jueves, 11 de junio de 2026

LA IGLESIA DE SAN SALVADOR (I)


 

En el día de hoy, 11 de junio de 2026, se cumplen quinientos años desde que aquellos primeros autoproclamados vecinos de Ibi, se reunieroncon Hierònim de Ribelles, rector de la vila de Castalla, y con el señor de la misma, Ramón Ladró, también patrono de la rectoría, para confirmar a Ginés Corbí como procurador de la recién constituida comunidad.

Así mismo, en aquella primera asamblea vecinal, se concretan las peticiones y deseos de atenciones eclesiásticas acordados el anterior 26 de mayo, tales como el derecho de poder celebrar misas, tener pila para bautizar a los que allí nacieran, cementerio, comunión, extrema unción, viático…

Ese encuentro tuvo lugar, el viernes 11 de junio de 1526, en el edificio comunal usado para asambleas de los vecinos y que, en ese mismo acto, deciden que también sirva como recinto religioso, para celebrar en él los sacramentos solicitados. Esa primera edificación usada como iglesia, era de reducidas dimensiones, no tenía campanario y estaba situada su fachada, más o menos, donde la de la actual parroquia.

Deciden denominar a este improvisado espacio, como iglesia de San Salvador, titular que ha pervivido durante 500 años.

El motivo por el que elijen esta advocación, bajo la que ponen la protección espiritual de la nueva comunidad exiliada, puede que se adoptase por el significado salvador y protector de la misma, pues no existen antecedentes históricos de que en Jijona ya existiese devoción por dicha figura evangélica.

El 17 de febrero de 1554, Pere Brorons, Berthomeu García, Steve Bernabeu, prohomens del loch de Ibi representants tot lo poble i Miquel López, Asntón López i Joan Royo, mestres de manpostería i pedrapiquers de Villena, pactan y acuerdan la edificación de una nueva iglesia de San Salvador.

El que fue edificio comunal, habilitado para hacer funciones de iglesia, era muy pequeño, además de no presentar las características y condiciones propias de una iglesia, necesarias para celebrar los sacramentos de manera modesta pero decente.

La nueva iglesia que acordaron construir, ocupando el lugar de la anterior, tendría una sola nave, con un arco principal en su mitad, con columnas, estribos y esquinas de sillería. Las bóvedas serían de ladrillo y la falsa cubierta de madera y caña.

Así mismo se construiría un campanario, el primero de los que ha habido a lo largo de los años. Sería al menos un metro más alto que el tejado de la iglesia y en él se abrirían cuatro ventanas para colocar en ellos sendas campanas.

Las dimensiones de este nuevo edificio tampoco serían demasiado grandes, pues no llegaría ni a los diez metros de longitud, pero ya incorporaría elementos característicos de una pequeña iglesia, tales como altar con ábside, pequeñas capillas (más bien hornacinas, por el escaso espacio del lugar) púlpito y, sobre todo, un modesto campanario.

El precio estipulado fue de quinientas libras valencianas y tres cafisos de forment en son pun, con un plazo de ejecución de la obra de dos años. Todo el pago sería efectuado por los vecinos de la población, aportando los materiales necesarios para tal fin (fusta, canyes, algeps, cals, rajoles, bastiments, cordes i claus) los constructores, pues estos ya estaban incluidos en el precio acordado.

El 25 de abril del año 1558, Francisco Minyó, visitador general del arzobispo de Valencia, estuvo en Ibi en donde, de mano del párroco de Castalla (aunque residente en Ibi), Miquel Ángel de Ribelles y de Valero, reconoció y examinó las condiciones de la nueva iglesia, encontrándolo todo correcto y conforme a las exigencias eclesiásticas.

Días antes a esta visita, dicho párroco de Castalla había redactado, por parte de la iglesia, junto al llochtinent de Justicia, e de molt altres omens promens de dit lloch, por parte de los feligreses, unos capítulos u ordenanzas para el buen gobierno de aquella iglesia.

En ellos se regulaban temas como el nombramiento del clavari, Joan Verdú, el del sacristán, Felip Corbí, sus funciones y obligaciones, tanto de orden ceremonial litúrgico, como económico y de administración de ingresos por misas, donativos, limosnas…


En el año 1569, de nuevo se emprenden obras de reforma en el edificio religioso. En esta ocasión los llamados manobrers de la iglesia, Ginés Brotons, Anthoni Pérez y Andreu Bernabeu, contratan a Pere Javaloyes, de Jijona, y a Francés Spí, para que reparen y remodelen el altar mayor, y edifiquen una nueva torre de campanario.

En los capítulos de dicho contrato, se especificaban detalles sobre la obra faedora per dits mestres del cap del altar y campanar de dita sglésia, detallando materiales, plazo de construcción (cinco años), precio (150 libras en tres plazos) y obligaciones de ambas partes.

Por este contrato sabemos que la nueva torre del campanario constaría de tres plantas. En la baja estaría ubicada la sacristía, en la primera, abierta a la iglesia, se situaría el coro, y finalmente en la tercera, las campanas, permitiendo una escalera de caracol, el acceso a las plantas superiores. Los arcos de las ventanas de las campanas serían de medio punto, y la torre terminaría con un remate cónico.

En el caso de la reforma del altar, esta incluía el derribo de la cubierta del ábside en mal estado, volverla a hacer de nuevo y la construcción de una cornisa alrededor del mismo: derrocar la falsa cuberta de dit cap de altar y tornar a sentarles teules ahon convinga y mester sia sobre la bolta y fer una cornisa alrededor.



FUENTES

Archivo Municipal de Ibi.

JOSÉ HERNÁNDEZ QUILIS, Historia eclesiástica de Ibi. 1980.

ANTONIO CASTELLÓ CANDELA, Ibi, de lloc a vila real. 2001.

Primera imagen: Julio Verdú.

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