Entre los maestros que ejercieron la enseñanza en Ibi a lo largo del siglo XX, D. Álvaro Verdú Alemany ocupa un lugar destacado, por haberlo sido, durante muchos años y para muchos niños, entre las décadas de los 20 a los 50 de dicho siglo. Por todo ello, en el año 1977, el Ayuntamiento de Ibi le dedicó una calle de la población.
Pero esta vocación educadora, que ejerció durante tantos años, no fue algo exclusivo de él en su familia. Su hermano Modesto, también se dedicó a la enseñanza, aunque a mucha distancia geográfica del lugar donde lo hizo Don Álvaro.
El maestro D. Modesto Verdú Alemany (primera imagen), nació en Ibi el 15 de junio del año 1887. Aunque no consta donde realizó los estudios de magisterio, si que sabemos que en 1913 se fue a la provincia argentina de Tucumán, donde estuvo trabajando en diferentes empleos y ocupaciones, entre ellas la de dar clases particulares, llegando a fundar una escuela.
En el año 1915 se trasladó hasta Rafaela, en la provincia de Santa Fe, en busca de mejores oportunidades, según el mismo relató años después:
Llegué desde Tucumán, de trabajar en la zafra azucarera, un buen día y en tren de carga y sin pagar boleto, a Rafaela, donde quedé pocos días y durmiendo en los vagones de la estación. Desde Rafaela y en tren de carga sin pagar boleto, me dirigí a Rosario, donde pasé las de Caín... Al fin entré en una agencia de colocaciones. Después de seis meses de actividad como agenciero me di cuenta de que en ese trabajo no sería mucho lo que podría adelantar.
Desde la agencia me vine de maestro al Colegio San José, de Rafaela. Esto sucedió el día 14 de julio de 1915. Mi principal inquietud era aprender, y enseñar a los alumnos lo que yo iba aprendiendo. Así fue pasando el tiempo y ganándome la confianza de mis superiores; dos españoles, un vasco, Benito Anduiza, y el otro, el sacerdote Evilasio Zapico, de León (España).
En el año 1924 estuvo durante un año España, visitando Ibi con seguridad, pues aquí seguía residiendo miembros de su familia, entre ellos su hermano Álvaro. De regreso a Rafaela vio que las cosas en el Colegio de San José habían cambiado, habiendo desaparecido la buena amistad entre el Padre Zapico y Benito Anduiza, lo que acabó en la venta del centro educativo a los Maristas.
Como consecuencia de este acontecimiento, D. Modesto funda, el 25 de marzo de 1925, su propia escuela privada, a la que denomina Nuevo Colegio. Años después cambiará este nombre por el de Escuela Particular 25 de mayo, fecha en la que en Argentina se celebra el Día de la Patria. Actualmente conserva ese nombre, aunque se le sigue conociendo como Colegio Verdú.
Se casó en 1926 con Francisca Peretti, con la que tuvo dos hijos. Raúl, médico que ejerció en Buenos Aires, visitó Ibi en 1966 junto con su hija María del Carmen. Su otro hijo, Mario, se dedicó a la abogacía y a la política, además de a la docencia en la escuela de su padre.
Para conocer como era el funcionamiento de esta Escuela fundada por D. Modesto Verdú, veamos como relatan su experiencia en ese centro antiguos alumnos que cursaron sus estudios en ella:
Fui alumno en la década de 1940, tiempos en que además de los que residían en Rafaela, había pupilos de la zona que se hospedaban de lunes a viernes en el mismo edificio. Un sistema de tutoría permitía que un alumno de un grado superior acompañase en el ciclo lectivo a otro. También recuerdo con detalles los actos escolares, más aun el que correspondía al nombre de la escuela, toda vez que se presentaban los hijos del director Modesto, y ofrecían, Mario desde el piano y Raúl con su violín, melodías para amenizar la jornada patria, que se complementaba con los esperados y sabrosos alfajores de maicena que tal vez elaboraba doña Francisca Peretti, la madre de esa familia.
Las características del edificio eran muy particulares y muy originales. Una casona antigua, con dos patios de mosaicos, un zaguán de entrada, habitaciones en fila, un terreno arbolado con paraísos al final de toda la superficie que también daba lugar a la huerta. Las direcciones y biblioteca a la entrada, la casa de familia en habitaciones contiguas, las aulas después. Y los diálogos entre todos los miembros de la comunidad educativa en algún momento. Los padres de alumnos que iban a consultar por sus hijos, la interacción entre la esposa de Modesto y algún tema que resolver esa mañana, los hermanitos Verdú estudiando en sus ambientes privados...
Y el bullicio del estudiantado en el recreo, mientras el aroma a la comida del almuerzo ya se anunciaba porque la disfrutarían la familia del director y los pupilos. Por décadas, muchos de los egresados como tenedor de libros fueron recomendados, y al día siguiente de aprobar todas las asignaturas, con su flamante título en mano, debutaban en su primer empleo, a veces adolescentes de catorce años porque la carrera era de tres años.
Otro ánimo se le ganaba a los que llegaban a ese colegio rebotando de los demás de la ciudad por inconvenientes con la conducta. Los padres que decidían ese destino para sus hijos rebeldes, apostaban a que la disciplina que la fama le había popularizado a su titular, permitía mejorar el rendimiento escolar con vistas a una inserción más feliz en la sociedad.
Una escuela que fue familia. Un espacio educativo que formó profesionales. Un lugar de aprendizaje permanente desde donde salían libros que facilitaban el estudio de muchos futuros docentes. Una empresa de generosidad, entrega y dedicación en beneficio de argentinos de la ciudad y la región que tuvieron oportunidad de ser receptores de tanta enseñanza.
D. Modesto Verdú falleció el 7 de julio de 1964, a la edad de 77 años, ejerciendo la docencia hasta sus últimos días. Luego de este fallecimiento, continuó su hijo Mario la labor docente de su padre como propietario del establecimiento educativo. Este, además, se dedicó a la política, llegando a ser diputado en el Congreso de la Nación, en cuyo desempeño falleció el 24 de junio de 1994, a la edad de 62 años.
Su sobrina María del Carmen Verdú, quedó en carácter de apoderada del doctor Raúl Verdú, hermano y único heredero, y como tal, se puso al frente de la institución educativa. Dispuso la venta del edificio del colegio, y terrenos adyacentes, para mudar la institución a uno más amplio y moderno, situado en el barrio Independencia de la misma ciudad.
La familia Verdú siempre mostró buena predisposición con las autoridades educativas, siendo flexibles con los plazos de la relocalización que demandaron, unos cinco años. Además, donó todo el mobiliario existente en el viejo edificio, que incluye más de 10.000 libros (de economía, historia, literatura, entre otros) y también aportó dinero. La escuela cuenta actualmente con niveles inicial, primario y secundario, siendo una institución destacada.
El 13 de agosto de 1965, el Concejo Municipal de Rafaela rotuló una vía como Calle D. Modesto Verdú, para rendir homenaje a un educador, figura docente relevante, vinculado históricamente a la fundación de instituciones educativas en la zona, uno de los primeros maestros de la ciudad.
Creo que es el único ibense con una calle a él dedicada fuera de España, honor que comparte con su hermano D. Álvaro, en este caso en Ibi, como reconocimiento a sus trayectorias educativas.
En el centro de la segunda imagen, podemos ver a D. Modesto Verdú, rodeado de profesores y alumnos de su escuela, en 1945.
FUENTES
Diario La Opinión de Rafaela.
Raúl Vigini.


No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.