Hubo unos años en los que algunos vehículos, por otro lado los más numerosos entre la población, estaban obligados a llevar matrícula municipal o provincial. Tal era el caso de las bicicletas, motocicletas y carros agrícolas.
Esta pequeñas matrículas, de chapa troquelada, se empezaron a usar en la década de los 40 del siglo pasado, siendo las de los vehículos más habituales en aquellos años, tales como carros agrícolas, bicicletas y ciclomotores. Había que renovarlas anualmente, cambiando de color para mejor identificación, y con su presencia en el vehículo, se atestiguaba que se había pagado la correspondiente tasa a la administración correspondiente que en ellas aparecía, motivo y finalidad de las mismas.
Sus emisores, y por tanto los cobradores del impuesto, eran los ayuntamientos y las diputaciones provinciales según el tipo de vehículo, llevando los carros las de los ayuntamientos, los ciclomotores las de la diputación, y las bicicletas, en algún periodo, ambas. En este último caso, la emitida por la diputación, con su correspondiente reflectante, se colocaba en la parte trasera, mientras que la del ayuntamiento se colocaba en la tija, mirando al frente.
En el caso del Ayuntamiento de Ibi, tuvo un modelo de matrícula para los carros inalterado a lo largo de las décadas de vigencia de la misma, mientras que el usado para las bicicletas se modificó a lo largo de los años su forma y diseño, siendo en los primeros sin pintar, aunque ya en los últimos se cambiaba la fecha y el color.


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