viernes, 28 de agosto de 2026

HISTÒRIA NOSTRA EN LA REVISTA DE FIESTAS 2026


 

Artículo publicado por la Asociación Cultural Història Nostra - CEI, en la Revista de Fiestas 2026, editada por la Comisión de Fiestas de Ibi.

En el pasado mes de febrero del presente año, un pequeño grupo de modestos, pero entusiastas investigadores, divulgadores y amantes de nuestra historia, entramos en contacto con la idea de formar una asociación cultural local, con la intención de unir nuestros desperdigados estudios para hacer más extensivo su conocimiento.

El 10 de marzo tuvimos nuestra primera reunión, en la cual embastamos lo que queríamos que fuese esta nueva asociación, sus intenciones, sus cargos y su denominación. Era nuestro deseo que esta última transmitiese los objetivos principales, como eran los de investigar, promover y divulgar la historia nuestra, por lo que la denominación quedo definida como: Història Nostra, añadiéndole el acrónimo CEI (Centre d´Estudis Ibense), como explicación complementaria.

También creamos un logo muy visual, de diseño moderno pero, a la vez, con un elemento tan característico y tradicional como lo es la ermita de Santa Lucía, el edificio más antiguo de la villa de Ibi todavía en pie. Armados los elementos básicos de la asociación, nos dispusimos a presentarla a todos los ibenses, para lo que decidimos hacerlo en una fecha singular para nuestra población.

El 30 de enero del año 1524, terminada la Guerra del las Germanías (1519 - 1522), Germana de Foix, virreina del Reino de Valencia, concedió un indulto a los agermanados menos destacados en la rebelión, con el objetivo de recuperar las recaudaciones de los mismos, ante su huida general.

En Jijona les concedió este perdón a 31 vecinos, pero todos ellos ya no habitaban allí, pues temiendo represalias habían huido y estaban viviendo en Ibi, terme, carrer e jurisdicció de Xixona, casi por completo deshabitada hasta la llegada de estos jijonencos, con pocas casas molt rohíns, que una persona amb la mà podia aplegar als terrats de dites cases, tan baixes i rohín eren.

Además se señalaba que Ibi era un lugar casi inaccesible desde Jijona, de molt mal camí e terra molt fragosa, molt perillosa per anar a cavall per rahó de no poder anar les cavalcadures sino ab gran perill en moltes parts del dit camí. Tales condiciones de este camino, a través del llamado Barranc de la Llibrería, han persistido hasta la actualidad.

Así pues, lo loch de Ibi, resultaba ser ideal para el destierro voluntario de estos agermanados, cerca de su pueblo natal pero, a la vez, en un lugar más discreto y apartado. Pero estos auto exiliados iniciales, a los que se unieron otros en los dos siguientes años, pronto quisieron crear una comunidad propia, decidir por si mismos su futuro y dejar de ser un carrer de Xixona.

Para ello, los cabezas de cincuenta familias, habitadors de Ibi, se desplazan hasta Jijona para reunirse con su notario, Francisco Juan Bernabeu, el martes 25 de mayo de 1526, redactando un protocolo, en el que nombran al venerable mossén Gaspar Bernabeu, prevere, e al honorable en Ginés Corbí, llaurador, vehíns de la dita Vila e habitadors en lo dit lloch presents (…), donat-los poder per a que en nom de ells e per ells (…), puixen prometer e obligar-se al reverent don Hierònim de Ribelles, rector de la Vila de Castalla e als succesors de aquell en la dita rectoría, que pagarán tots anys al capellà qui ara, e per temps sdevenidor, celebrarà missa en lo dit lloch de Ibi, tanta quantitat quanta los dits procuradors voldran e ben vist lo serà, la qual promessa e obligatió fasen tots sots condició que lo dit rector done licència (…) facultad de poder tenir pila en la dita sglésia per a batejar los que naxeran en lo dit lloch, e per semblant, ciminteris o fosar per a soterrar los que morran, i que lo dit capellà puixa lliurar tots los sagraments als de dit lloch si e segons lo vicari de Castalla acostumarà a donar als seus parroquians de la dita vila de Castalla.

En este documento, aquellos jijonencos de origen, ahora vecinos del lugar de Ibi, nombran procuradores suyos a mossen Gapar Bernabeu, prevere, e al honorable en Ginés Corbí, llaurador (antepasado directo de quien esto escribe), ambos también habitantes de nuestro pueblo, dándoles poderes ante Hierònim de Ribelles, rector de la Villa de Castalla, para solicitarle el derecho de tener pila para bautizar, poder celebrar misas, administrar la comunión, la extrema unción, viático, cementerio…

En el protocolo, los cincuenta habitantes de Ibi, cuyos nombres constan en el que podríamos considerar primer documento fundacional de aquella comunidad, quedan definidos como veïns de la Vila de Sexona e hits en lo loch de Ibi. Es decir, administrativamente eran vecinos de Jijona, pero habitaban en el lugar de Ibi, terme, carrer e jurisdicció de Xixona. 


Fueron los fundadores de Ibi, como así los denomina Joaquín Cortés en sus copias de los quinque libri, y aquel 25 de mayo de 1526, en el que manifestaron su expreso deseo de ser independientes de Jijona, se puede considerar el inicio del Ibi actual.

Unos días más tarde, el viernes 11 de junio de 1526, todos los habitantes de Ibi se reúnen con el mencionado Hierònim de Ribelles y con el señor de Castalla, Ramón Ladró, también patrono de la rectoría, para confirmar a Ginés Corbí como procurador de la recién constituida comunidad, y concretar las peticiones y deseos de atenciones eclesiásticas acordados el anterior 26 de mayo.

Ese encuentro tiene lugar en el edificio comunal usado para asambleas de los vecinos y que, en ese mismo acto deciden que también sirva como recinto religioso, para celebrar en él los sacramentos solicitados, denominándolo como iglesia de San Salvador, advocación titular que ha pervivido durante 500 años. Era una construcción de reducidas dimensiones, ubicada en lo que ahora es la Plaza de la Iglesia, desempeñando su función hasta el año 1554, en que fue ampliado formando un recinto algo mayor, dotándolo incluso del primer modesto campanario.

Con la proximidad de estas efemérides tan importantes en la historia de nuestra villa, decidimos que la cercanía a esas fechas era el mejor momento para, por una parte, presentarnos al pueblo de Ibi como asociación y, por otra, para celebrar, aunque fuese con un sencillo acto, el quinto centenario de estos hechos que, de buen seguro, iban a pasar desapercibidas para la inmensa mayoría de la población.

El día 25 de mayo, coincidiendo con tan histórica fecha, inscribimos la asociación Història Nostra CEI en el Registro de Asociaciones de la Comunitat Valenciana y, para el viernes 29 de mayo, organizamos, en el salón de actos del Centro Social Polivalente de Ibi, una Conferencia Conmemorativa, la cual superó las previsiones más optimistas de los organizadores por la gran asistencia de público, más de 160 personas, habiendo cambiado la ubicación a última hora con gran acierto, pues estaba previsto realizarla en el Archivo Municipal, con mucha menos capacidad.

La velada se inició con la presentación, por parte del presidente Carlos Vilaplana, de la asociación cultural. Hizo un relato del génesis de la misma, de los motivos e ilusiones que la habían generado, de las personas que la componían, y de los ambiciosos, pero realizables proyectos, que se querían llevar a cabo. En su intervención de presentación afirmó que el denominador común de todos nosotros es el amor y el orgullo que tenemos por las tradiciones de Ibi y la búsqueda incansable de todo lo ibense, en todas sus facetas y allá donde se encuentre por muy lejos y escondido que esté, para evitar que el olvido, el implacable, se lo lleve poco a poco todo.

Repasando la historia antigua de Ibi, llegó hasta la efeméride que celebrábamos, nada menos que el 500 aniversario del pueblo de Ibi, con la manifestación del deseo formal de ser una comunidad con identidad propia, enlazando con esta fecha histórica la celebración de aquel acto, presentando a los ponentes citados para la ocasión. Sus disertaciones documentadas, nos iban a situar en el contexto histórico de aquellas fechas.

Tomó la palabra Clara Toledo que, por ausencia de Carlos Cremades, Cronista Oficial de la Villa de Ibi y vicepresidente de la asociación, leyó su discurso. En él se remontó a los dos centros culturales que habían existido en Ibi, el Centro Cultural Ibense, fundado en 1930, y el Centro de Estudios Ibenses, creado en 1981, ambos de efímera existencia. Recordó a sus principales promotores, terminando con el deseo de que la nueva asociación mantenga una actividad fecunda y duradera.

Seguidamente intervino el ponente Bernardo Garrigós, Cronista Oficial de la Ciudad de Jijona. Este nos situó en el contexto de la Guerra de las Germanías, sus motivos, desarrollo y conclusión. El conocimiento de estos antecedentes bélicos, es imprescindible para entender el motivo por el que aquellos jijonencos, en exilio forzoso, decidieron instalarse en Ibi, un carrer de Xixona.

A continuación, el presidente dio paso al ponente Antonio Castelló, referente ineludible para cualquier amante de la historia local. A su extenso curriculum de investigador, se añade su amor por Ibi, al que el denomina con gran cariño el meu segon poble. En su sentida alocución , hizo un repaso de sus experiencias investigadoras en diferentes archivos, entre ellos el de Jijona y el de Ibi, donde pasó infinidad de horas investigando en viejos papeles y documentos, lo que le llevó, ante tanto material recopilado, a la publicación de dos libros dedicados a nuestra pasada historia.


María José Martínez, Archivera de la Villa de Ibi, centró su intervención en relatarnos como fueron las vicisitudes de aquellos primeros ibenses y la evolución de nuestro pueblo hasta conseguir la independencia de Jijona, primero como Universidad en 1578, y después como Villa Real, en 1629. Nos relató la relación de dependencia que, a pesar de la separación formal, en muchos otros aspectos, notariales, judiciales y de registro, ha mantenido Ibi respecto de Jijona hasta no hace muchos años. Y también nos habló de las cosas que todavía nos unen, a pesar del tiempo transcurrido, con la ciudad de Jijona. Desde apellidos y linajes, hasta cosas tan simples como la tradición heladera y turronera, o comidas tan de siempre como la borreta, el guisao o el giraboix.

Seguidamente, la nueva asociación quiso mostrar su reconocimiento y gratitud a uno de los ponentes en especial. Concretamente a D. Antonio Castelló Candela, al que tuvimos el gran placer de otorgar el título de Socio de Honor, en reconocimiento a la destacada promoción de la cultura e historia ibense. como quedó reflejado en el artístico pergamino del que le hicimos entrega y que recibió emocionado.

Antonio Castelló, muy agradecido, correspondió con la entrega al presidente, de una reproducción del primer escudo de Ibi, de mediados del siglo XVII, custodiado en nuestro archivo Municipal. Este escudo, dedicado de su puño y letra por Antonio Castelló a Història Nostra CEI, ocupa un lugar destacado en nuestra futura sede.

Salvador Pastor Castelló.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.