Como vimos en el artículo anterior, el Ayuntamiento de Ibi, en mayo del año 1888, estudió la construcción de aceras en algunas de las calles más céntricas de la población. Una de estas fue la llamada de las Cuatro Esquinas, de corta longitud y estrecha anchura, lo que determinaría que tuviese un tratamiento diferente a las demás por parte del consistorio.
A finales de 1888 ya se había completado la obra de dotar de aceras, a base de grandes losas de piedra, como vimos anteriormente, a las calles propuestas inicialmente. Pero el acta de una sesión del ayuntamiento, con fecha 12 de noviembre de aquel año, nos informa del problema que se produjo en la calle que nos ocupa, y de la decisión adoptada por las autoridades municipales para solucionarlo:
Se acordó colocar en cada uno de los extremos de la Calle de las Cuatro Esquinas, unas piedras en el centro del arroyo a fin de evitar el paso de carruajes por dicha calle, pues de permitirse, dada la escasa latitud (se refiere a la anchura), sufriría el enlosado de las aceras recientemente establecidas y hasta los (…) notable menoscabo, librándose el importe al que asciendan ambas piedras-sillares con cargo al capítulo correspondiente del presupuesto.
Este acuerdo municipal, dio lugar a la primera calle declarada peatonal en la Villa de Ibi.
FUENTES
Archivo Municipal de Ibi.

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