jueves, 19 de febrero de 2026

TURISTAS EN IBI EN 1677


 

En el siglo XVII, al igual que en otras épocas, las epidemias de diversas enfermedades, causaron muertes y temor entre la población. La falta de higiene, conocimientos médicos y atenciones sanitarias, hacían que las enfermedades se propagasen con mucha facilidad, convirtiéndose de forma habitual en mortales epidemias. La prevención más habitual adoptada por las autoridades locales, era el aislamiento de las poblaciones y las cuarentenas.

Una de esas epidemias, de las más mortales de aquel siglo, fue la peste bubónica, declarada en 1647, manifestándose los primeros casos en la ciudad de Valencia en aquel verano. Se cree que la peste llegó a través de un cargamento de mercancías procedente de Argel. A finales de junio ya había muerto mucha gente, y en septiembre las autoridades municipales toman las primeras medidas, prohibiendo el comercio con el exterior y situando vigilancia en todas las puertas de la ciudad, así como obligando a poner en cuarentena a todos los que quisieran entrar en ella.

Las autoridades de Ibi, alarmadas por los casos que se iban manifestando en diferentes comarcas cercanas, ordenaron las mismas medidas preventivas, cerrando la población y poniendo en cuarentena, en casas de campo alejadas de la población, a los visitantes y forasteros, o ibenses, que venían de lugares afectados por la peste y eran sospechosos de estar infectados por la enfermedad.

En el Consell celebrado el 22 de octubre de 1647 se acuerda que tots los que vingan de Valencia estigan en trenta dies allí aon esta Valero Jover, a la Doncella, y que sels lleve recapte, y que els que els lleve recapte no puga parlar amb ells a menys de sent pasos.

El 10 de noviembre se vuelve a reunir el Consell y comunica que an sabut que el frare de la viuda na Molina esta malalt y no saben de on es vingut, determinen que vaja la viuda na Molina amb tota la cassa a la seua heretat de les Foyes Blanques.

El día 4 de marzo de 1648, en otra sesión del Consell se dice que la casa de Juan Perez per ara que no sobriga y que la roba que es de servissi ques creme. Y el 2 de mayo del mismo año determinan que los que fan la quarentena en Biscoy y en els Argamells que vaya lo doctor y el jurat y els vissite y si estan per a entrar, assí que no entren roba.

Lo expuesto nos sitúa en el ambiente que se vivía en Ibi cada vez que se declaraban epidemias en la comarca, y nos muestra las medidas preventivas tomadas por las autoridades de entonces. Como hemos visto, una vez las personas superaban la cuarentena, y el doctor determinaba que podían entrar en Ibi, se les obligaba a hacerlo sin equipajes ni ropas que pudieran transmitir contagios.

Ubicados en las circunstancias habituales de la época, pasemos a conocer una curiosa carta, recibida por nuestras autoridades en junio de 1677. En esos días Ibi estaba aislada por motivo de otra de las muchas epidemias, y los que querían entrar en esta población debían someterse a cuarentena. Pero había unos forasteros con mucho interés en venir a nuestra población en aquella fecha. De dicha misiva informan las autoridades al Consell para su resolución. En el acta de dicha sesión (en la imagen) leemos:

Fon proposat per lo jurat primer dient que Diego Picó de la ciutat de Alacant, ab tota sa casa juntament en altres, vol venir este estiu a la present Vila de Ibi a posentar per les calors que y a en la ciutat de Alacant, (...) per a que li fera lo que més convinga en esto, si los dexan entrar o no, encara que Alacant está sana de mal, e per la major part del Consell fon determinat de que Diego Picó ab sa casa entre a la present Vila en esta forma, que no puga dur roba ninguna més de la que es menester per a son servissi, ques malalafs y llansols y roba de servissi per a mudarse y no més.

Más allá de las condiciones de entrada en la Villa que le impone el Consell por la cuarentena vigente, lo que más nos sorprende de esta noticia es que en el año 1677 ya habían gentes de otras poblaciones, de Alicante en este caso, que deseaban pasar en Ibi los meses de verano per les calors que y a en la ciutat de Alacant, buscando en nuestro pueblo temperaturas más frescas y agradables. No sabemos si Diego Picó y su familia fueron pioneros en esto de pasar los veranos en Ibi (que hasta mediados del siglo XX fue algo habitual en algunas familias pudientes de poblaciones como Valencia, Alicante, Orihuela...), o era costumbre ya en la época. Lo que si que podemos decir es que fueron los primeros turistas o veraneantes en nuestro pueblo de los que hay constancia.



FUENTES

Archivo Histórico Municipal de Ibi. LIDIA SANCHO.

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