En Ibi no existe constancia de que alguna vez, a lo largo de toda su historia, hubiese habido un convento o monasterio, ni de frailes ni de monjas, como si que hay, o hubo, en poblaciones vecinas como Castalla, Onil, Jijona, Alcoy... Pero en algún momento esto estuvo a punto de no ser así.
En enero de 1816, se recibe una carta en el ayuntamiento, remitida desde Valencia y fechada el 30 de diciembre de 1815, firmada por Vicente Esteve, dirigida al consistorio en los siguientes términos:
De orden del Real Acuerdo de esta Audiencia remito a Ustedes la adjunta Certificación para su inteligencia y a fin de que comparezcan por medio de Procurador a exponer lo que se le ofrezca sobre la pretensión de Doña Rosa María Bernabeu, según se manda en la Providencia relacionada en la misma.
No aparece en el Archivo Municipal la citada certificación, pero si que encontramos el acta de una sesión del ayuntamiento en la que se trata sobre la carta recibida y sus pretensiones, las de edificar un monasterio en nuestra población. Veamos la transcripción de dicha acta, respetando la ortografía original:
En la Sala Capitular de la Villa de Ibi, día veinte y dos de Enero del año mil ochocientos diez y seis , juntos y congregados en ella los Señores Don José Pérez, Alcalde Presidente, Don José Rico, Felix Jover, Vicente Jover y José Gracía, Regidores, José Moltó y Arques, y Carlos Valls, Diputados y Don Francisco García y Aracíl, y Pedro Bornay, Síndicos Procurador y Justicia del Ayuntamiento de la misma, con presencia de la Representación de Rosa María de Bernabeu dirigida a Su Majestad solicitando la fundación de un Monasterio para Monjas Descalzas de Nuestro Padre San Francisco en esta Villa de Ibi.
Y enterado el Ayuntamiento de que los bienes que tiene voluntad dicha Bernabeu de destinar para la Fundación son seis mil Pesos para levantar la obra, y una Heredad que posehe que reducida a buen cultivo produciría anualmente más de Mil pesos, y en la actualidad seiscientos el usufructo de cien Pesos, y a más los derechos y acciones que le puedan pertenecer de mucha consideración.
Teniendo por otra parte a la vista que con motivo de hallarse la Hermita de San Vicente a un extremo del Pueblo a bastante distancia de la única Parroquia que hay en el mismo, sin haver convento alguno, puede ser de muchísima utilidad el que aquel Barrio bastante numeroso tenga una o dos misas que se le puede proporcionar con dicha Fundación, sin necesidad de dirigirse a la Parroquia, principalmente en el tiempo de Invierno en que regularmente, se siente en este País muy riguroso a causa de la Nieve que suele caer por lo elevado en que se halla.
Dijeron unánimemente: Estar conformes en cedan el expresado Hermitorio de San Vicente y el campo contiguo a él, lindante con otros que posehe Don José Jover, el que aparte cede como a Persona particular qualquiera derecho y acción que pueda tener y tenga al referido campo junto al Hermitorio, deviendo servir para Huerto del deseado Monasterio como Edificio conceptuado del Ayuntamiento.
Se podrá levantar baxo un Plan que proporcione todas las circunstancias que se pueden crear en los Artefactos de esta naturaleza con los seis mil pesos que se sabe quiere destinar la nominada Rosa María Bernabeu para la construcción de dicho Monasterio atendida la proposición de acopio de materiales para la obra en el referido sitio.
Y en quanto a lo saludable de este terreno, o País por ser evidente, no puede olvidarse de ello y lo convence la misma elevación en que se halla situado el Pueblo, y por consiguiente de buena ventilación de aires que tanto influye en la salud.
Y quedándose copia testimoniada de esta deliberación dejándose en la mano de Cabildos se remitan al Procurador de este Ayuntamiento D. Antonio Blesa para que las presente en el Real Acuerdo y sirvan de exposición a la solicitud de la referida Rosa María Bernabeu . Con lo que feneció este Cabildo que firmaron los Señores que supieron.
Como hemos visto, la solicitud para construir un monasterio junto a la ermita de San Vicente, contó con la aprobación del consistorio, cediendo incluso dicha ermita como iglesia del mismo, a cambio de que en ella se celebrasen una o dos misas, sobre todo en invierno, al quedar aquella parte de la población muy separada de la parroquia. También les cedían a las monjas un terreno adyacente para que les pudiera servir como huerto. Finalmente, por razones desconocidas, no se llegó a llevar a cabo este proyecto.

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