En el año 1854, Ibi se vio afectada por una epidemia de cólera morbo, por lo que las autoridades decidieron reforzar la atención médica de la Villa, incorporando un nuevo facultativo para estar preparados por si la enfermedad, que ya había causado en nuestra población 32 fallecimientos, se volvía más virulenta.
El 7 de diciembre se reúne la Corporación, dando cuenta D. Vicente Jover, Primer Teniente Alcalde, de la gestión realizada por el Ayuntamiento en los meses de epidemia y sobre la contratación de un nuevo médico y sus condiciones económicas:
A consecuencia de haberse declarado en esta Villa el terrible azote del cólera morbo, siendo regente de la jurisdicción el que habla por ausencia del sr. Alcalde, como es bien sabido de todos los concejales, su único y exclusivo cuidado se dirigió en aquellos momentos a proporcionar todos los medios que su celo le sugirió en beneficio de la población haciendo menos sensibles los efectos de la calamidad que les afligían, y entre otros, le dio preferencia a la contrata de un segundo facultativo en el arte de curar, que además del titular, pudiese visitar a los vecinos que fuesen invadidos de la enfermedad, bien por si estas se extendían con la rapidez que en otros pueblos, bien por si este último se viese acometido de algunas dolencias que le privara de ejercer su ministerio.
Efectivamente así se puso en ejecución con general aplauso de todo el vecindario, aprovechando la oportunidad de hallarse presente en esta Villa en aquellas circunstancias Don Fernando Mengual, Médico y Cirujano, quien mostrado que hubo sido para el servicio de que se trata aceptó el cometido, prometiendo respetarlo bien y fielmente como lo ha ejecutado con asiduidad, y al que por recompensa de sus trabajos, se le ofrecieron pasada la calamidad, cuatro mil reales, pagaderos en una sola porción, y los cuales deberán salir, tres mil del Fondo Municipal por haberse consignado en la primera adicción al Presupuesto de este año, y los mil restantes del fondo de suscripción abierto entre el vecindario para las urgencias del Cólera.
Pero el hecho de que parte del sueldo del nuevo galeno de la población saliese de la aportación voluntaria echa por los vecinos para asistir las urgencias del cólera, hizo que estos estuvieran muy vigilantes sobre la actitud y el proceder del nuevo doctor con los enfermos. Y parece que no fue nada satisfactoria dicha actuación, siendo creciente el malestar en la población por su proceder interesado y poco caritativo.
Así las cosas, el día 11 de enero de 1855, recibe el alcalde una carta, firmada por ocho vecinos de Ibi, en la que le informan del descontento de la población con el médico de apoyo contratado por las autoridades. En ella le manifiestan las actitudes, sobre todo económicas, por las que provoca el rechazo de la población, advirtiendo del desafecto vecinal que se podría producir hacia otra posible aportación voluntaria solicitada. Dicha carta, que reproducimos en su integridad, no consta que tuviera respuesta por parte del ayuntamiento, aunque ante la mejora de la situación sanitaria, es posible que ya no se procediese a renovar el contrato al polémico facultativo.
Los que suscriben, vecinos de esta Villa, a Usted, con el debido respeto exponen: Que cuando esta población amenazaba ser invadida por el cólera morbo, dispuso la Junta de Sanidad se hiciese una suscripción voluntaria para socorrer a los pobres en el caso de desarrollarse tan terrible azote, exigiéndose además, por orden de la autoridad local, cuatro reales por cada vecino que no concurriera a las líneas del cordón establecido. A todo contribuyeron los exponentes sin dudar de la buena inversión de lo recaudado, más como afortunadamente el mal no se desarrolló, y hasta la fecha ni la autoridad local, ni la Junta de Sanidad han manifestado la inversión de las referidas cantidades, teniendo entendido que de estos fondos se ha dado una suma considerable arbitraria al Facultativo D. Fernando Mengual, sin que los otros dos, Martínez y Tortosa, que prestaron iguales servicios y en los mismos términos que él, hayan recibido cosa alguna, siendo así que el Mengual ha exigido a todos los que ha visitado, sus honorarios; y dando margen esta arbitrariedad a que si por desgracia ocurriese otro caso igual, todos se retraigan de hacer donativo alguno. A Usted suplican humildemente se digne tomar en consideración lo expuesto, y que como es justo se haga pública la inversión de las cantidades mencionadas. Gracia que no dudan obtener de su recto proceder de Ustedes, cuya vida guarde el Cielo muchos años.
FUENTES
Archivo Histórico Municipal de Ibi.

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