Las obras empezadas en 1569 en la iglesia, se complementaron en los siguientes años. En concreto, en febrero de 1572, según nos cuenta Joaquín Cortés, se enlucieron las paredes interiores de la misma, y en agosto de 1573, se le encargó al pintor de Cocentaina Nicolás Borrás, el dorado del sagrario y pinturas para decorar todo el altar mayor. El lienzo que representa a la Mare de Déu del Rozer (en la imagen), es el único de aquellos que en la actualidad todavía se conserva.
También en esos años, Joana Miralles, viuda de March Arques, encarga la construcción del retablo de las Almas del Purgatorio. Y en su testamento de 1576, deja mandado que, además, vull y man y és ma voluntad que lo meu cos sia sepultat a o soterrat dins la església de San Salvador del lloch de Ibien la capella dels Arques, capella on està lo retaule de les ánimes que yo a fet fer.
Por este testamento, y otros coetáneos, sabemos que familias de Ibi, las más destacadas social y económicamente, poseían capillas en la nueva iglesia (de reducida amplitud, dadas sus escasas dimensiones), además de tener el privilegio de poder enterrar a sus familiares en el interior de ella, oficialmente, desde 1574. El resto de la población lo hacía en el exterior del templo, junto a él.
Otras familias de Ibi que poseían capillas con sus correspondientes advocaciones fueron: los Verdú, bajo la invocación de la Encarnació; Pere Bortons y su esposa Joana Vicent, sots la invocació dels gloriosos Sant Pere y Sant Pau; los Cortés, bajo la invocación del Sant Crucifici, la de los Blanes, bajo la invocación del Sant Esperit; y la de los Jover, bajo la invocación de la Sacratísima Concepció. Completaban las ocho capillas familiares, la de los Pérez y la de los Guillem.
En 1577 viene a Ibi el Patriarca Juan de Ribera, en visita pastoral. Inspecciona la nueva iglesia, considerando que presenta aspecto decente y correcto para las celebraciones religiosas, pero cree, de manera acertada, que resulta pequeña para una población en constante crecimiento. También indicó la necesidad de tener una campana digna, para cumplir con los toques litúrgicos preceptivos.
Puesto el Consell manos a la obra sobre este tema, y a pesar de las penurias económicas del mismo, motivadas por los gatos que estaba ocasionando la desmembración de Jijona, se propuso, y consiguió que la iglesia tuviese una nueva campana.
Así, el 14 de octubre de 1578, al pie del campanario se fundió la nueva campana de casi 500 kilos, acontecimiento al que acudió todo el pueblo. Fue todo un éxito la operación pues, según cuentan las crónicas, producía un buen tañido, cosa que celebraron aquellos ibenses con una solemne procesión. Un mes más tarde, el 12 de noviembre de 1578, Ibi era declarada oficialmente, Universidad.
Se había atendido una de las dos peticiones hechas el año anterior por el Patriarca Juan de Ribera, la de una campana digna para la iglesia. La otra, la de contar con una iglesia de mayor tamaño, capaz de albergar a toda la población, tendría que espera algunos años más.
En agosto de 1582, el propio Juan de Ribera volvió a visitar Ibi, llevando a cabo la primera desmembración de nuestra iglesia respecto de la de Castalla, suponiendo esto un alivio económico, además de asignar para la misma un rector y un vicari. También ordenó a las autoridades del Consell que se construyese, para el nuevo párroco, una casa abadía, aprovechando también para indicarles que fuesen considerando la ampliación del edificio de la iglesia.
Pero finalmente, para el nuevo párroco, Joan Escorihuela, que tomo solemne posesión el día 22 de agosto de ese año, el Consell le ofreció per badía la casa que a raó servía per a espital, con pésimas condiciones de salubridad y junto a la fosa común del mismo. Esto motivó constantes pleitos, en los siguientes años, entre el párroco y el Consell.
El tema tan necesario de la ampliación del edificio de la iglesia fue tenido en cuenta por el clero, pues en 1586, el cura concedía derecho de sepultura en el interior de tan pequeño espacio a más familias de la población (el abigarramiento de difuntos debió de ser caótico), con el propósito de recaudar fondos in erectione et fabricacione eclesie parrochialis dicte universitatis de Ibi.
Hasta el Consell acabó tomando conciencia de la perentoria necesidad de ampliar la iglesia. En 1588 se propuso comprar dos solars i obres a espaldas del edificio, la una propiedad de Estevan García y la otra de Gerónimo Esteve, pero tropezaban con el eterno problema de la falta de posibles, más cuando, en el año anterior, había mandado fabricar un órgano y se había comprado también una cruz de plata a un platero de Valencia. Finalmente, en el año 1589, el Consell adquiere estas dos propiedades, aunque a ello contribuyó una visita que les haría decidirse definitivamente.
En marzo de ese año visitó Ibi el obispo Francisco de Mesa el cual, instó una vez más a las autoridades a emprender la construcción de una nueva iglesia, aunque esta vez, vista la reticencia mostrada desde hacía años en ejecutarla, llego a amenazarles con una posible excomunión.
Así las cosas, unos días después, el Consell acordó per quant per lo senyor visitador estat manat que es pose má en obrar la sglésia conforme altres viatges los estat manat sots certes penes en dit mandato contingudes (…) tots unànimes y concordes votaren, determinares y tingueren per be que la dita sglésia se comence a fer y que es faça del cap major en ves Alcoy, y que lo que hui és sglésia sia plaça per quant tenen clara notícia y parer de mestres que conve fer-se dita sglésia en dit lloch y ab més comoditat en lo preu.
Este acuerdo del Consell, nunca llegó a ejecutarse en estos términos, pero motivó que algunos autores e investigadores hayan dado por ciertas estas intenciones, afirmando que durante años el altar mayor estuvo en la actual puerta principal, no documentando cuando se revirtió esta situación. Recordemos que en el célebre dibujo de Cavanilles, de 1793, la fachada principal sigue en su lugar.
Los capítulos del contrato firmado por las autoridades municipales, el 31 de agosto de 1592, con los mestres pedrapiquers Antonio Pi y Juan Berlando, el primero de origen francés pero residente en Ibi, demuestran que nunca se derribó la fachada principal de la iglesia existente, integrando la que había, remodelándola, en parte de la nueva (situada donde la actual), y que dicho espacio nunca fue anexionado a la plaza.
En ellos se detalla que el nuevo edificio incorporaría el espacio que ocupaba la existente, a les espalles de la sglésia que hui està feta, una sglésia nova que tota junta, ab la capella que hui ja està feta, tinga de largaria cent quaranta palms, es decir, los cuarenta que tenía la pequeña iglesia más cien palmos (un palmo equivalía a 21 centímetros). Este espacio estaría repartido en cinco naves transversales, con capillas en sus extremos, más sacristía y sagrario. Contaría con dos puertas, la principal, con rosetón incluido, y una orientada al llebeig, la que se denominaría de San Pedro (segunda imagen).
Tampoco hubo de derribarse el campanario, levantado en 1569, pues al ir adosado y superpuesto a la fachada, a la parte derecha de la puerta (según algunos autores), y abierto al interior de la iglesia (sacristía y coro), no afectó su ubicación a la ampliación de la nave, aunque la vicaría fue reconvertida en la capilla de la Mare de Déu del Rozer.
Así, con un precio acordado por ambas partes de tres mil libras valencianas (más el suministro de los materiales necesarios a pie de obra a cargo del Consell), pagaderas en quince años, y el tiempo máximo estimado que duraría la obra, doce años, el 12 de abril del año 1593, se puso la primera piedra de la que sería la nueva iglesia de San Salvador, cuya nave sigue formando parte del edificio actual.
FUENTES
Archivo Municipal de Ibi.
JOSÉ HERNÁNDEZ QUILIS, Historia eclesiástica de Ibi. 1980.
ANTONIO CASTELLÓ CANDELA, Ibi, de lloc a vila real. 2001.


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