En los primeros meses del año 1856 encontramos, en el Libro de Cabildos, dos decisiones del ayuntamiento que supondrán un avance para el urbanismo de nuestro pueblo. La primera de ellas era la de empezar a rotular, con azulejos encargados en Valencia, las calles de Ibi, así como con números las puertas de las casas. De esta forma se determina en la sesión del 24 de abril de ese año:
Habiéndose presentado a la Corporación Municipal muestras venidas de Valencia de azulejos para la numeración de las casas y rótulos de las calles, dicha Corporación en su potestad ha dispuesto que el de mayor dimensiones sirvan para este último objeto y el de menos para el primero. Que desde luego se encargue persona en dicha Capital para que intervenga en el ajuste de los expresados azulejos y que se compren los necesarios para principiar las calles de San Roque, Plaza de la Constitución, Calle Mayor, Calle Empedrada, Plaza de la Villa, Plaza de la Iglesia, Calle de las Heras (sic) Calle de San Blas, y que al colocarlos los respectivos a cada casa, se exija a los dueños de ellas el tanto de su coste.
Se adelantaban así nuestras autoridades en casi tres años a la promulgación de la llamada Ley del Nomenclátor de 1859, que obligaba a rotular todas las calles de las poblaciones de España, así como a numerar las viviendas en ellas ubicadas, haciéndose extensivo también a las masías y casas de campo. En ese año se rotularon y numeraron el resto de las calles y viviendas de Ibi.
El otro acuerdo, tomado en la sesión del 20 de noviembre de ese mismo año de 1856 fue el de dotar a Ibi de más faroles de aceite para ampliar los existentes en el alumbrado público. De esta manera argumentaban en el acta de dicha sesión tal decisión:
Reconociendo lo útil y beneficioso que es al vecindario el alumbrado público y con el fin de mejorarlo en lo posible, ya añadiendo algunos faroles más, ya distribuyéndolos según fuese más conforme; se acuerda nombrar una comisión de Regidores encabezada por el Señor Primer Teniente Alcalde Luis María Samper; cuyos individuos, después de hacer una revista de inspección en el expresado alumbrado público, propondrán a la Corporación Municipal aquellas mejoras que sean conformes.
Finalmente se optó por consignar en el presupuesto del siguiente año, más faroles y aceite para mejorar el alumbrado público de Ibi, no siendo hasta 1901 cuando se iluminarían nuestras calles con energía eléctrica.
También se nombra a José Picó Bernabeu para el cargo de Farolero o encendedor, con funciones de sereno, siendo el encargado de cuidar de encender los faroles del alumbrado público. Y como curiosidad anotar que, en un bando del día 4 de junio de ese año, el ayuntamiento ofrecía 300 reales a quien descubriera al autor, o autores, de la rotura de una de las flamantes luminarias.
FUENTES
Archivo Histórico Municipal de Ibi.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.