Artículo
publicado por la Asociación Cultural Història Nostra - CEI, en la
Revista de Fiestas 2026, editada por la Comisión de Fiestas de Ibi.
En
el pasado mes de febrero del presente año, un pequeño grupo de
modestos, pero entusiastas investigadores, divulgadores y amantes de
nuestra historia, entramos en contacto con la idea de formar una
asociación cultural local, con la intención de unir nuestros
desperdigados estudios para hacer más extensivo su conocimiento.
El
10 de marzo tuvimos nuestra primera reunión, en la cual embastamos
lo que queríamos que fuese esta nueva asociación, sus intenciones,
sus cargos y su denominación. Era nuestro deseo que esta última
transmitiese los objetivos principales, como eran los de investigar,
promover y divulgar la historia nuestra, por lo que la denominación
quedo definida como: Història Nostra, añadiéndole el
acrónimo CEI (Centre d´Estudis Ibense), como
explicación complementaria.
También
creamos un logo muy visual, de diseño moderno pero, a la vez, con un
elemento tan característico y tradicional como lo es la ermita de
Santa Lucía, el edificio más antiguo de la villa de Ibi todavía en
pie. Armados los elementos básicos de la asociación, nos dispusimos
a presentarla a todos los ibenses, para lo que decidimos hacerlo en
una fecha singular para nuestra población.
El
30 de enero del año 1524, terminada la Guerra del las Germanías
(1519 - 1522), Germana de Foix, virreina del Reino de Valencia,
concedió un indulto a los agermanados menos destacados en la
rebelión, con el objetivo de recuperar las recaudaciones de los
mismos, ante su huida general.
En
Jijona les concedió este perdón a 31 vecinos, pero todos ellos ya
no habitaban allí, pues temiendo represalias habían huido y estaban
viviendo en Ibi, terme, carrer e jurisdicció de Xixona, casi
por completo deshabitada hasta la llegada de estos jijonencos, con
pocas casas molt rohíns, que una persona amb la mà podia aplegar
als terrats de dites cases, tan baixes i rohín eren.
Además
se señalaba que Ibi era un lugar casi inaccesible desde Jijona, de
molt mal camí e terra molt fragosa, molt perillosa per anar a cavall
per rahó de no poder anar les cavalcadures sino ab gran
perill en moltes parts del dit camí. Tales condiciones de este
camino, a través del llamado Barranc de la Llibrería, han
persistido hasta la actualidad.
Así
pues, lo loch de Ibi, resultaba ser ideal para el
destierro voluntario de estos agermanados, cerca de su pueblo natal
pero, a la vez, en un lugar más discreto y apartado. Pero estos auto
exiliados iniciales, a los que se unieron otros en los dos siguientes
años, pronto quisieron crear una comunidad propia, decidir por si
mismos su futuro y dejar de ser un carrer de Xixona.
Para
ello, los cabezas de cincuenta familias, habitadors
de Ibi, se desplazan hasta Jijona para reunirse con su notario,
Francisco Juan Bernabeu, el martes 25 de mayo de 1526,
redactando un protocolo, en el que nombran al venerable mossén
Gaspar Bernabeu, prevere, e al honorable en Ginés Corbí, llaurador,
vehíns de la dita Vila e habitadors en lo dit lloch presents (…),
donat-los poder per a que en nom de ells e per ells (…), puixen
prometer e obligar-se al reverent don Hierònim de
Ribelles, rector de la Vila de Castalla e als succesors de aquell en
la dita rectoría, que pagarán tots anys al capellà qui ara, e per
temps sdevenidor, celebrarà missa en lo dit lloch de Ibi, tanta
quantitat quanta los dits procuradors voldran e ben
vist lo serà, la qual promessa e obligatió fasen tots sots condició
que lo dit rector done licència (…) facultad de poder tenir
pila en la dita sglésia per a batejar los que naxeran en lo dit
lloch, e per semblant, ciminteris o fosar per a soterrar los que
morran, i que lo dit capellà puixa lliurar tots los
sagraments als de dit lloch si e segons lo vicari de Castalla
acostumarà a donar als seus parroquians de la dita vila de Castalla.
En
este documento, aquellos jijonencos de origen, ahora vecinos del
lugar de Ibi, nombran procuradores suyos a mossen Gapar Bernabeu,
prevere, e al honorable en Ginés Corbí, llaurador (antepasado directo de quien esto escribe), ambos también
habitantes de nuestro pueblo, dándoles poderes ante Hierònim de
Ribelles, rector de la Villa de Castalla, para solicitarle el
derecho de tener pila para bautizar, poder celebrar misas,
administrar la comunión, la extrema unción, viático, cementerio…
En
el protocolo, los cincuenta habitantes de Ibi, cuyos nombres constan
en el que podríamos considerar primer documento fundacional de
aquella comunidad, quedan definidos como veïns de la Vila de
Sexona e hits en lo loch de Ibi. Es decir, administrativamente
eran vecinos de Jijona, pero habitaban en el lugar de Ibi, terme,
carrer e jurisdicció de Xixona.
Fueron
los fundadores de Ibi, como así los denomina Joaquín Cortés
en sus copias de los quinque libri, y aquel 25 de mayo de
1526, en el que manifestaron su expreso deseo de ser
independientes de Jijona, se puede considerar el inicio del Ibi
actual.
Unos
días más tarde, el viernes 11 de junio de 1526, todos los
habitantes de Ibi se reúnen con el mencionado Hierònim de
Ribelles y con el señor de Castalla, Ramón Ladró,
también patrono de la rectoría, para confirmar a Ginés Corbí
como procurador de la recién constituida comunidad, y concretar las
peticiones y deseos de atenciones eclesiásticas acordados el
anterior 26 de mayo.
Ese
encuentro tiene lugar en el edificio comunal usado para asambleas de
los vecinos y que, en ese mismo acto deciden que también sirva como
recinto religioso, para celebrar en él los sacramentos solicitados,
denominándolo como iglesia de San Salvador, advocación
titular que ha pervivido durante 500 años. Era una construcción de
reducidas dimensiones, ubicada en lo que ahora es la Plaza de la
Iglesia, desempeñando su función hasta el año 1554, en que fue
ampliado formando un recinto algo mayor, dotándolo incluso del
primer modesto campanario.
Con
la proximidad de estas
efemérides
tan importantes
en la historia de nuestra villa, decidimos que
la cercanía a esas fechas era el mejor momento para, por una parte,
presentarnos al pueblo de Ibi como asociación y, por otra, para
celebrar, aunque fuese con un sencillo acto, el
quinto centenario de estos hechos que,
de buen seguro, iban a pasar desapercibidas para la inmensa mayoría
de la población.
El
día 25 de mayo, coincidiendo con tan histórica fecha, inscribimos
la asociación Història
Nostra CEI
en el Registro
de Asociaciones de la Comunitat
Valenciana
y, para el viernes
29 de mayo, organizamos,
en el salón
de actos del Centro Social Polivalente de
Ibi,
una
Conferencia
Conmemorativa,
la
cual
superó las
previsiones más optimistas
de los organizadores por la gran asistencia de público, más
de
160
personas, habiendo
cambiado la ubicación
a última hora con gran acierto, pues
estaba previsto realizarla
en el Archivo Municipal, con mucha
menos capacidad.
La
velada se inició con la presentación, por parte del presidente
Carlos Vilaplana, de la asociación cultural. Hizo un relato del
génesis de la misma, de los motivos e ilusiones que la habían
generado, de las personas que la componían, y de los ambiciosos,
pero realizables proyectos, que se querían llevar a cabo. En su
intervención de
presentación afirmó
que el
denominador común de todos nosotros es el amor y el orgullo que
tenemos por las tradiciones de Ibi y la búsqueda incansable de todo
lo ibense, en todas sus facetas y allá donde se encuentre por muy
lejos y escondido que esté, para evitar que el olvido, el
implacable, se lo lleve poco a poco todo.
Repasando
la historia antigua de Ibi, llegó
hasta
la efeméride que celebrábamos,
nada menos que el 500 aniversario del pueblo de Ibi, con
la
manifestación del
deseo
formal
de
ser una
comunidad con identidad propia, enlazando
con esta fecha histórica la
celebración de aquel acto, presentando
a los ponentes citados
para la ocasión. Sus disertaciones documentadas,
nos iban a situar en el contexto histórico de aquellas
fechas.
Tomó
la
palabra Clara Toledo que,
por
ausencia de Carlos Cremades, Cronista Oficial de la Villa de Ibi y
vicepresidente de la asociación, leyó su
discurso.
En él
se
remontó a los dos centros culturales que habían existido en Ibi, el
Centro
Cultural
Ibense,
fundado en 1930, y el Centro de Estudios Ibenses, creado en 1981,
ambos de
efímera existencia. Recordó
a sus principales promotores, terminando con
el deseo de que la nueva asociación mantenga una actividad fecunda y
duradera.
Seguidamente
intervino el ponente Bernardo Garrigós, Cronista Oficial de la
Ciudad de Jijona. Este nos situó en el contexto de la Guerra de las
Germanías, sus motivos, desarrollo y conclusión. El conocimiento de
estos antecedentes bélicos, es imprescindible para entender el
motivo por el que aquellos jijonencos, en exilio forzoso, decidieron
instalarse en Ibi, un carrer de Xixona.
A
continuación, el presidente dio paso al ponente Antonio Castelló,
referente ineludible para cualquier amante de la historia local. A su
extenso curriculum de investigador, se añade su amor por Ibi, al que
el denomina con gran cariño el meu segon poble. En su sentida
alocución , hizo un repaso de sus experiencias investigadoras en
diferentes archivos, entre ellos el de Jijona y el de Ibi, donde pasó
infinidad de horas investigando en viejos papeles y documentos, lo
que le llevó, ante tanto material recopilado, a la publicación de
dos libros dedicados a nuestra pasada historia.

María
José Martínez, Archivera de la Villa de Ibi, centró su
intervención en relatarnos como fueron las vicisitudes de aquellos
primeros ibenses y la evolución de nuestro pueblo hasta conseguir la
independencia de Jijona, primero como Universidad en 1578, y después
como Villa Real, en 1629. Nos relató la relación de dependencia
que, a pesar de la separación formal, en muchos otros aspectos,
notariales, judiciales y de registro, ha mantenido Ibi respecto de
Jijona hasta no hace muchos años. Y también nos habló de las cosas
que todavía nos unen, a pesar del tiempo transcurrido, con la ciudad
de Jijona. Desde apellidos y linajes, hasta cosas tan simples como la
tradición heladera y turronera, o comidas tan de siempre como la
borreta, el guisao o el giraboix.
Seguidamente,
la
nueva
asociación quiso
mostrar su
reconocimiento y gratitud a uno de los ponentes en especial.
Concretamente
a D.
Antonio Castelló Candela,
al
que tuvimos el gran placer de otorgar
el título de Socio
de Honor,
en
reconocimiento a la destacada promoción de la cultura e historia
ibense.
como
quedó reflejado en el artístico pergamino del que le hicimos
entrega y
que recibió emocionado.
Antonio
Castelló, muy agradecido, correspondió con la entrega al
presidente, de
una reproducción del primer escudo de Ibi, de
mediados
del siglo XVII, custodiado en nuestro archivo Municipal. Este escudo,
dedicado de su puño y letra por Antonio Castelló a Història
Nostra CEI,
ocupará
un lugar destacado en nuestra futura
sede.
Salvador Pastor
Castelló.