martes, 31 de marzo de 2026

CALLE QUE VA A SAN VICENTE


 

ANTIGUAS CALLES DE IBI:

CALLE QUE VA A SAN VICENTE



En el padrón realizado en 1784 aparece por primera vez esta calle con la denominación de Calle que va a San Vicente. Salía desde la Plaza de la Paja en dirección a la plaza de la ermita, con solo una casa en su parte izquierda y dos, más un callejón, en su parte derecha.

En el censo del año 1801, en el que se unifican en una misma denominación calles adyacentes, esta aparece incorporada a la Plaza de San Vicente, no siendo hasta1859 en que se rotula con el actual, e inalterado a través de los años a pesar de los vaivenes políticos, Calle de Mosén Guillem. Fue, además, la primera calle o plaza de Ibi dedicada a un personaje ilustre ajeno al santoral.

Nacido en 1684, D. Carlos Guillem y Matarredona fue un presbítero, maestro en artes, catedrático de teología, filosofía y derecho canónico, así como rector de la Pontificia y Real Universidad de Orihuela. Además, canónigo lectoral, teólogo del cabildo y experto en Sagradas Escrituras, con el cometido de explicar la Biblia en la catedral de dicha ciudad.

En 1754 fue presentado obispo por el rey Fernando VI, falleciendo días después repentinamente en Orihuela, donde se le dio sepultura con estos honores de prelado.

D. Carlos Guillem era nieto del que había sido Justícia de Ibi a finales del siglo XVII, Salvador Matarredona García, e hijo de Mauro Guillem, prohombre miembro de la junta encargada de las obras del nuevo campanario de la iglesia en 1701.

Su hermana Francisca, y su marido José Rico, habían donado en 1753 a perpetuidad, los frutos de una de sus fincas, la Rambla del Fondo de Amador, para financiar los cultos a la Virgen de los Desamparados en la iglesia de Ibi. Así mismo, su hermano José era propietario de una heredad en la que había una ermita dedicada también a dicha advocación, como vimos en las visitas que realizó en 1742 D. Tomás Alonso de Medina, comisionado por el Arzobispo de Valencia para realizar la regular y preceptiva visita pastoral.

Mosén Guillem donó, siendo canónigo lectoral en la catedral de Orihuela, un óleo sobre lienzo al convento de frailes capuchinos de aquella ciudad, en el que estaba representado el martirio de fray Gregorio de Ibi, pudiéndose leer en la cartela del mismo: El Venerable Fray Gregorio de Ybi diole de limosna el Licenciado D. Carlos Guillem Canonigo Magistrel de Orihuela.

Este lienzo, actualmente, se encuentra en el convento que la orden tiene en Massamagrell, llevado allí desde el de Orihuela, al ser cerrado y demolido el de aquella ciudad. Parece ser que, de los cuatro óleos, además del conocido grabado, que hubieron representando el martirio y muerte de fray Gregorio (dos en la iglesia de Ibi y otro en el convento de Valencia), este es el único que pervive en la actualidad.

La imagen de dicho cuadro, que ilustra este artículo, es una aportación de D. Carlos Cremades Marco.




FUENTES

Archivo Histórico Municipal de Ibi.

lunes, 30 de marzo de 2026

PAYÁ HERMANOS, EN ALICANTE


 

En el año 1947, la empresa juguetera de Ibi Payá Hermanos, puso en funcionamiento una sucursal en la ciudad de Alicante, con una plantilla inicial de 56 trabajadores. Concretamente en una fabrica levantada por la empresa en unos terrenos que adquirió en 1943 en el barrio de San Blas. Esta nave estaba situada detrás de lo que hoy en día es el ambulatorio de dicho barrio, actualmente un parque y aparcamiento.

La empresa nombró como director de esta sucursal a Ismael Payá, al que apodaban El Chino, por el rasgo de sus ojos. Esta factoría de Alicante se centró principalmente, aunque no exclusivamente, en la producción de partes de los trenes, así como artículos y juguetes destinados para las niñas, tales como lavadoras, neveras, hornos, cocinas, menaje para las mismas…, así como el famoso Palomitón Payá.

Los trabajadores de esta fábrica, la primera y quizá la única que hubo en Alicante en aquellas décadas con esta actividad productiva, mantuvieron buena relación con la de Ibi, visitando de forma conjunta y organizada en alguna ocasión esta, con misa y comida en Giravela incluida.

Pero a principio de la década de los 70, los problemas que comenzaban a afectar a la factoría de Ibi, empezaron a manifestarse también en la sucursal de Alicante, terminando la sociedad por vender la nave y los terrenos adyacentes a la empresa alicantina Valtoy (Sociedad Valenciana del Juguete S.A.), con el compromiso de la adquiriente de incorporar a los 37 trabajadores, que tenía la empresa que se compraba, en su plantilla.

En las imágenes, fachada de la fábrica de Alicante y grupo de trabajadores de la misma.




FUENTES

Archivo Histórico Municipal de Ibi. TESTIMONIOS, Francisco José Mira Brotons.

Eugenio Bañón.

Eva Martín.

JOSÉ RAMÓN VALERO ESCANDELL, Historia social de una industria juguetera (1991).



viernes, 27 de marzo de 2026

LO TRINQUET DE LA PILOTA

ANTIGUAS CALLES DE IBI:

LO TRINQUET DE LA PILOTA



La gran afición de los antiguos habitantes de Ibi a juegos de pelota, como el trinquet o la percheta, ha quedado de manifiesto a lo largo de los años por la presencia de los nombres de calles dedicados a estos juegos. Denominaciones que ya vimos, tales como Carreró del Trinquet del Forn (1630), Calle de la Percheta (1772) o Callejoncito del Trinquete (1855) lo ponen de manifiesto. Incluso la de Calle del Rebot (1695), aludiendo a un tipo de juego allí realizado en el que el rebote de la pelota, condicionado por la fisonomía peculiar de la calle, formaría parte del mismo.

A las anteriores hoy vamos a añadir otra más. Como todas las hasta ahora mencionadas, sigue el mismo patrón: calle estrecha, corta, llana, y con orientación de este a oeste.

Se trataría de la llamada Lo Trinquet de la Pilota, como así aparece en un documento de 1610. En el año 1768 pasa a llamarse Calle de la Pelota, y en 1784 Trinquete de la Pelota. En 1801 aparece integrada en la Calle de Conejos, pasando en 1859 a denominarse como Calle del Trinquete, como todavía hoy está rotulada.

Pero esa gran afición de los ibenses en el pasado a los juegos de pelota, también fue objeto de vigilancia, sobre todo en el siglo XVII por parte de las autoridades. No estaban prohibidos, como los de cartas o naipes, pero se regulaban sus días de juego y horarios, poniendo multas por hacer partidas en solemnes festividades religiosas, o coincidir estas con las horas de misas. También se sancionaba el habitual lenguaje soez, obsceno o blasfemante, como así ocurrió en 1628, cuando el Justicia sancionó a Ferrando Blanes con una multa de diez sueldos por este motivo.

Años después, encontramos actas del ayuntamiento en las que, aprovechándose de la gran popularidad de este tipo de juegos, no pierde la ocasión para recaudar impuestos. En esta de 1759 acuerda el arrendamiento de las calles dedicadas a estos juegos, haciendo de su uso un instrumento más de recaudación municipal: Se había llevado al pregón el arrendamiento de las calles de la pelota de esta Villa y que no había aparecido postor. Y para continuar la obra de la ermita de San Miguel de esta Villa se diere de limosna dichas calles de pelota y su producto.

Y en otra de 1764 acuerda la Donación a la ermita de San Miguel y para ayuda a su fábrica del producto de las calles de la pelota por cuanto ha representado Gerónimo Guillem, administrador de la fábrica de dicha ermita que se halla con cortos medios para su continuación, y siendo este negocio tan del agrado del servicio de Dios y tan corta cantidad el producto que ordinariamente suele ser doce o trece pesos, acordaron hacer dicha cesión con la obligación del administrador de componer a sus costas las calles de dichas pelotas, reparándolas en lo necesario y cuidando de su limpieza y aseo.

                        

FUENTES

Archivo Histórico Municipal de Ibi.

ANTONIO CASTELLÓ. Ibi, siglos XVI – XVII (2016).

 



jueves, 26 de marzo de 2026

LA ERMITA DE SANTA LUCÍA EN 1742

El 16 de septiembre de 1742 visita Ibi, como ya vimos en artículos anteriores, D. Tomás Alonso de Medina, comisionado por el Arzobispo de Valencia para realizar la regular y preceptiva visita pastoral a iglesias, capillas y ermitas. Hoy conoceremos la crónica de su visita a la ermita de Santa Lucía:

Así mismo, el referido D. Tomás Alonso, con la comisión verbal de dicho Ilustrísimo Señor, visitó la Ermita dedicada a la Señora Santa Lucía, que está en el territorio de la referida Villa de Ibi, y la encontró decente para celebrar el Sacrosanto Sacrificio de la Misa, con su lámpara y retablo de talla, y en medio de una imagen de Massonería de Santa Lucía, y mandó se hiciesen inventarios de lo que se hallase en dicha Ermita y se encontró lo siguiente:

Primeramente un cáliz con su patena.

Dos bolsas con sus corporales.

Dos casullas de tafetán carmesí, con sus estolas y manipulas.

Dos campanas para tocar la Misa y otra para cuando levantan a Dios.

Cinco manteles delgados y tres gordos.

Y tres vestidos de la Santa, de diferentes colores.

Un cajón para la ropa.

Una toalla de manos.

Una silla de Moscovia.

Dos platos de Peltres.

Dos albas, una ordinaria y otra fina con sus amitos y cíngulos.

Un altar de San Joaquín con su lámpara, manteles y frontal.

Otro altar de los Santos Médicos, con su lámpara frontal y manteles.

Una Ara, un Misal, un lienzo de San Miguel, otro de la Divina Pastora, otro de San José y otro del descendimiento de la Cruz.

En ese año de 1742 era ermitaño en Santa Lucía, Manuel Morant Verdú y, como vemos, entonces solo había en la ermita, además del de la santa presidiendo, el altar de San Joaquín y el de los Santos Médicos. A finales de ese siglo, el nuevo ermitaño, Blas Coloma Bernabeu, hizo a sus expensas otro altar, este dedicado a San Antonio, y una lámpara para el Altar Mayor.


FUENTES

Archivo Histórico Municipal de Ibi.

Don José Hernández Quilis.

 

miércoles, 25 de marzo de 2026

CARRERÓ DEL FORN, AL REBOT


 

ANTIGUAS CALLES DE IBI:

CARRERÓ DEL FORN, AL REBOT



En el año 1695 aparece por primera vez en un documento el Carreró del Forn, al que sitúan al Rebot, para distinguirlo del otro Carreró del Trinquet del Forn, como también consta en ocasiones, aunque su denominación más habitual fuese la de Carrer dels Quatre Cantons.

Como ya vimos, por aquellos años en la llamada por entonces Plaça de la Sglésia, había un horno de los que llamaban de pancocer, instalado allí hasta no hace muchos años, en una casa de su parte norte. Es de suponer que este horno tendría también acceso desde el actual Carrer del Rebot, y por eso este callejón se denominaría de esa manera.

Esto también nos indica que el Rebot sería el nombre de toda la tortuosa calle, pero que solo este primer tramo, el que salía desde el entonces llamado Raval de Sant Francésc de Pàdua, tendría el nombre que nos ocupa.

En el censo de 1784 ya solo consta la Calle del Rebot, denominándose de manera unificada, todos los tramos de la misma, el actual, más el suprimido en la remodelación urbanística de la zona de finales del siglo XIX. Así aparece en el primer plano urbano de Ibi, escala 1:100, elaborado con motivo de la traída de las aguas potables.

En esta última década del siglo, miembros de la familia de los Pérez, poseedores de algunas casas en la zona de las plazas de la Villa y de la Iglesia, proceden a la compra y el derribo de las adyacentes y las suyas propias, para edificar otras nuevas de mejor factura, ente ellas la llamada La Terraza y la que ocupa en la actualidad la Comisión de Fiestas.

De acuerdo con ellos, el ayuntamiento aprovechó para modificar y adecentar la trama urbana de la zona, suprimiendo la prolongación del actual Carrer Rebot y su salida a la Plaza de la Villa tras hacer un recodo, otro rebot. A cambio se obtuvo el espacio público de la llamada terraza.




FUENTES

Archivo Histórico Municipal de Ibi.

martes, 24 de marzo de 2026

25 DE MAYO DE 1526, NACIMIENTO DE UN PUEBLO


 

El 30 de enero del año 1524, terminada la Guerra del las Germanías (1519 - 1522), Germana de Foix, virreina del Reino de Valencia, concedió un indulto a los agermanados menos destacados en la rebelión, con el objetivo de recuperar las recaudaciones de los mismos, ante su huida general.

En Jijona les concedió este perdón a 31 vecinos, pero todos ellos ya no habitaban allí, pues temiendo represalias había marchado y estaban viviendo en Ibi, terme, carrer e jurisdicció de Xixona, casi por completo deshabitada hasta la llegada de estos jijonencos, con pocas casas molt rohíns, que una persona amb la mà podia aplegar als terrats de dites cases, tan baixes i rohín eren.

Además se señalaba que Ibi era un lugar casi inaccesible desde Jijona, de molt mal camí e terra molt fragosa, molt perillosa per anar a cavall per rahó de no poder anar les cavalcadures sino ab gran perill en moltes parts del dit camí. Ideal pues, para el destierro voluntario de estos agermanados, cerca de su pueblo natal pero, a la vez, en un lugar más discreto y apartado. Pero estos auto exiliados iniciales, a los que se unieron otros en esos dos años, pronto quisieron crear una comunidad propia, decidir por si mismos su futuro y dejar de ser un carrer de Xixona.

Para ello se reúnen los cabezas de cincuenta familias, habitantes de Ibi, con el notario de Jijona, Francisco Juan Bernabeu, el 25 de mayo de 1526. En este acto nombran procurador suyo a mossen Gapar Bernabeu, prevere, e al honorable en Ginés Corbi, llaurador, ambos habitantes también de Ibi, dándoles poderes ante Hierònim de Ribelles, rector de la vila de Castalla, para solicitarle el derecho de poder celebrar misas, tener pila para bautizar a los que allí nacieran, cementerio, comunión, extrema unción, viático…

Los cincuenta habitantes de Ibi, cuyos nombres constaban en el que podríamos considerar primer documento fundacional de aquella comunidad, quedan definidos como veïns de la Vila de Sexona e hits en lo loch de Ibi. Es decir, administrativamente eran vecinos de Jijona, pero habitaban en el lugar de Ibi, como vimos, terme, carrer e jurisdicció de Xixona.

Unos días más tarde, el 11 de junio de 1526, todos los habitantes de Ibi se reúnen con el mencionado Hierònim de Ribelles y con el señor de Castalla, Ramón Ladró, también patrono de la rectoría, para confirmar a Ginés Corbí como procurador de la recién constituida comunidad, y concretar las peticiones y deseos de atenciones eclesiásticas acordados el anterior 26 de mayo.

Ese encuentro tiene lugar en el edificio comunal usado para asambleas de los vecinos y que, en ese mismo acto deciden que también sirva como recinto religioso, para celebrar en él los sacramentos solicitados, denominándolo como iglesia de San Salvador, advocación titular que ha pervivido durante 500 años. Era una construcción de reducidas dimensiones, y estaba ubicada en lo que ahora es la Plaza de la Iglesia, desempeñando su función hasta el año 1554, en que fue ampliado formando un recinto algo mayor, dotándolo incluso del primer modesto campanario.

Así pues, se puede afirmar que aquellos jijonencos llegados a Ibi en esos años, fueron los fundadores de Ibi, como así los denomina Joaquín Cortés en sus copias de los quinque libri, y que aquel 25 de mayo de 1526, fecha del primer documento de aquellos habitantes constituidos en comunidad, en el que manifestaban su deseo de independencia de Jijona, se puede considerar el inicio del Ibi actual.

También, la fecha del 11 de junio de 1526, día en el que se establece el lugar que ha de servir de iglesia y el titular de la misma, San Salvador, bajo el que ponen la protección espiritual de la nueva comunidad, puede considerarse como la del inicio formal de un sentimiento colectivo como pueblo.

Ese sentimiento de formación de una nueva comunidad, distinta de la de sus orígenes, pero siempre vinculada a ella, persistirá y se acentuará a lo largo de los años, logrando con gran dificultad la ansiada independencia de Jijona en 1578 como Universidad, y en 1629 como Villa Real.



FUENTES

Archivo Histórico Municipal de Ibi.

ANTONIO CASTELLÓ, Ibi, de lloc a vila reial.