En el año 1596, las obras de la nueva iglesia iban a buen ritmo, habiéndose ya edificado la puerta de San Pedro y algunas capillas, como la de los Brotons, cuya placa en su parte superior así lo atestigua (primera imagen). También esta inscripción ha sido motivo de diferentes interpretaciones por parte de algunos investigadores.
Unos han considerado que la fecha en ella señalada era la del inicio de las obras de la nueva iglesia, cuando ya vimos que la primera piedra se puso en 1593. Otros han señalado que el Brotons hace referencia a la persona que donó los terrenos para la ampliación, cuando ya vimos que esos dos solars i obres fueron adquiridos, a Estevan García y Gerónimo Esteve, en 1589.
A través de esta capilla, además, se accedía desde una puerta lateral al interior de la nueva iglesia, concretamente por la mencionada de San Pedro. Bajo esta advocación pusieron su capilla la familia de los Brotons, establecida en Ibi por Pere Brotons y su esposa Joana Vicent, ambos llegados a nuestro pueblo, procedentes de Jijona, en 1526.
El domingo, 14 de diciembre del año 1597, el caballero, viajero y poeta, Bernat Catalá, refiere en uno de sus viajes: vinguérem a oyr misa a Ibi. És una vila no molt gran, y la iglésia és molt gica y roïn; ara en obren altra, la vella és sots invocació de la Transfiguració de nostre Señor. En aver dinat, nos en anàrem y pasí per la vila de Alcoy. Por esta crónica conocemos que en esa fecha, aunque ya se estaba construyendo la nueva en alguna de sus partes, como hemos visto, todavía no se había derruido la vieja iglesia, en la que todavía se celebraba liturgia.
Las obras avanzaban según lo previsto, hasta el punto de que en el año 1602 ya se había derruido la antigua iglesia, y se había cubierto y cerrado la nueva, aunque todavía no estaba todo terminado y aún quedaba mucho por rematar. A pesar de eso, fue bendecida, el 6 de octubre de ese año, por el cura párroco de Biar.
A principios del año 1607, ya estaban enlucidas las capillas y las sepulturas, las cuales habían sido subastadas en 1594 a las familias que ya las tenían en la antigua iglesia, las cuales trasladaron los restos de sus familiares difuntos a la nueva ubicación. También se concedieron nuevos derechos a cinco familias más. Era una forma de recaudar fondos para ir abonando los pagos previstos de la nueva obra. Solo el mestre pedrapiquer Antonio Pi, y su familia, obtuvieron el privilegio de ser enterrados en el interior de la nueva iglesia gratuitamente.
En 23 de febrero del año 1608, se bautiza al primer ibense, José Brotons, en la nueva iglesia, concretamente estrenando la pila bautismal (segunda imagen), fabricada por el cantero Hieroni Pujasons, la cual todavía se conserva en la parroquia, aunque en un trastero, sin la dignidad ni valoración que una pieza histórica como esta se merece. En el año 1610 se pavimenta toda la nueva iglesia y, en 1614, se colocan veintiséis bancos construidos por un carpintero de Onil.
Las pinturas de Nicolás Borras, ya existentes en la anterior iglesia, se cuelgan en el altar mayor para decorar de nuevo ese espacio, y las familias poseedoras de capillas, ornamentan las mismas con retablos e imágenes, en una competición por demostrar su poder económico y social.
El 2 de diciembre del año 1620, un terremoto asola estas comarcas, llevándose Alcoy la peor parte, al situarse en esta población el epicentro y causar la muerte de 29 de sus vecinos. En Ibi no hubieron victimas mortales, aunque sí muchas pérdidas materiales. Según las crónicas de la época, el seísmo causó la caída de uno de los arcos principales de la iglesia, también de cornisas, así como el agrietamiento de la torre del campanario. Al igual que la mayoría de las casas del pueblo, las ermitas de Santa Lucía y de San Vicente también se vieron gravemente afectadas.
Pronto, bajo las órdenes de Antonio Pi, se pusieron las autoridades a recomponer la iglesia, la cual amenazaba ruina. Para ello, volvieron a colocar las piedras desprendidas de la nave central, acordando tornar a falcar dites pedres y fer lligases en la torre y demés capelles. El día 22 de ese mismo mes quedaban estos desperfectos reparados, a la vez que proclamaban a San Mauro, santo del día del terremoto, advocat y patró de la presente universitat.
Transcurrió el siglo XVII, con la realización de otras obras, aunque ya menores, en el edificio de la iglesia. En 1635 se construyó un coro sobre la capilla de los Guillem, para la instalación de un órgano; en 1651 se reparó el tejado por presentar desperfectos y goteras; y en 1698 se colocó una balaustrada de madera por toda la cornisa superior, para aumentar la capacidad del templo.
Pero a finales de siglo se hubo de acometer una obra de más volumen e importe. La torre del campanario, levantado en 1569, presentaba un estado precario. Recordemos que había sido muy afectada por el terremoto de 1620 y, aunque había sido reparada entonces, con el paso de los años se hacía necesaria su restauración, o su demolición y edificación de una de nueva factura.
En las actas del Consell, del 18 de octubre de 1699, vemos la deliberación que hubo sobre el tema:
Fonch proposat per lo jurat en cap, magnific Consell, com vostés saben que los elets de la obra tenen orde de fer un campanar nou a la iglésia conforme la junta del senyors elts será de molt lluiment per a la iglésia. No és de nostra facultad el dir aon estarà millor, si estarà millor en lo puesto aon està lo vell o si estarà millor derrocar lo vell y fer-lo a la part de dalt de la iglésia en la plaça, no sent de nostra facultat ems pareix que ens devem informar si es podrà carregar en lo vell o derrocar-lo y fer-lo en lo mateix puesto, o si es derroca lo vell y es farà de nou.
Se le pidió opinión a un maestro de obras de Valencia, que en ese año estaba levantando la iglesia de Tibi, para que dictaminase cual de las dos era la mejor opción, acordándose lo siguiente en una sesión del Consell celebrada el día 24 del mismo mes:
Avent mirat lo campanar vell com lo altre puesto de la plaça, fa relació ser més convenient fer dit campanar a la part de dalt en la plaça, per no poder-se carregar en lo campanar vell, costant més lo vell que lo nou.
Finalmente, las obras del nuevo campanario empezaron a principios del siglo XVIII, siendo costeadas mayormente por vecinos de la población. Al igual que el anterior, al menos su planta baja estaba abierta a la nave, pues en ella se situó la capilla del Santísimo Cristo y de la Soledad.
La ubicación final de ese nuevo campanario, a un lado de la fachada, no queda del todo determinada en los acuerdos del Consell, conociendo solamente que se haría a la part de dalt de la iglésia en la plaça. Pero esta nueva y flamante torre, iba a durar mucho menos que la anterior.
A mediados del mes de junio de 1764, visitan Ibi, requeridos por Consell, dos maestros albañiles canteros de Bocairente, con el encargo de inspeccionar el campanario, pues presentaba notables desperfectos y se temía por desprendimientos, o incluso, por su desplome. Reconocido el mismo, los dos maestros presentaron su informe al Consell, el cual describía la situación que presentaba:
Que en virtud de la súplica que se les ha hecho por parte de esta Ilustre Villa, se han constituido en el campanario de la Iglesia Parroquial de la mesma en conformidad de lo acordado en Cabildo de 6 de junio. Habido visto y registrado con la devida atención, han advertido y encontrado que la obra de dicho Campanario amenaza una total ruina respecto de estar las paredes removidas y los materiales muy en sí derruidos; que las piedras de sillería de sus esquinas tienen poca travazón y, por consiguiente, poco seguras. Por cuio motivo el mesmo peso las demuele, desploma y separa unas de otras de forma que no aplicándose el remedio correspondiente con la mayor brevedad posible no puede menos que resultar una grave ruina tanto en el Campanario, en parte de la nave de la Iglesia, y casas circunvecinas, añadiéndose que los techos de dicho Campanario están demolidos y separados de las piezas de (...).
Ante tan desastroso diagnóstico, el Consell acuerda el 29 de junio, la demolición urgente de la torre:
(...) mudar el Reloj por el clamor del Pueblo y derribar la torre del campanario, haviendo sacado antes las Santas Imágenes del Santíssimo Christo y de la Soledad que estavan colocadas en la Capilla que está debajo de dicho Campanario, trasladar el Reloj a la hermita del Venerable San Vicente, y a bajar las campanas de donde se hallan, que es encima del frontis de la puerta maior de dicha Iglesia, así como otras maniobras precisas y necesarias para escusar qualquiera desgracia.
Así mismo, el Consell acuerda en los meses siguientes:
Para que en todo tiempo pueda esta Ilustre Villa y su iglesia tener sus campanas en el lugar que corresponda y según es preciso, se haga de nuevo otro campanario y en el mismo sitio que actualmente estaba, bien que será preciso tomar de la Calle tres o quatro palmos.
Este nuevo campanario será el que Cavanilles dibujará en 1793 (tercera imagen).
Y las piedras del campanario derruido, por no ser aprovechables en su mayoría para el nuevo que se quería levantar, serán finalmente empleadas para realizar la obra de ampliación de la Capilla de la Comunión.
FUENTES
Archivo Municipal de Ibi.
JOSÉ HERNÁNDEZ QUILIS, Historia eclesiástica de Ibi. 1980.
ANTONIO CASTELLÓ CANDELA, Ibi, de lloc a vila real. 2001.



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