ayuntamiento, sin otro pretexto que el haber resistido yo y los demás actuales Lumbreros conducir y llevar a la Plaza las Bigas o maderas para los tablados y asientos en la función de Vacas o Novillos proyectada, a que por ningún título ni respeto venimos obligados, prescindiéndome si puede o no practicarse semejante Función; se nos ha intentado despojar de nuestro empleo, y gestiones que nos corresponden en concepto de tales Lumbreros, y hacemos sufrir la nota y bochorno que deja conocerse con la privación de llevar la Virgen y y contribuir en la cuota que nos es propia.
En efecto Señor, el mismo individuo que en el día que se nos obligó comparecer en el Ayuntamiento tomó la palabra pretendiendo el despojo que reclamamos, está practicando eficaces diligencias para que otros Mozos o Casados lleven en Andas a Nuestra Señora en el día de la Función próxima, contribuyan en el tanto acostumbrado, y hagan nuestras veces y ponga la cosa en estando en que en el mismo acto o principios de la Procesión haya altercados, disenciones, y acaso malas multas.
Deseando pues Yo, y mis Compañeros, evitarlas en tiempo oportuno, con el seguro de que como Lumbreros nos pertenece y nos hallamos en la ya citada verdadera y efectiva posesión, de la que con arreglo a derecho, no cabe se nos despoje sin ser ohídos ni venidos, cuya ocurrencia en jamás puede suceder, por ser frívola la causa porque se ha pretendido el despojo; con la reserva de que nos queden salvas nuestras acciones formales contra quien corresponda, y protestando desde ahora el escándalo y cualesquiera otras consecuencias: en esta atención me ha parecido recurrir a la justificación V. S. muy atentamente.
Suplicando que por un efecto del amparo de posesión que me compete a mi, y a mis Socios, se sirva mandar continuemos en las funciones que nos corresponden como tales Lumbreros de Nuestra Señora la Virgen de los Desamparados, acompañándola, y llevándola en Andas en la Procesión próxima de Fiestas con exclusión absoluta de otras cualesquiera Personas con (…) a quien o quienes pretendan tenerle para obligarnos a Nosotros, o a nuestros sucesores a la conducción de maderas a la Plaza con motivo de la corrida de Vacas, o Novillos: lo que sobre parecer conforme a Justicia, será gracia que que no dudo, ni mis socios al acreditado Zelo de V.S. muy atentamente.
Por no saber firmar los otros lo firmo yo por todos Pelegrín Pina.
A lo que el consistorio, tratando y debatiendo la carta remitida a ellos, les respondió:
Sala capitular de Ibi día 5 de de septiembre de 1806. Sin embargo de que este Ayuntamiento, apoyado en la resistencia de Pelegrín Pina y otros de que hacen mérito contraria a la costumbre que se ha tenido de conducir los Lumbreros la madera para los fines que exponen, o al menos satisfacer por vía de limosna un tanto o porción equivalente a que tampoco se obligaron aquellos en el acto de la resistencia presentes las razones que exponen en el escrito que precede, acordaron se les ampare como a tales Lumbreros en la posesión de llevar a Nuestra Señora en andas en el domingo próximo de este mes, con exclusión de otras cualesquiera personas; pero con la previa condición de haver de satisfacer el tanto que les respeta en la referida calidad, y también el que se ha acostumbrado en los casos y ocasiones en que los tales Lumbreros han resistido conducir por si las maderas con el seguro de que el sobrante del producto de las corridas de vacas deducidos gastos, está destinado en obsequio de Nuestra Señora la Virgen de los Desamparados. Lo que firmaron los Señores que supieron.
Acto continuo, Yo el Secretario, hago saber la deliberación que antecede a Pelegrín Pina en su persona.
FUENTES
Archivo Histórico Municipal de Ibi.



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