En febrero de 1811, Don Pedro Pichó, director del Seminario Patriótico, amenaza con presentar su dimisión a la Junta de Educación de Játiva. Era la consecuencia final de serias desavenencias entre ambas partes, pues los de allí deseaban el regreso del Seminario a su ciudad. Pero él, muy a gusto en Ibi, alega ante la Junta que parte importante del sostén económico de esta sede se hacía gracias a seminaristas de esta parte del reino, habiendo concretamente trece de la ciudad de Alicante. Sus padres deseaban la cercanía de sus hijos, pues temían la inseguridad que por la guerra tenía Játiva, considerando crear otro Seminario en Alicante, con medios inagotables y haciendo sombra al nuestro, según el propio Pichó, proyecto en el que, según le acusaba la Junta, tenía intereses.
La situación económica precaria de la institución, junto a la del propio director, y su salud cada vez más delicada, no son obstáculo para que tenga el propósito firme de que el Seminario permanezca en Ibi e, incluso, se separe formalmente del de Játiva, creando uno propio en esta Villa. Con esta intención solicita a las autoridades de aquí la subsistencia, aprobación y protección.
En febrero de 1812, ocupada Játiva por los franceses, Pedro Pichó presenta su dimisión a la Junta de Educación de allí, iniciando un largo proceso contencioso que desembocará en la solicitud que hará ante el Consejo Real, el 2 de junio de 1814, para que autorizara la continuidad y subsistencia del Seminario Patriótico de Educación en Ibi. Así mismo cursaba una petición, al propio Fernando VII, para que tomase bajo su Real Protección dicha institución educativa. El 2 de enero de 1816, autorizaba dicho Consejo la solicitud cursada, quedando oficialmente el Seminario de Ibi separado del de Játiva, bajo la protección real y teniendo, desde esa fecha, entidad propia a todos los efectos.
Junto con la solicitud, informó de la situación del Seminario de Ibi: a pesar de las disposiciones ruinosas que ha sufrido por las incursiones enemigas, ha tenido un aumento considerable de matrícula, pasando de los 40 seminaristas de cuando se trasladaron desde San Felipe, el 3 de marzo de 1810, a los 54 contabilizados en ese curso, sin contar los pretendientes, y disponía de los competentes operarios y de todas las oficinas necesarias en el ramo de su administración.
En el mismo informe explicaba que el edificio levantado en Ibi en el año 1811, lo fue a sus expensas, que se arruinó por uno de los efectos de la guerra, que lo volvió a levantar desde los cimientos, que había conseguido satisfacer las deudas causadas por la guerra con el fruto de una economía penosa y que, además, ni la indigencia que le había acobardado muchas veces ni sus dolencias antiguas y molestias, ni las persecuciones de sus emolumentos y los afrancesados de Xátiva, ni las tribulaciones domésticas habían conseguido impedir la marcha del Seminario.
Pero la presencia del Seminario ocasionaba quejas del consistorio y de vecinos, ya que sus más de ochenta integrantes producían la carestía de comestibles que traían a vender los forasteros por el acopio cotidiano que se hacía en él, además del considerable consumo de leñas y de agua, siendo constantes las quejas de regantes, y de agricultores por el pastoreo de sus ganados. También por el impago de impuestos sobre la carne, por tener ganados, y otras contribuciones municipales, reflejo de la pobre economía del Seminario. Es por ello que, tras pleitos y negociaciones, ambas partes acuerdan que, señalando el consistorio que por falta de de sujetos que ejerciten en Ibi los Magisterios de primeras letras y latinidad, la educación se encontraba en la mayor decadencia, y a petición del ayuntamiento, el Seminario se haga cargo de ello, a cambio de ciertas exenciones.
Finalmente, en marzo de 1918, como consecuencia de complejas causas políticas y económicas del momento, se produce la reunificación de los seminarios de Ibi y de Játiva, en aquella ciudad, y con D. Pedro Pichó como director del, ahora titulado, Real Seminario Patriótico de Educación. El 31 de ese mes abandonan Ibi, volviendo Pichó el 16 de abril para hacerle entrega a las autoridades municipales, cumpliendo el convenio firmado en su momento, del edificio que había ocupado la institución educativa, que había de servir para Enseñanza de Gramática y Primeras Letras. El 14 de noviembre de 1819 fallecía D. Pedro Pichó, todavía en el ejercicio de su cargo, extinguiéndose poco después los Seminarios Patrióticos en toda España, en el inmediato Trienio Liberal.
FUENTES
Archivo Histórico Municipal de Ibi.
Vicent Torregrosa Barberá. Reformisme il.lustrat, liberalisme i model educatiu.

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