jueves, 5 de febrero de 2026

LA ERMITA DE SAN VICENTE


 

La primera noticia que tenemos de la existencia de una ermita dedicada a San Vicente Ferrer, la encontramos en una anotación que hace referencia a la bendición de la misma, efectuada el 26 de mayo del año 1572 por el vicario D. Estevan Lasierra. Es pues la ermita más antigua edificada en Ibi, junto con la de Santa Lucía, levantada también por aquellos años, aunque no conste concretamente en cual. Solo sabemos que en el año 1578 ya estaban ambas erigidas.

Pero aquella ermita primigenia no es la que conocemos en la actualidad pues, a lo largo de los años sufriría diferentes reformas y vicisitudes. En el año 1603 se emprenden importantes obras de restauración en el edificio, por lo que suponemos que se encontraría en un estado bastante deplorable y la obra realizada no fue menor, hasta el punto de que el 26 de abril de 1604 se bendijo de nuevo la renovada ermita. El Consell quiso que este acto, realizado por el rector de Castalla, fuese de gran solemnidad, por lo que contrató músicos, y se disparó pólvora y cohetes.

Esta reconstrucción de la ermita supuso un gran sacrificio para las arcas municipales, pues desde 1592 se estaba haciendo la obra de la nueva iglesia de San Salvador, inaugurada en 1608.

Pero el nuevo edificio de la ermita de San Vicente, al igual que el resto de los de Ibi, se vería seriamente afectado, la tarde del miércoles 2 de diciembre de 1620, por el fuerte terremoto que asoló estas comarcas. En poblaciones como Alcoy, hubieron 29 victimas mortales, pero en Ibi no causaría fallecidos, motivando este hecho que las autoridades municipales declarasen a San Mauro, santo del día del terremoto, patrón de Ibi. No sabemos si este nuevo patronazgo desplazó al anterior, San Nicolás de Tolentino proclamado en 1617, o compartieron nombramiento ambas advocaciones.

La siguiente anotación sobre la ermita de San Vicente la encontramos en el año 1724. En sesión celebrada por el Consell se acuerda que se empiece la obra de la Ermita de San Vicente Ferrer, patrón de esta Villa, y que para poner la primera piedra nombramos por padrinos a Luis Pérez y a Clara María Rico, mujer de Jaime Pérez.

Parece que en ese año, el estado del edificio de la ermita, no sabemos si todavía por causa del terremoto, era de ruina, pues se acuerda poner una primera piedra, lo que se hace cuando se levanta una nueva edificación, en este caso sí, la actual que hoy conocemos.

Para sufragar esta obra, el Consell determina en 1727 que de cada libra de carne se pagasen seis dineros, cuatro para el común de la Villa y los otros dos para la obra de San Vicente, y estos dos dineros se han de depositar en el arca verde que está en la Sacristía con dos llaves, la una en poder del Señor Rector y la otra en poder del Regidor Mayor.

Por lo anotado en el Libro de Visitas Pastorales, en la realizada a Ibi el 16 de septiembre de 1742 por D. Tomás Alonso de Medina, comisionado por el Arzobispo de Valencia, conocemos el inventario de lo que en ella encontró el visitador eclesiástico.

En la ermita del Señor San Vicente Ferrer, Patrono de la referida Villa de Ibi, halló en el Altar Mayor de ella un retablo a lo antiguo, y en medio de él un lienzo de San Vicente Ferrer, y dicho altar lo halló con todo lo necesario para celebrar el Sacrosanto Sacrificio de la Misa, y mandó su Señoría hacer inventario de dicha ermita.

Sigue el relato con una relación de las capillas existentes en dicha ermita, así como de las reliquias, ornamentos, libros litúrgicos y demás objetos religiosos en ellas ubicados. Las capillas que nos sitúa en la ermita son, a la derecha la de San Nicolas de Tolentino, y la de San José, y entrando a mano izquierda, la de Santa Rita de Casia y la de San Antonio Abad y San Antonio de Padua.

En algún momento de la historia, la ermita dejó de ser un lugar de culto habitual, salvo unos meses en los años 30 del siglo XX, cuando se trasladaron allí las misas por cambió del piso de la iglesia. También en alguna época la ermita se usó para hacer allí los velatorios de los difuntos residentes en masías alejadas de la población. Finalmente como trastero municipal (a punto estuvo de ser derruida), antes de ser restaurada y rehabilitada como espacio cultural en 1989.



FUENTES

Archivo Histórico Municipal de Ibi.

IBI, DE LLOC A VILA REIAL. Antonio Castelló.


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