sábado, 31 de enero de 2026

YBI EN EL OBELISCO (y II)


 

El 17 de junio de 1885 se puso en Alicante la primera piedra de lo que iba a ser el panteón del que fue Gobernador Civil en el año 1854, D. Tinitario González de Quijano. Este hombre había dado literalmente su vida, como vimos, por atender a enfermos del cólera de toda la provincia en la epidemia de 1854.

El proyecto consistía en un gran mausoleo hecho de granito sobre un basamento cuadrado, con un grupo alegórico de esculturas en sus cuatro lados representando las virtudes filantrópicas del fallecido: la Fe, el valor, la caridad y la templanza. Su interior albergaría el sarcófago con los restos del que fuera Gobernador Civil, con un gran obelisco coronando todo el conjunto.

La iniciativa había surgido desde vecinos, personalidades y diversas asociaciones culturales de Alicante. También se unieron a la suscripción popular, ayuntamientos y ciudadanos de toda la provincia, agradecidos con tan recordado personaje, político comprometido y altruista.

Ibi también quiso participar en la aportación económica para poder levantar este monumento tan merecido. Nuestro pueblo quería de esta manera agradecer toda la ayuda prestada por el entonces Gobernador Civil en los tiempos de la pandemia del cólera morbo asiático que nos afectó.

El mausoleo, situado en el interior de la Plaza de Santa Teresa, había sido realizado por el arquitecto Francisco Morell Gómez. Se hizo utilizando piedra caliza y mármol negro, resultando un conjunto monumental de cuatro por cuatro metros en su base y una altura total de nueve metros y medio, destacando su imponente obelisco.

Los cuatro grupos escultóricos habían sido realizados por el artista Antonio Marzo Pardo en Valencia, costando cada uno de ellos 3.200 pesetas, más 137 pesetas por los gastos de embarque y los derechos del puerto, más 120 pesetas de gastos de transporte desde el taller al embarcadero, como se detalla en la contabilidad de la operación.

En el monumento también se representan los pueblos y las ciudades de la provincia que contribuyeron a sufragarlo. En la base del obelisco, el nombre y los escudos de Alicante, Alcoy, Elche y Monforte. Y en los laterales del mismo, en letras de bronce, los nombres de los otros ocho pueblos que, con su aportación, permitieron erigir el mausoleo. Entre ellos, en la parte de arriba de su lado sur, el nombre de Ibi, aunque con la grafía de la Y inicial, con la que en ocasiones se escribía.

Que la contribución económica de nuestro pueblo para levantar este panteón fue importante, no hay duda a la vista de los resultados y de la presencia en el obelisco del nombre de nuestra Villa aunque, a pesar de haber consultado diferentes documentos históricos, no ha aparecido dato alguno que concrete la aportación pecuniaria realizada.

El 16 de septiembre de 1857 se inauguró el Panteón, trasladando el féretro del político en solemne comitiva desde la Catedral de San Nicolás, donde había sido inicialmente sepultado. Seguidamente una emotiva ceremonia cívico-religiosa, presidida por el Gobernador Civil y el Obispo, con lecturas en prosa y verso, así como panegíricos y discursos de exaltación del personaje y de eterno agradecimiento, al ser considerado por el pueblo como héroe por su actuación durante la epidemia de cólera de 1854. Hasta bien entrado el siglo XX, todos los años en el aniversario de su muerte, se realizaban allí homenajes a la figura de este inusual político, en los que Ibi seguía estando presente.



FUENTES

Archivo Histórico Municipal de Ibi. Archivo Histórico Municipal de Alcoy. Archivo Histórico Municipal de Alicante. Archivo Histórico de la Diputación de Alicante. Archivo Histórico del Gobierno Civil de Alicante.

viernes, 30 de enero de 2026

PLACETA DEL SECRED


 

ANTIGUAS CALLES DE IBI:

PLACETA DEL SECRED



En el año 1687 aparece por primera vez este espacio urbano llamado Placeta del Secred (sic) o de la Canterería. Correspondería al lugar todavía existente, aunque muy reformado hace unas décadas, en el que confluían tres calles del casco antiguo junto al río.

Una de ellas era la llamada, desde 1584, Carrer de la Ombría, pasando en 1784 a ser denominada Calle de Santa Teresa, la cual, haciendo un giro de bajada hacia su derecha al final de la misma, se unía a las otras dos en el espacio que nos ocupa. Este tramo final de dicha calle es denominado, en el Libro Padrón o De Justiprecios de 1784, como Callizo que baja al Río. Tanto él, como la fuente al final de la calle, fueron suprimidos hace unos años para dar salida a la misma hacia la Avinguda del Riu de les Caixes.

Otra de las calles que confluían en dicha plazoleta era la llamada, desde 1616, Carrer Canterería, con más prolongación que la actual, pues hace unos años, con el mismo fin que vimos en la calle anterior, se demolió al menos una casa de esa parte de la calle. Como curiosidad apuntar que esta calle es, junto al Carrer de Mitja Volta, la única calle que ha mantenido su nombre inalterado a través de los siglos

Finalmente, el llamado en 1773 Carreró de Berlandí, una tortuosa calle que baja hasta la Placeta del Secred desde la Calle de San Juan, juntándose allí con las otras dos anteriores. El origen de su peculiar nombre parece estar en el apodo de un vecino de dicha calle, Joseph Bernabeu, comerciante de nieve y Depositario del Pósito de Ibi. Como en otras calles, el nombre popular de la misma acabó siendo el oficial.

Las tres calles o callejones mencionados confluían en la plazoleta sin salida al río, pues recordemos que los finales de las calles estaban cerrados con tapias, excepto en las que había una de las puertas que daban acceso a la población. Esta circunstancia, de espacio cerrado al final de tres calles, lo que llamaríamos un fondo de saco, apartado y oscuro, parece ser el origen de su nombre popular, pues el lugar era más que propicio para realizar en él actividades secretas.

Terminar comentando, como curiosidad, que también aparecen en antiguos documentos el nombre de dos calles que, por su denominación, muy posiblemente correspondieron a alguna de las mencionadas anteriormente. Concretamente las llamadas Carrer prop del riu, en 1571, y el Carrer del Riu, en 1586, sin ubicación segura, pero obviamente cerca del río.



FUENTES

Archivo Histórico Municipal de Ibi.

YBI EN EL OBELISCO (I)


 

En el verano de 1854, España, y gran parte de Europa, se vio afectada de nuevo por una terrible epidemia del llamado cólera morbo asiático. Esta enfermedad había sido muy poco estudiada por la medicina, y de ella no se conocían ni causas ni remedios. El miércoles 9 de agosto de ese año, se producen en Alicante los primeros casos en la provincia de esta enfermedad.

Al parecer entró por barcos procedentes de Barcelona. En apenas unas horas, los enfermos más graves morían entre dolores y calambres, causando gran alarma en la capital provincial, de unos 25.000 habitantes, encorsetada por murallas que impedían la higiene de su hacinada población.

Una semana después de los primeros casos, el 16 de agosto, es nombrado Gobernador Civil de Alicante, D. Trinitario María González de Quijano (primera imagen), un vasco de 47 años de edad. En esa semana la situación se había agravado de manera muy notable. El nuevo Gobernador se encontró una ciudad con su población reducida a unos 10.000 habitantes, pues la gran mayoría de ellos, incluidos médicos y sacerdotes, habían escapado hacia otros pueblos y ciudades, lo que contribuyó a expandir el cólera por toda la provincia.

El 21 de agosto de 1854, ante los brotes de cólera por diversos puntos de España, el Ministro de la Gobernación, dictaba sus primeras medidas para ser impulsadas por las Juntas de Sanidad locales:

Servicio extraordinario de sanidad; visitas médicas domiciliarias; evitar focos de infección, con el encalado, la ventilación, el aireo y fumigación de las habitaciones donde haya habido enfermos; así como que se publiquen y repartan con profusión instrucciones médicas acomodadas a las circunstancias locales.

Mientras, en Alicante, el Gobernador Civil publicó un edicto en el que obligaba la apertura de todos los establecimientos públicos y tiendas de comestibles de la provincia, advirtiendo duros castigos y sanciones a los especuladores que vendan artículos de primera necesidad a sobreprecio.

El día 24 publicó otro edicto (segunda imagen) con disposiciones como que todos los farmacéuticos facilitarán gratis las medicinas, con receta médica firmada, dando garantías de que el importe sería abonado por el Gobierno Civil. Concedió ayudas de tres reales diarios a las familias pobres, fijó el precio de la nieve y otorgó exención del pago de tributos. Todo ello mientras acudía a visitar enfermos que, en algunos casos, tan solo podía reconfortar en sus últimos momentos. También implantó, con los médicos que todavía quedaban en Alicante, un plan de asistencia sanitaria a domicilio, dando de su propio bolsillo dinero a las familias más pobres para que compraran alimentos.

La semana del 23 al 29 de agosto de 1854 fue una de las más terribles en Alicante. Morían más de cien personas diarias, siendo el día 24 la fecha de mayor número de defunciones, con 140. Además, esa semana la epidemia empezó a manifestarse con mayor virulencia en otras muchas poblaciones de la provincia. El Gobernador entonces, movilizó los escasos recursos de los que disponía, realizando él mismo expediciones a caballo, acompañado por médicos, para llevar personalmente medicinas y atención sanitaria a las poblaciones más afectadas.

A finales de agosto estuvo en Ibi y, comprobando que aquí la situación no era preocupante, prosiguió camino hacia Alcoy, Cocentaina y Muro, poblaciones donde la incidencia de la epidemia era mucho mayor, siendo en ellas más necesaria la presencia de médicos y el suministro de medicinas. El Gobernador Civil seguía con su actitud heroica en la capital y la provincia, llegando sus obras a oídos de la corte de Isabel II, concediéndole esta, el día 5 de septiembre, la Gran Cruz de Isabel la Católica.

El 14 del mismo mes, exhausto y agotado por sus viajes de auxilio, le fue diagnosticado el cólera. Ya en cama supo que Castalla se había quedado sin médico. Pidió su caballo para acudir con personal sanitario, pero ya fue imposible. Se le administró la Extrema Unción, expirando, delirando y con horribles sufrimientos, en la madrugada del 15 de septiembre. En Alicante la epidemia se daría por terminada el día 25, pero en la provincia el cólera todavía habría de causar muchos muertos, constando en Ibi 32 fallecidos por esa causa en ese año.

FUENTES

Archivo Histórico Municipal de Ibi. Archivo Histórico Municipal de Alicante.

miércoles, 28 de enero de 2026

CALLEJÓN DEL COLEGIO


ANTIGUAS CALLES DE IBI:

CALLEJÓN DEL COLEGIO



En el año 1848 aparece por primera vez en el los censos, aunque ya existía desde hacía años, este callejón, pero hasta entonces parece ser que solo tenía la entidad de camino. El origen de él está en el establecimiento en Ibi de una institución educativa de primer nivel, en el año 1810.

En ese año, D. Pedro Pichó, director del Seminario Patriótico de San Felipe, Játiva, compra a José Verdú y Garrigós, una casa y huerto, en la Calle del Ravalet, además de alquilar otras. Poco después decide levantar un edificio propio, en los huertos traseros de dicha casa, para poder alojar el Seminario, tanto a personal como a alumnos del centro educativo. Para poder dar acceso a dicho edificio desde la Calle del Ravalet, tiene que demoler la casa de su propiedad, creando así lo que sería el callejón que nos ocupa.

En el año 1818 el Seminario vuelve a Játiva, cediendo este al Ayuntamiento de Ibi el edificio, con la condición de que lo destinase a colegio de niños (el de niñas seguiría en la Calle de las Eras), concretamente a Enseñanza de Gramática y Primeras Letras. Es por eso que en 1848, ya con casas edificadas en su corto trayecto, se rotula como Callejón del Colegio. Desde 1840 el Ravalet pasó a denominarse Calle de San Blas.

En 1855, el ayuntamiento traslada la escuela de niños a otro lugar, hasta que en 1958 la ubica en una parte del edificio del Pósito, para destinar el antiguo colegio a Casa de Beneficencia y Hospital de la Caridad. Para ello levantan una tercera planta y acondicionan el edificio, así como el destinado a la nueva escuela de niños, para su nueva función. En la contabilidad del ayuntamiento aparece anotado, el 25 de julio de 1855.

Pago a D. Gerónimo Morant por las obras ejecutadas en el establecimiento Casa de Beneficencia y Hospital de Caridad en esta Villa, en el que fue local de la escuela pública de niños, y traslación y ensanche de otro edificio para dicha dependencia, por 7.497 reales de vellón.

En el callejero de 1859 la calle ya tomará el nombre de Calle de la Beneficencia, denominación con la que seguirá hasta el año 1935, en se se le cambia a Calle Ramón y Cajal, haciendo ya varias décadas que la Casa de Beneficencia había dejado de estar en dicha calle. En 1941 de nuevo se vuelve a renombrar, apareciendo en el callejero, y hasta el día de hoy, como Calle de la Concepción, colocándose en la fachada del edificio que fue Seminario Patriótico, colegio, hospital y Casa de Beneficencia, un retablo cerámico con dicha advocación.

Como curiosidad señalar que, cuando se construyó a finales del siglo XIX la plaza de toros de Ibi al fondo de dicha calle, el edificio municipal se adaptó a ella, incorporando lo que serían los palcos de dicha plaza y los contrafuertes escalonados para colocar en ellos el graderío. Incluso, algo que también se conserva, la taquilla para la venta de las entradas.



FUENTES

Archivo Histórico Municipal de Ibi.


 

lunes, 26 de enero de 2026

EL SEMINARIO PATRIÓTICO EN IBI (y III)


 

En febrero de 1811, Don Pedro Pichó, director del Seminario Patriótico, amenaza con presentar su dimisión a la Junta de Educación de Játiva. Era la consecuencia final de serias desavenencias entre ambas partes, pues los de allí deseaban el regreso del Seminario a su ciudad. Pero él, muy a gusto en Ibi, alega ante la Junta que parte importante del sostén económico de esta sede se hacía gracias a seminaristas de esta parte del reino, habiendo concretamente trece de la ciudad de Alicante. Sus padres deseaban la cercanía de sus hijos, pues temían la inseguridad que por la guerra tenía Játiva, considerando crear otro Seminario en Alicante, con medios inagotables y haciendo sombra al nuestro, según el propio Pichó, proyecto en el que, según le acusaba la Junta, tenía intereses.

La situación económica precaria de la institución, junto a la del propio director, y su salud cada vez más delicada, no son obstáculo para que tenga el propósito firme de que el Seminario permanezca en Ibi e, incluso, se separe formalmente del de Játiva, creando uno propio en esta Villa. Con esta intención solicita a las autoridades de aquí la subsistencia, aprobación y protección.

En febrero de 1812, ocupada Játiva por los franceses, Pedro Pichó presenta su dimisión a la Junta de Educación de allí, iniciando un largo proceso contencioso que desembocará en la solicitud que hará ante el Consejo Real, el 2 de junio de 1814, para que autorizara la continuidad y subsistencia del Seminario Patriótico de Educación en Ibi. Así mismo cursaba una petición, al propio Fernando VII, para que tomase bajo su Real Protección dicha institución educativa. El 2 de enero de 1816, autorizaba dicho Consejo la solicitud cursada, quedando oficialmente el Seminario de Ibi separado del de Játiva, bajo la protección real y teniendo, desde esa fecha, entidad propia a todos los efectos.

Junto con la solicitud, informó de la situación del Seminario de Ibi: a pesar de las disposiciones ruinosas que ha sufrido por las incursiones enemigas, ha tenido un aumento considerable de matrícula, pasando de los 40 seminaristas de cuando se trasladaron desde San Felipe, el 3 de marzo de 1810, a los 54 contabilizados en ese curso, sin contar los pretendientes, y disponía de los competentes operarios y de todas las oficinas necesarias en el ramo de su administración.

En el mismo informe explicaba que el edificio levantado en Ibi en el año 1811, lo fue a sus expensas, que se arruinó por uno de los efectos de la guerra, que lo volvió a levantar desde los cimientos, que había conseguido satisfacer las deudas causadas por la guerra con el fruto de una economía penosa y que, además, ni la indigencia que le había acobardado muchas veces ni sus dolencias antiguas y molestias, ni las persecuciones de sus emolumentos y los afrancesados de Xátiva, ni las tribulaciones domésticas habían conseguido impedir la marcha del Seminario.

Pero la presencia del Seminario ocasionaba quejas del consistorio y de vecinos, ya que sus más de ochenta integrantes producían la carestía de comestibles que traían a vender los forasteros por el acopio cotidiano que se hacía en él, además del considerable consumo de leñas y de agua, siendo constantes las quejas de regantes, y de agricultores por el pastoreo de sus ganados. También por el impago de impuestos sobre la carne, por tener ganados, y otras contribuciones municipales, reflejo de la pobre economía del Seminario. Es por ello que, tras pleitos y negociaciones, ambas partes acuerdan que, señalando el consistorio que por falta de de sujetos que ejerciten en Ibi los Magisterios de primeras letras y latinidad, la educación se encontraba en la mayor decadencia, y a petición del ayuntamiento, el Seminario se haga cargo de ello, a cambio de ciertas exenciones.

Finalmente, en marzo de 1918, como consecuencia de complejas causas políticas y económicas del momento, se produce la reunificación de los seminarios de Ibi y de Játiva, en aquella ciudad, y con D. Pedro Pichó como director del, ahora titulado, Real Seminario Patriótico de Educación. El 31 de ese mes abandonan Ibi, volviendo Pichó el 16 de abril para hacerle entrega a las autoridades municipales, cumpliendo el convenio firmado en su momento, del edificio que había ocupado la institución educativa, que había de servir para Enseñanza de Gramática y Primeras Letras. El 14 de noviembre de 1819 fallecía D. Pedro Pichó, todavía en el ejercicio de su cargo, extinguiéndose poco después los Seminarios Patrióticos en toda España, en el inmediato Trienio Liberal.

FUENTES

Archivo Histórico Municipal de Ibi.

Vicent Torregrosa Barberá. Reformisme il.lustrat, liberalisme i model educatiu.

jueves, 22 de enero de 2026

CARRER DEL PESSIC

 


ANTIGUAS CALLES DE IBI:

CARRER DEL PESSIC



En el año 1818 aparece, por primera vez en el callejero, el llamado Barrio del Pósito, conjunto de casas edificado alrededor de este histórico edificio del siglo XVI. En 1831, configurada ya la trama urbana del lugar, las autoridades denominan Calle de Santo Tomás de Villlanueva a todas las situadas alrededor del Pósito, santo con gran predicamento entonces en nuestra Villa, del que incluso se colocó un panel cerámico en la fachada de una de las casas.

Pasados unos años, y ante la denominación popular que iba tomando el tramo más angosto de la calle, la más estrecha de Ibi, el consistorio decidió separarla de la inicial y rotularla con su propio nombre. De esa manera, en el año 1859, se incorpora al callejero ibense como Calle del Pesic (sic).

El origen de este curioso nombre, en la versión que de siempre yo escuché decir a los más mayores, fue que la estrechez de la calle, y quizá su oscuridad, hacía que al tener que pasar por ella las parejas de enamorados más juntas de lo habitual por aquel entonces, se aprovechase la ocasión para dedicarse algún que otro repizco.

Pero parece que esta denominación popular no era del agrado de los residentes en ella, por su connotación jocosa y, seguro, motivo de más de una chanza y chascarrillo. Eso de decir que se vivía en el Carrer Pessic, no debió de ser muy agradable, más aún si al escribano de turno, que no hablara valenciano, había que traducirle el nombre al castellano.

En el año 1892, por motivo de la traída de las aguas potables a Ibi, se iba a demoler la fuente y el abrevadero, ubicado en la ahora Plaça de la Palla, para instalar la nueva monumental que ocuparía dicho lugar. Los vecinos de la calle que nos ocupa, al enterarse de esta pretensión, solicitaron al ayuntamiento que el retablo cerámico instalado en dicha fuente se trasladase a su calle. Además, aprovechan la ocasión para solicitar que la denominación de la misma cambie a Calle del Carmen, advocación de la imagen de los azulejos, nombre mucho más serio que el anterior, y más aún al ir acompañado del preceptivo retablo, accediendo el consistorio a dichas peticiones.

Como curiosidad indicar que, también en ese mismo año y con motivo del cuarto centenario del Descubrimiento de América, la desde siempre denominada Carrer de les Eres, pasó a ser rotulada como Calle de Colón, nombre que perduraría hasta el año 1985.

La nueva y flamante denominación de la Calle del Carmen, perduró en el tiempo, sobreviviendo incluso, junto a la Calle de Mossén Guillem, a los cambios propiciados por el laicismo de la Segunda República. Pero llegado 1985, al igual que ocurrió con otras calles de la población en ese año, las autoridades decidieron devolver a estas los nombres típicos y tradicionales que suponían al gusto de la población, por lo que, removiendo de nuevo la historia, la volvieron a rotular como Carrer del Pessic.

Nuevamente los vecinos, a semejanza de sus predecesores del siglo XIX, protestaron por el cambio realizado por el ayuntamiento, pues consideraban que, a pesar de ser una denominación típica y tradicional, de nuevo su nombre les parecía inapropiado y poco formal.

Finalmente el ayuntamiento atendió sus peticiones y devolvió a la calle su nombre anterior, estando rotulada con el pretendido solo durante cuatro meses del año 1985.

Pero lo cierto es que, para muchos ibenses, esa calle fue y seguirá siendo, el Carrer Pessic.

En las imágenes, los retablos de Santo Tomás y de Nuestra Señora del Carmen.



FUENTES

Archivo Histórico Municipal de Ibi.


martes, 20 de enero de 2026

EL SEMINARIO PATRIÓTICO EN IBI (II)


 

En 1813 el Seminario Patriótico de San Felipe, en Ibi desde 1810, y con el presbítero D. Pedro Pichó como director, imprime sus propias publicaciones para uso de sus alumnos. He aquí dos muestras: los PRINCIPIOS DE GRAMÁTICA GENERAL y el PROSPECTO DEL SEMINARIO PATRIÓTICO DE EDUCACIÓN. En este segundo, que vamos a conocer, se detallan preceptos y normas de esta institución, la de más alto nivel académico habida en nuestra Villa, hasta 1978.


Por sus características, institución privada bajo patrocinio real, con casi todos sus alumnos en régimen de internado, necesitaba proclamar un ideario acorde con sus principios, y regular, además, unas estrictas normas de obligado cumplimiento por parte de sus alumnos. Estas, que hemos de ver con ojos históricos y coetáneos, nos hacen conocer como era esta institución establecida en Ibi.


El primer apartado es el titulado OBJETO DE ESTE INSTITUTO, en el que nos dice que solo la capacidad del edificio limitará la porción de seminaristas que morarán en él de día y de noche, distribuidos en brigadas de dieciocho o veinte cada una. Así mismo proclama que rectificar las inclinaciones del hombre, ilustrar su espíritu y fortificar su cuerpo son el objeto adecuado de la educación moral, doctrinal y física, y tal educación ofrece este Seminario Patriótico.


El siguiente capítulo, EDUCACIÓN MORAL, detalla las enseñanzas de esa índole que se impartirán, y el tercero, EDUCACIÓN DOCTRINAL O INSTRUCCIÓN, hace un listado de las asignaturas, tales como Constitución Nacional, aritmética, física, ortología, dibujo, arquitectura, matemáticas, geografía, agricultura, historia, metafísica, poética, lógica…, además de lengua castellana, francesa, inglesa, latín y griego. Y terminaba esta completa relación con un párrafo en el que se especificaba que: La música y equitación, o arte de montar a caballo, se enseñarán a los seminaristas que lo pidan; pero serán de cuenta particular de los interesados.


En el cuarto apartado trata de la EDUCACIÓN FÍSICA, en el que, ademas de hablar de un nutrimiento sano y suficiente, ventilación y limpieza en la habitación, se fijaban actividades a realizar al aire libre, como paseos por los montes y las llanuras.


En el quinto, ASISTENCIAS, se concretan y se regulan las que el Seminario tendrá con sus alumnos, tales como alimentación, asistencia a los enfermos, la compostura y el lavado de ropa...


En VIGILANCIA SOBRE LA EDUCACIÓN, se explica el seguimiento de los profesores a los seminaristas en las actividades desarrolladas, sus comportamientos, ánimos y actitudes.


En el séptimo, ESTÍMULOS, se detallan normas de convivencia, disciplina, trato con compañeros, profesores y criados, así como sanciones y privaciones, sin usar en ningún lugar la palabra castigo.


El capítulo PENSIÓN, trata de emolumentos: La pensión anual de los seminaristas será por ahora de tres mil reales de vellón, que se pagarán por tercias anticipadas. Contribuirá cada uno por una sola vez con doscientos reales destinadas a la conservación de las piezas comunes y oficinas.


En el noveno, UNIFORME Y EQUIPAJE, se detalla la vestimenta de los alumnos: levita o casaquilla, chaleco y pantalón azul obscuro, collarín anteado, botón dorado liso, y en verano, chaleco y pantalón de mahón anteado. En el equipaje se enumeran muebles y menaje, tales como cama barnizada o catre, con su ropa y colchón, mesa con cajón, cubierto de plata, tijeras, peine


En SALIDAS se advierte: Son incalculables los perjuicios de las salidas particulares. Se prohíben por regla general. Se permitirán en compañía de sus padres, sin frecuencia ni dilación del regreso.


En el último, ADMISIÓN, se especifica que la edad de los alumnos no será ni menor de seis ni mayor de doce, ni se admitirá a los que padezcan indisposición considerable de salud.


FUENTES

Archivo Histórico Municipal de Ibi.

lunes, 19 de enero de 2026

VÍA SACRA

 


ANTIGUAS CALLES DE IBI:

VÍA SACRA



En el año 1687 aparece por primera el nombre de esta calle, o camino, en un documento ibense. Era la que, saliendo desde la esquina de la última de las casa de la parte izquierda de la entonces llamada Carrer de les Heres (sic), subía en dirección a la vecina Alcoy, pasando junto a la Cruz de Término. Recibía el nombre de Vía Sacra por estar ya en él situados, en ese año, los pasos del via crucis que subía hasta Santa Lucía.

En 1784 consta en el Libro Padrón, o De Justiprecios, como Camino de Alcoy, aunque en otras anotaciones de los mismos años seguía conservando su nombre original.

En el año 1800 aparece en las actas de una sesión del Ayuntamiento de Ibi una referencia esta calle, en la que se trata el tema del traslado de las estaciones de dicho vía crucis, parte del cual estaba situado en ella:

Habiéndose edificado diferentes casas en la Partida de las Eras, y que el vía crucis estaba dentro de la población y que no parecía correspondiente, habían determinado con el Rvdo. Sr. Cura de esta Parroquia, sacar las estaciones que estaban dentro del poblado y que se les hiciese saber a los dueños de ellas las modificaciones en el sitio que se les indicara y asignasen y en efecto: por Don Felipe Guillem de Manuel, patrono de la primera estación, se edificó en la esquina del huerto de Don José Pérez. Por la familia dels Verdús, que es la segunda estación, en la misma pared, más arriba subiendo a la Ermita de Santa Lucía. La familia del Ginés edificó la tercera, por ser sus Patrones. La cuarta por la familia dels Guillems. La quinta, por la familia dels Morants. La sexta, por la familia dels Pérez. La séptima por la familia dels Sirvents,. La octava Morán. La novena por los Morant. La décima por la familia dels Rico. La undécima por la familia dels Corbí. La duodécima por la familia dels Villa. La décima tercia, por la familia dels Brotóns.


En el año 1947 las autoridades ascienden al hasta entonces denominado camino, a un rango superior, rotulándolo como Avenida de Don Joaquín Vilanova.



FUENTES

Archivo Histórico Municipal de Ibi.

fotosantiguasdeibi.blogspot.com


sábado, 17 de enero de 2026

EL SEMINARIO PATRIÓTICO EN IBI (I)

 


En el año 1806 se funda en Játiva el Seminario Patriótico de San Felipe (nombre que recibía Játiva desde la Guerra de Sucesión), una institución educativa privada destinada a impartir los estudios que ocupaban el espacio entre los de primeras letras y los universitarios. Como declara en sus estatutos fundacionales, su creación se hizo con el objetivo de facilitar la educación de los hijos de los Nobles, Oficiales Militares, letrados, hacendados y comerciantes ricos, de linaje honrado de la Governación de San Felipe, y a discreción de la Junta, del Reyno y demás Provincias de S.M.


Estas instituciones educativas, de corte ilustrado y liberal, fueron establecidas por Carlos III bajo su patrocinio, tras la expulsión de los jesuitas en 1767, para fortalecer la educación y formación de las élites. El Seminario de Játiva, a imagen de otros de prestigio como el de Vergara, desarrolló su proyecto educativo formando a sus alumnos en estudios de gramática, latín, retórica, lógica, metafísica, historia, matemáticas, dibujo militar, filosofía y geografía, entre otros muchos, además de esgrima y equitación.


Tan completo plan de estudios de la prestigiosa institución, impartido en un ambiente de internado, disciplinado y casi militar, no se podía relajar en las vacaciones de verano, unos meses en los que los alumnos volvían a sus lugares de origen con sus familias. Es por eso que D. Pedro Pichó y Rius, director del citado centro, emprende la misión de buscar casa en que pudiese el Seminario pasar los meses de vacaciones de verano con más comodidad que los anteriores. Su intención era ofrecer descanso a los alumnos en los meses de calor, pero evitando que perdieran el contacto con el centro educativo, con el consiguiente peligro de desafección que eso conllevaba, al pasar el verano en sus casas en el ocio y la distracción.


Recorre pueblos de interior de esta provincia buscando el lugar apropiado para su proyecto estival. Visita Ibi en mayo de 1809, sintiéndose atraído por la tranquilidad de un pueblo de montaña y por su fama de lugar con clima de veranos templados y agradables, describiéndolo él mismo como un sitio fresco y cómodo, características que lo hacen ideal para que sus alumnos pasen aquí el estío. Además señala que había encontrado dos casas contiguas, inmediatas y que sus propietarios las ofrecían con generosidad teniendo a más la ventaja de que por su situación Topográfica reunirá casi todos los seminaristas.


Aquel mismo mes de junio solicita D. Pedro Pichó permiso a la Junta de Educación para que los alumnos pasen el verano en la casa de deporte de Ibi (en su acepción de la época, aludiendo a diversión, pasatiempo, recreo o entretenimiento), como él mismo la llamaría, posponiendo incluso los exámenes del mes de septiembre a los seminaristas que aquí se trasladasen.


Pero la situación en Játiva se complicará sobremanera como consecuencia de la evolución que iba tomando la Guerra de la Independencia, por lo que el Seminario decide trasladarse, casi en su totalidad, a Ibi, en aquel momento alejado de la contienda. Esto ocurre en marzo de 1810, buscando acomodo provisional comprando algunas casas, una de ellas en el Ravalet a José Verdú y Garrigós, y alquilando otras para poder albergar a los cerca de cincuenta seminaristas internos, además de a los profesores, empleados y sirvientes con los que contaba el centro educativo.


Este aumento súbito de la población de Ibi acarrearía beneficios a un pueblo de por entonces unos dos mil habitantes, pero también algunos problemas e inconvenientes, sobre todo de índole de abastecimientos y, sobre todo, de alojamiento. Es por ello que pronto se dispuso que la mejor manera de dar solución a esa carencia era la construcción de un edificio propio, capaz de albergar tanto las actividades docentes como el alojamiento de alumnos, profesores y personal del Seminario. Dicho edificio es el que se encuentra al final de la actual Calle Concepción.


FUENTES

Archivo Histórico Municipal de Ibi.

Vicent Torregrosa Barberá. Reformisme il.lustrat, liberalisme i model educatiu.


viernes, 16 de enero de 2026

COSTERETA DE LES PENYETES

 

ANTIGUAS CALLES DE IBI:

COSTERETA DE LES PENYETES



En el año 1771 aparece, por primera vez documentada, en el callejero ibense la presencia de esta calle, mas bien callejón. Su denominación completa sería la de Costereta de les Penyetes en el Raval de San Joan, nombre que nos la ubica con precisión.

Se trataba de una calle estrecha, escalonada y con muy pocas casas de construcción muy humilde, la cual, saliendo desde el entonces Raval de San Juan, subía hacia Santa Lucía por su parte occidental. Transcurría por debajo de unas peñas de las que recibía su nombre, las cuales todavía a día de hoy podemos ver. Esta denominación cambiará en el año 1859, en que adopta el nombre de Calle del Matador.

La calle tomaba esta nueva denominación por estar el matadero situado entre esta y la Subida a San Antonio, concretamente en el nº 1 de esta última, edificio que todavía se conserva, sobre el que estuvo adosado el de la llamada popularmente Pescateria Vella hasta hace unas décadas.

La precariedad y la poca calidad de las viviendas de aquel callejón, unas cinco o seis, hizo que poco a poco, con el paso de los años, se fuesen abandonando, buscando sus habitantes mejores casas para habitar. Así pues, en la década de los 60 del siglo XX, parece que dejaron de estar ocupadas, quedando aquel callejón como un lugar oscuro y sucio, por lo que finalmente, hace unos años, esta calle fue eliminada del callejero y su espacio integrado en una nueva construcción.

En las imágenes vemos su aspecto a principios del siglo XX y el actual, con el edificio en donde estuvo el matadero.



FUENTES

Archivo Histórico Municipal de Ibi.                                              fotosantiguasdeibi.blogspot.com