En el verano de 1854, España, y gran parte de Europa, se vio afectada de nuevo por una terrible epidemia del llamado cólera morbo asiático. Esta enfermedad había sido muy poco estudiada por la medicina, y de ella no se conocían ni causas ni remedios. El miércoles 9 de agosto de ese año, se producen en Alicante los primeros casos en la provincia de esta enfermedad.
Al parecer entró por barcos procedentes de Barcelona. En apenas unas horas, los enfermos más graves morían entre dolores y calambres, causando gran alarma en la capital provincial, de unos 25.000 habitantes, encorsetada por murallas que impedían la higiene de su hacinada población.
Una semana después de los primeros casos, el 16 de agosto, es nombrado Gobernador Civil de Alicante, D. Trinitario María González de Quijano (primera imagen), un vasco de 47 años de edad. En esa semana la situación se había agravado de manera muy notable. El nuevo Gobernador se encontró una ciudad con su población reducida a unos 10.000 habitantes, pues la gran mayoría de ellos, incluidos médicos y sacerdotes, habían escapado hacia otros pueblos y ciudades, lo que contribuyó a expandir el cólera por toda la provincia.
El 21 de agosto de 1854, ante los brotes de cólera por diversos puntos de España, el Ministro de la Gobernación, dictaba sus primeras medidas para ser impulsadas por las Juntas de Sanidad locales:
Servicio extraordinario de sanidad; visitas médicas domiciliarias; evitar focos de infección, con el encalado, la ventilación, el aireo y fumigación de las habitaciones donde haya habido enfermos; así como que se publiquen y repartan con profusión instrucciones médicas acomodadas a las circunstancias locales.
Mientras, en Alicante, el Gobernador Civil publicó un edicto en el que obligaba la apertura de todos los establecimientos públicos y tiendas de comestibles de la provincia, advirtiendo duros castigos y sanciones a los especuladores que vendan artículos de primera necesidad a sobreprecio.
El día 24 publicó otro edicto (segunda imagen) con disposiciones como que todos los farmacéuticos facilitarán gratis las medicinas, con receta médica firmada, dando garantías de que el importe sería abonado por el Gobierno Civil. Concedió ayudas de tres reales diarios a las familias pobres, fijó el precio de la nieve y otorgó exención del pago de tributos. Todo ello mientras acudía a visitar enfermos que, en algunos casos, tan solo podía reconfortar en sus últimos momentos. También implantó, con los médicos que todavía quedaban en Alicante, un plan de asistencia sanitaria a domicilio, dando de su propio bolsillo dinero a las familias más pobres para que compraran alimentos.
La semana del 23 al 29 de agosto de 1854 fue una de las más terribles en Alicante. Morían más de cien personas diarias, siendo el día 24 la fecha de mayor número de defunciones, con 140. Además, esa semana la epidemia empezó a manifestarse con mayor virulencia en otras muchas poblaciones de la provincia. El Gobernador entonces, movilizó los escasos recursos de los que disponía, realizando él mismo expediciones a caballo, acompañado por médicos, para llevar personalmente medicinas y atención sanitaria a las poblaciones más afectadas.
A finales de agosto estuvo en Ibi y, comprobando que aquí la situación no era preocupante, prosiguió camino hacia Alcoy, Cocentaina y Muro, poblaciones donde la incidencia de la epidemia era mucho mayor, siendo en ellas más necesaria la presencia de médicos y el suministro de medicinas. El Gobernador Civil seguía con su actitud heroica en la capital y la provincia, llegando sus obras a oídos de la corte de Isabel II, concediéndole esta, el día 5 de septiembre, la Gran Cruz de Isabel la Católica.
El 14 del mismo mes, exhausto y agotado por sus viajes de auxilio, le fue diagnosticado el cólera. Ya en cama supo que Castalla se había quedado sin médico. Pidió su caballo para acudir con personal sanitario, pero ya fue imposible. Se le administró la Extrema Unción, expirando, delirando y con horribles sufrimientos, en la madrugada del 15 de septiembre. En Alicante la epidemia se daría por terminada el día 25, pero en la provincia el cólera todavía habría de causar muchos muertos, constando en Ibi 32 fallecidos por esa causa en ese año.
FUENTES
Archivo Histórico Municipal de Ibi. Archivo Histórico Municipal de Alicante.

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